La agencia del árbol

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Tienen agencia las cosas? Este es un debatido tema en los Estudios Sociales de Ciencia y Tecnología, y también una cuestión central en antropología, de hecho, un embrollo cósmico en nuestra galaxia. No voy a pontificar aquí desde lo que se dice y ha dicho en antropología y en los estudios sociales de tecnología, aunque viene a cuento a raíz de un artículo que estoy leyendo con Alex Ribas “Artifacts as social agents” de P.Brey. La cuestión se plantea generalmente a partir de un “either/or”: Los artefactos tienen agencia sobre la sociedad, es decir pueden precipitar el cambio social, o es la sociedad la que tiene la agencia del cambio y el artefacto es solo un medio. En el claro ejemplo de Latour (Domènech y Tirado, 1998) ¿dónde está la agencia en un hombre armado con una pistola? ¿En el arma que dispara o en el hombre que aprieta el gatillo? ¿O es la pistola la que tiene la “propiedad de matar”, y el hombre, que dispara, es un simple medio o ejecutor? La solución de Latour es el de una agencia distribuida: es el ensamblaje hombre-pistola que produce que la bala sea disparada y muera alguien. Estamos pues diluyendo la idea de dos entidades agenciales separadas hacia la concepción de la aparición de un nuevo agente o entidad “el pistolero”.

A mi siempre me sorprendió una anécdota militar que me contaba un recluta, de esos que hacían el servicio militar obligatorio. Me decía que en su cuartel se “arrestaban” las cosas cuando eran partícipes de una ruptura del reglamento o de algún suceso desgraciado. Así, el árbol en que se colgó un joven quinto fue arrestado, por ser el causante de la muerte del pobre muchacho. Claramente el árbol no tenía parte de responsabilidad en el suceso, pero se le señalaba como agente causal en el asunto. Para mi amigo, tal castigo era absurdo, pues el árbol, por si mismo, no tiene agencia, es decir capacidad para actuar o causar la muerte. La propiedad de “matar” no está en el árbol, sino en la soga colgada del árbol por el suicida, que es el responsable de la cadena de actos que llevan a su fin. Pero por si sola, la soga, tampoco tiene capacidad de “matar” como el agua tiene la capacidad de oxidar el hierro.

Desde la antropología se podría decir que hay culturas que otorgan agencia a las cosas (supongamos que el árbol es una cosa) mientras otras culturas la niegan (solo el ser humano tiene agencia). Mientras que otras culturas diferencian entre cosas (entes inertes y sin agencia), mientras que sólo tienen agencia los seres vivos (animales),  y en otras también los seres espirituales (que entran en la cosa y hacen que la cosa haga cosas). Y hay otras culturas que desarrollan nociones de agencia distribuida, siendo el hombre + la soga + el árbol lo que “causa” la desgracia. En todos los casos podemos decir que la noción de agencia se vincula con una relación de causa-efecto, però cómo podemos analizar esta disparidad de atribuciones agenciales en distintas culturas? Cuál de ellas tiene la razón? Bueno, depende de cómo definamos “agencia”, si todas las culturas entienden “agencia” del mismo modo, o es una interpretación nuestra de lo que sucede como “agencia”, y si es necesario que alguna cultura tenga razón sobre la otra, y qué criterios utilizamos para dirimir la cuestión. Podemos establecer dos opciones: tomar partido por una noción de “agencia” y decir, por ejemplo, que las culturas que entienden que el árbol tiene agencia están equivocadas, han cometido un error lógico o han “humanizado” al árbol, o elaborar una noción de agencia que sea capaz de explicar de un modo convincente estas distintas formas de entender la agencia. Creo que desde la antropología se debe tomar la segunda opción. La cuestión es: ¿necesita la antropología un concepto de agencia para explicar “la agencia” del árbol?

Felices fiestas!

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No hay que fiarse de los aparentes cambios en las relaciones de género de algunas series de TV

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Una aportación de Pilar Ballarín a la conversación sobre series de TV en respuesta a mi anterior post sobre Big Bang Theory:

En series como Bones y Bron (El puente), entre algunas  otras, se presenta a mujeres como Temperance Brennan o Saga Noren con capacidades intelectuales excepcionales y una importante racionalidad científica pero alejadas de cualquier capacidad empática y afectiva, lo que les genera problemas para relacionarse con el mundo.

En ambas se presenta la doble cara de la moneda: chica más lista que chico, chico más afectivo que chica (inversión del estereotipo) pero que lejos de romper roles de género representan la amenaza de su ruptura.

La moraleja, no es nueva: Mujeres “desnaturalizadas” por el cultivo de la razón. Perdida de las cualidades “femeninas” de afectividad y amor al otro. El varón afectivo/comprensivo va humanizando a su compañera.

Mujeres que “son para sí” y no “para otro” dejan de ser mujeres. Son los varones los encargados de redirigirlas a su estado “natural” el de los afectos. Gracias a ellos se “salvan”.

¿Que vemos cuando en Big Bang Theory son los varones los brillantes investigadores con problemas de relación afectiva?

Sheldon muestra desprecio intelectual por la mayoría de la gente corriente y se relaciona mal con todos y el desprecio a las chicas es notorio. En el ejemplo de Elisenda en Big Bang Theory:

“Sheldon y Penny se ensartan en un juego de Trivial en el que los dos compiten en conocimientos: Penny le hace preguntas sobre temas de las revistas del corazón y Sheldon sobre temas científicos generales. Ambos reconocen en ese episodio que poseen conocimientos distintos y que ambos son “buenos” en sus respectivos campos y no en los del otro.”

No hay rivalidad. Se entiende en el análisis que son buenos “en campos distintos”. No son “pares” por tanto y la relación se matiza por la ternura y amistad. Los estereotipos de género se ven potenciados ya que es ella la versión ”humanista”. En este comentario bien se destaca que es patente “el desprecio intelectual, el desprecio moral, el desprecio de clase y el desprecio de sexo” sin embargo, entiendo que es el desprecio de sexo, no es uno más sino el que atraviesa a los otros tres niveles. Si analizamos cada uno en clave de género vemos que:

El mayor desprecio intelectual es el que se produce hacia las mujeres ya que no se consideran “pares” y todas son “lo otro” y con ellas no es posible la rivalidad individual, sino la asignada al sexo.

El modo de equilibrar la diferencia intelectual pasa por reconocer como dos mundos separados lo “científico” y el “corazón” estableciendo otra forma de desequilibrio sexual que liga a ellos con el mundo civilizado y a ellas con el estado de “naturaleza”. Luego el desprecio moral establece una división claramente sexual.

Poco se puede añadir sobre el desprecio de clase ya que viene marcado por el intelectual y, en consecuencia, también divide en función del sexo.

¿Qué diferencias observamos cuando la ventaja intelectual esta representada por mujeres y cuando lo está por varones?

1) En ambos casos las capacidades intelectuales se presentan ligadas a incapacidades emocionales. Podría pensarse que se pretende con ello, como señala la profesora Ardévol, promover la importancia de la educación sentimental. Sin embargo, considero difícil de aceptar que se entiendan como altas capacidades intelectuales aquellas que se alejan de la sociabilidad y no considerando que, por el contrario, es la sociedad la que excluye y las convierte en “trastorno” lo que no responde a sus normas. Plantear estos desequilibrios no puede ser educación sentimental sino sospechosa reproducción lampedusiana.

La forma de presentar la bipolaridad: capacidades intelectuales/incapacidades emocionales, abunda en la tradicional dicotomia razón-cultura/emoción-naturaleza.

Aunque en ambos casos hay en común que el personaje “más emocional” también es “listo”  y ese es el que vemos como “normal”.

2) Las relaciones de género ¿en que medida se establecen de forma diferente en cada caso?

Podría decirse, en una primera mirada, que el papel de ellos responde  claramente a un modelo patriarcal, aunque en dos versiones diferentes:

Modelo chica lista-chico emocional: es el chico el que muestra a la chica la importancia de experimentar emociones y la necesidad de generar empatía y, en mayor o menor medida, se muestra al fin lo conseguido. Con códigos más sofisticados presenta la clásica inversión de papeles para mostrar sus fatales consecuencias que se resuelven modificando la conducta de ellas.

Modelo chico listo-chica emocional: es la chica la que muestra al chico que existen otros “conocimientos”, es decir, busca traducir a “excelencia” reconocible por el chico, cuestiones más cotidianas.  Al fin lo que consigue es simplemente no ser despreciada por él. Nada cambia pero el no ser despreciada se convierte en un “éxito” para la chica. En definitiva, los estereotipos de género se reproducen dentro de su “freekez” y nada cambia.

Las formas del desprecio en Big Bang Teory

La sit-com Big Bang Theory es una de las series de tv más exitosas estrenada en el año 2007 y actualmente en la décima temporada. Está protagonizada por un grupo de geeks -Leonard, Sheldon, Howard y Raj- investigadores brillantes en los campos de la física y la ingeniería que trabajan en la universidad, apasionados de los cómics, los videojuegos, las películas y las series de ciencia ficción, y con verdaderos problemas para relacionarse con el mundo y muy especialmente con las mujeres.

El personaje central es Sheldon, físico teórico, que no sólo tiene dificultades de relacionarse con los humanos, sino que no lo considera un problema sino una consecuencia lógica de su inteligencia superior. Diríamos que Sheldon encarna una de las formas más auténticas del desprecio: el desprecio intelectual por la mayoría de la gente corriente, incluidos sus amigos. El desprecio intelectual articula sus relaciones con los demás, es su medida de orden social más inmediata, y hace referencia a la meritocracia científica: la excelencia como base en la que se expresa la competencia académica entre pares.

¿Cómo puede soportar Leonard las constantes alusiones de Sheldon a su escasa brillantez intelectual? ¿Cómo puede convivir con un tipo que lo desprecia intelectualmente? ¿Cómo pueden Howard y Raj aceptar esa relación? ¿Cómo soporta Amy, su novia, los continuos desaires a su profesión como neurobióloga? El afecto parece ser la cola social con la que lidiar con las desigualdades.

En el caso de Penny, la vecina estudiante de arte dramático de la que se enamora Leonard, el desequilibrio intelectual con Sheldon se muestra en toda su crudeza, pero a la vez, es el más tolerable, pues viven en mundos separados inconmensurables, y les une una tierna relación -por ejemplo, cuidarse mutuamente cuando están enfermos. Hay un episodio en que Sheldon y Penny se ensartan en un juego de Trivial en el que los dos compiten en conocimientos: Penny le hace preguntas sobre temas de las revistas del corazón y Sheldon sobre temas científicos generales. Ambos reconocen en ese episodio que poseen conocimientos distintos y que ambos son “buenos” en sus respectivos campos y no en los del otro. Se equilibra así el desprecio intelectual que existe entre ambos, porque en el caso de Penny, esta además, puede mostrar también su desprecio por el escaso conocimiento de Sheldon de los temas mundanos, en los que ella es una experta. Sheldon deberá enfrentarse a otras muchas ocasiones de desprecio entre pares en la universidad donde los resultados no estarán matizados por la ternura o la amistad.

En otro episodio en el cual Penny y Leonard se casan, aparece la familia de Penny llamándose a si misma “basura blanca” frente a la intelectualidad de los padres de Leonard, psiquiatra ella, antropólogo él. En este caso, el desprecio se articula en forma de expectativa de clase social (auto-desprecio). El desprecio en función del sexo es una de las constantes de la serie, siendo Penny la que acapara todas las formas de desprecio de lo femenino, incluida la atribución de estupidez, aspecto que no comparte con las otras novias, Bernadette -química que trabaja en una farmacéutica, y Amy. Las Humanidades estan ausentes en el relato, a no ser de forma también peyorativa, ya que los pinitos de actriz de Penny no cuentan ni siquiera como arte dramático. El desprecio moral también es una fuente de humor constante en la serie, especialmente por la incapacidad de Sheldon de mentir socialmente. Pero el desprecio intelectual es el más “auténtico” porque uno “nace así” con ese coeficiente intelectual que desde pequeñito lo hace “rarito”, y no depende de convenciones o construcciones sociales. Por eso sus amigos no pueden odiarlo.  Un buen ejemplo de naturalización de la desigualdad que hace aceptable el desprecio ajeno.

El desprecio es una forma de inhabilitación social en cuanto rompe el equilibrio entre pares, marca una desigualdad al señalar en el otro una carencia. Esta forma de bloqueo social puede responderse con un desprecio equivalente o mediante la creatividad. El desprecio equivalente es el reconocimiento del bloqueo, es un “enroque”. La creatividad irónica acepta el reto y se burla del “bloqueo” como un intento fallido. La creatividad “destructiva” busca vencer la obstrucción destruyendo o negando la diferencia sobre la que se asienta.

Podríamos decir que la serie es un compendio de educación sentimental sobre las formas del desprecio: el desprecio intelectual, el desprecio moral, el desprecio de clase y el desprecio de sexo. El humor se origina cuando estos desprecios se ponen de manifiesto y los personajes luchan por sobreponerse a ellos de forma inesperada. Es una serie educativa en cuanto nos ayuda a desarrollar estrategias innovadoras de desbloqueo ante las formas de desprecio cotidianas, pero no es muy “revolucionaria” en cuanto no nos da claves para destruir creativamente nada.

 

Viva la Vida!

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Breve apunte mexicano, después de visitar la casa de Frida Kahlo en Coayacan, muy cerquita de donde me alojo en mi intensa visita de Ciudad de México. Cuatro días de seminario intenso con un elenco de estudiantes impresionante: profesores, estudiantes de maestría, doctorandos, estudiantes de licenciatura, freelances… de antropología, comunicación, sociología y psicología… todas y todos entusiastas por compartir estas jornadas reflexionando sobre cómo hacer etnografía de, en, con y a través de lo digital, como una forma de conectarnos a los problemas de la contemporaneidad. Co-aprendiendo y descubriendo conexiones escondidas, metodologías entramadas, disfrutando de la cocina mexicana en todos sus sentidos!

 

 

 

NightFall on Gaia / Anochece en Gaia

CINEMA ETNOGRÀFIC
DILLUNS 11 D’ABRIL
MUSEU DE LES CULTURES DEL MÓN DE BARCELONA
Carrer de Montcada, 12-14, 08003 Barcelona
20.30-22.15 hores.

Projecció del documental Nightfall on GAiA
de Juan F. Salazar, Austràlia-Chile, 2015
Dins de la setmana de l’Antropologia del 11 al 16 d’Abril, 2016

Documental etnogràfic que mostra la vida diària i visions a futur de les comunitats humanes a l’Antàrtica. El documental proposa un gir especulatiu al situar l’acció en el futur, a l’Abril de l’any 2043, quan l’astrobiòloga Xue Noon es troba aïllada a l’Estació Internacional Antàrtica Gaia, mentre la nit polar avança.

El documental ha estat presentat en diferents festivals de cine etnogràfic i documental i ha obtingut el premi al millor documental al Barcelona Planet Film Festival.

Coordina: Elisenda Ardèvol (UOC-ICA)

Antropología y diseño

El próximo miércoles 24 de Febrero presentamos el libro en Barcelona. Jo Tacchi directora en investigación e inovación del RMIT Europa y las editoras Sarah Pink, Elisenda Ardévol y Débora Lanzeni introducirán la temática e invitarán a la discusión a los autores asistentes y participantes. Esperamos poder compartir con vosotros este momento y celebrarlo colectivamente en el RMIT Europe.

La entrada es libre, pero hay que registrarse mandando un email a: mediaccions[at]gmail.com

Digital Materialities; Design and Anthropology 
24 Febrer 7pm
RMIT Europe
Carrer de Minerva, 2
08006 Barcelona

(Metro Diagonal)

Next Wednesday 24 February the book will arrive at Barcelona.  The launch will be presented by short talks by Jo Tacchi, and the editors, Sarah Pink, Elisenda Ardévol and Débora Lanzeni. Please join us to meet the editors and authors, talk about the concepts and enjoy a moment together at RMIT Europe in Barcelona. Free access with registration. Just send an email to mediaccions[at]gmail.com.

Digital Materialities presents twelve chapters by scholars and practitioners working at the intersection between design and digital research in the UK, Spain, Australia and the USA. By incorporating in-depth understandings of the digital-material world from both the social sciences and design, the book considers how this combined knowledge might advance our capacity to design for the future. Divided into three parts, the focus of the book moves from the theoretical to the practical: how different digital materialities are imagined and emerge, through software emulation, urban sensors and smart homes; how new digital designs are sparked through collaborations between social scientists and designers; and finally, how digital design emerges from the insider work of everyday designers.

“Lively, original, and wide-ranging, Digital Materialities provides a compelling framework for and provocation towards exploring the dense entanglements of design, the digital, and those complex collaborations of collective practice they catalyze and depend upon. A significant set of expeditions into fascinating, consequential, and newly emergent terrain.” –  Donald L. Brenneis, University of California Santa Cruz, USA,

“Digital and material have never been as separate as many people imagined them to be. Anthropology is now broaching this border, to grapple with more pertinent issues of change, design, and conceptualisation. The wait for a set of studies which gather Design, HCI, and Media Studies is over. Things will never be the same.” –  Adam Drazin, University College London, UK,

More info at: http://www.bloomsbury.com/uk/digital-materialities-9781472592590/

Colaboraciones etnográficas


Después de nuestro seminario sobre colaboraciones experimentales me quedé pensando en la de cosas que quedaron en el tintero.  Tomás Sánchez Criado y Adolfo Estalella presentaron su introducción a un libro que están editando sobre este tema y se generó un debate intenso. La etnografía puede definirse de muchas maneras, la más tradicional es la de una “descripción teóricamente orientada de una nación, pueblo, grupo social…” o en términos de Geertz una “descripción densa”. El término etnografía implica, a la vez, una mirada (epistemología), un método (trabajo de campo) y un producto (monografía). Eso también se explica así en muchos manuales. Como método es un camino. Un camino que, en el caso de la etnografía, se hace con otros.  Este “ir con otros” supone aprender de los otros lo que tienen que enseñarnos, y por tanto, la etnografía es un camino hacia el conocimiento “otro”.  Camino que a veces se ha representado como laberinto (ver por ejemplo Paco Ferrándiz, 2011).

Entendí que la idea raíz de su propuesta es entender este camino hacia  “lo otro” no a partir de la técnica nuclear de la observación participante (observando y participando en sus vidas como uno más), sino a partir de la noción de colaboración experimental (o exploratorio). Es decir, de aprender de los otros colaborando con ellos y hacerlo de un modo exploratorio (y experimental). Eso implica observar lo que hacen y participar de lo que hacen de un modo que sea productivo, interesante, enriquecedor -o lo que sea- por ambas partes, que permita a ambas partes participar de una exploración abierta -que no tiene límites definidos- y de forma experimental -porque el resultado en su conjunto, como relación, es incierto. Sería pues entender la observación participante como una forma de enredar al otro en la experimentación de una búsqueda conjunta. De enredarse con el otro en la creación de un contexto de investigación.

La parte de “colaboración” y los distintos modos de colaboración se trata desde hace tiempo en el cine etnográfico -por lo que yo sé y hasta dónde sé- como una parte fundamental de las relaciones en el campo, pero no como una técnica de investigación por sí misma. El modelo de colaboración marcará sin duda la forma final del documental y también el conocimiento generado, pero no se ha conceptualizado como una técnica de investigación equiparable a la observación participante. Entonces, pareciera que la propuesta metodológica del seminario es incluir  la -al menos cierto modo de- colaboración como “técnica” productiva. Se aprende “en” la colaboración. O bien, como ya he sugerido, reconfigurar la observación participante como colaboración experimental. 

Esto sucede especialmente, nos dicen, cuando el trabajo de campo se produce en entornos de producción de un conocimiento “experto” específico, como pudiera ser el caso de entornos científicos o de experimentación artística, o de filósofos activistas o de diseñadores críticos y reflexivos…  dedicados a la producción de saberes y dónde se da una cierta afinidad de intereses y de técnicas que pre-dispone a la colaboración. Esto me produce cierta perplejidad. Por una parte y por ejemplo, el hecho de que las prácticas de documentación y registro de un periodista puedan ser muy parecidas a las del etnógrafo, eso no inhibe al etnógrafo de su tarea de documentar y registrar las prácticas de un periodista, utilizando las mismas herramientas incluso -ordenador, cuaderno de notas, cámara, etc. y aunque su estilo narrativo o su expertise fotográfico no sea de la misma calidad. Y puede darse una colaboración en la investigación en el sentido de que el periodista se enrede en la investigación del etnógrafo y viceversa estableciéndose un partenariado o una investigación conjunta. Por otra, esta colaboración puede darse también en otros contextos, por ejemplo, entre xamanes y etnógrafos, donde el conocimiento experto del xaman puede enredarse productivamente en una investigación conjunta, aunque las técnicas y saberes sean muy distintos entre ambos. En estos casos, los participantes en una investigación pueden llegar a implicarse con los objetivos del etnógrafo de una forma que puede llegar a la co-autoría.  Otra cuestión es la formación de equipos interdisciplinares y el aporte que el etnógrafo pueda proporcionar al equipo. El etnógrafo puede encontrarse en estos casos con que está creando las condiciones de la realidad que estudia, contribuyendo a producir el campo del cuál es parte, interviniendo en la formación de su objeto de estudio. Que los resultados de su investigación sean muchos más que una monografía o artículos académicos (una película, una exposición, un programa de rehabilitación, una aplicación informática). Pero, insisto, eso puede ocurrir también en otros campos aparentemente más tradicionales.  De una forma o de otra, el etnógrafo es co-creador de las realidades que estudia e interviene en su devenir de una forma duradera.  Estas cosas se aprenden en el campo. Se aprenden en la antropología aplicada. Quizás ahora cuando parece que se borran las líneas divisorias entre la antropología aplicada y la académica, podamos por fin conceptualizar estas cosas que nos pasan de una forma más adecuada y dinámica. En todo caso, la etnografía no puede reducirse a la técnica de la observación participante, ni la descripción etnográfica puede igualarse a la documentación y el registro detallado.