el origen de las redes sociales

Este anuncio de Heineken (la fotografía la he encontrado en Mini-Vit) nos dice que las redes sociales nacen o se consolidan en el bar, frente a unas cervezas, a la vez que la imagen de la botella evoca la imagen típica de los perfiles de facebook (perfil de usuario de medio cuerpo).  La extensión y popularización del software social ha significado el final de una etapa de Internet caracterizada por el anónimato y las comunidades virtuales, hacia una Internet de la gente, en la cual lo importante son las relaciones entre las personas en su vida cotidiana. Para tejer tu red social online no puedes ser una persona anónima, sino un individuo concreto. Si antes podías mantener varias identidades en distintos entornos sociales (online y offline), ahora, tus distintas identidades, roles y redes sociales pueden colapsar en un solo perfil o nodo de red en un entorno virtual como facebook.

El software social puede verse como una respuesta tecnológica a los miedos de anti-socialidad que se esgrimian frente a un Internet hecho para la libertad de ser quien quisieras ser, fuera de los condicionantes físicos, sociales culturales; una afirmación de que Internet no es anómica y descorporalizada, sino profundamente social y que puede contribuir a reforzar los lazos sociales cercanos y la sociabilidad en contextos físicos y bien reales. Los nuevos peligros no son el aislamiento y la anomia social, sino la transparencia, el control sobre los propios datos y falta de privacidad.

Mientras que el software social como wordpress, flickr, vimeo o youtube se centra en el objeto de intercambio (la información, la foto, el video), el software de las redes sociales como orkut, facebook o tuenti en España, se centra en el perfil del usuario y en sus conexiones. Internet no es pues un mundo a parte, sino parte del mundo, y ya no podemos imaginarlo como un cajón de sastre y voces anónimas que flotan libremente en el ciberespacio, sino como una red de redes sociales, una red de personas localmente situadas, para las cuales lo importante no es tanto lo que se intercambia, sino la sociabilidad que se expresa en la comensalidad, en poder compartir unas cervezas en un bar. Heineken lo tiene claro. Littlefield, también.

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subculturas technológicas

Los floggers son una tribu nacida en fotolog Argentina que se ha convertido en tribu urbana o subcultura juvenil. Nos lo contó Carles Feixa, emocionado en su reciente visita a Buenos Aires, en la mesa sobre Generación Digital. Lo interesante para mi fue como caracterizó en tres pinceladas las características de las bandas juveniles. Resulta que, segun Carles, los floggers reunen todos los requistos para ser considerados como tal. De un modo síntetico y pasando a limpo mis apuntes, son 8 las características que debe tener una tribu urbana:

1- lenguaje propio -incomprensible para un neofito-
2- estilo característico -estética distinguible, especialmente en la forma de vestir-
3- gusto musical compartido
4- actividad focal -prácticas con un objeto común, en este caso el fotolog-
5- sociabilidad intensiva -jerarquías internas, en este caso también el uso de los ranquings en el fotolog-
6- nombre colectivo propio -pues eso, floggers, se lo inventaron ellos-
7- difusión masiva -que los conozcan las mayorías-
8- adversario -distinguirse de otros grupos hasta cierto punto homólogos-

El 2) y el 3) son propios de las subculturas juveniles, aparte de la juventud de sus integrantes, que se le supone-. El 7) es muy interesante porque para constituir una “subcultura”, un medio cultural más amplio debe reconocerla como tal,  y ahí entran en juego los mass media como productores de subculturas y celebridades en tanto que se hacen eco de su existencia y les dan una relevancia mediática, una singularidad significativa, que a su vez, al visivilizarlos a las mayorías, los legitima en el sentido de “reconocimiento público”. El 8 puede ser el detonante de su visibilización para las mayorías y marcar su bautizo de fuego. Como nos explicaba Carles, es a raíz de una pelea con otro grupo juvenil que atraen la atención de los medios y consiguen el punto 7).

En este caso, se trata de una identidad colectiva relacionada con el uso de una tecnología específica de Internet, el fotolog, a lo que se añaden las otras características, como cierta estética compartida. Lo que se apunta como novedoso es que su actividad focal sea la propia práctica de subir y compartir fotografias en el fotolog y que esta actividad se selecciones para generar su identidad de grupo. Podrían ser fotologgers, pero son “floggers”. No hay que confundir la práctica del fotolog con los floggers.   Se podría decir que hay muchos grupos de este tipo en el propio fotolog o en otros medios como Flickr, pero ellos han conseguido visibilizarse. Otra cuestión es su supervivencia y estabilización como identidad colectiva… y entonces entran en acción los medios y las marcas…. los blogs que se hacen eco de la noticia, como mi propio post o este de interacciones. Algunos medios, como el periódico Clarín, deciden que puede ser ventajoso unirse a ellos y le proponen a su lider -una chica de 17 años capaz de movilizar a 300 jóvenes en la primera quedada- un banner que los conecte. También hay una marca deportiva que decide vincularse a través de ofrecerle a su lider carismático y marcador de tendencias un contrato para promocionar la marca en su fotolog. Fantástico!!!

identidades moleculares

Estoy leyendo trabajos de fin de curso. Estamos en Junio. En concreto uno sobre “identidades en el ciberespacio”, un poco rancio, tal y como suena, pero con elementos interesantes. Cita a un autor portugués que no conocía, Tadeu da Silva, que tiene cosas traducidas sobre educación pero no esta obra del 2000 Identidade e diferença: a perspectiva dos estudos culturais. Una cita extraída del trabajo en cuestión:

“Normalizar significa elegir – arbitrariamente – una identidad específica como parámetro en relación al cual las otras identidades son evaluadas y jerarquizadas. Normalizar significa atribuir a esa identidad todas las características positivas posibles, en relación a las cuales las otras identidades sólo pueden ser evaluadas de forma negativa. La identidad normal es ‘natural’, deseable, única. La fuerza de la identidad normal es tal que ella ni siquiera es vista como una identidad, sino simplemente como la identidad. Paradójicamente, son las otras identidades las que son marcadas como tales: en una sociedad en la que impera la supremacía blanca, por ejemplo, ‘ser blanco’ no es considerado una identidad étnica o racial. En un mundo gobernado por la hegemonía cultural estadounidense, ‘étnica’ es la música o la comida de otros países. Es la sexualidad homosexual la que se ‘sexualiza’, no la heterosexual. La fuerza homogeneizadora de la identidad normal es directamente proporcional a su invisibilidad”

Bueno, lo dice bien clarito. Y esta otra de Hall también me ha gustado:

“Cuanto más la vida social se torna mediada por el mercado global de estilos, lugares e imágenes, por los viajes internacionales, por las imágenes de los medios y por los sistemas de comunicación globalmente interconectados, más las identidades se tornan desvinculadas – desalojadas – de tiempos, lugares, historias y tradiciones específicas y parecen ‘fluctuar libremente’. Somos confrontados por una gama de diferentes identidades, entre las cuales parece posible escoger”.

Pero… a esta tengo peros. Parece ser que esas “identidades fluctuantes” fueran arbitrarias y caprichosas, fruto del azar y del entretiempo, que no hubiera ningún tipo de patrón en ellas, y eso es fruto también de esa “invisibilización” de los mecanismos por los cuales se nos “aparecen” esas nuevas fórmulas identitàrias, libres de constricciones atávicas. Hoy he estado en una conferencia de Lina Casado sobre Cuerpo femenino y malestares encarnados: Símbolos y significados de las prácticas autolesivas entre las jóvenes donde precisamente hemos discutido sobre la identidad organizada al rededor del concepto del “selfinjury” o la “autolesión”, una identidad colectiva que se expresa en la red, en comunidades virtuales de “adictos” a estas prácticas y que es muy difícil que se haga visible de forma colectiva en otros contextos. Parece ser una práctica en solitario que es “puesta en común” en la red. Es una identidad colectiva que se apoya en gran parte en su medicalización, patologización y exclusión social. Pero no quiero entrar en detalles de una investigación tan delicada. Solo la traigo a colación porque me ha parecido sospechar que hay pautas en esa proliferación de identidades por “afinidad” y que esa “libertad” de escoger está regulada socialmente, solo que sus bases están en otro lado, en el consumo, en la medicalización de nuestras sociedades, en ciertas estéticas… en fin, que se corresponden a este mundo fragmentado en el que vivimos, pero que no son aleatorias, son identidades moleculares y solo “parecen fluctuar libremente”. Vuelvo al trabajo.

Josomid i jo

Gràcies, Josomid pel teu comentari sobre les identitats juganeres. Crec que les preguntes que em fas mereixen un post com a resposta, a més, t’ho vaig prometre. El que volia plantejar era precisament que identitat, subjecte i cos són elements que, en el nostre sentit comú, constitueixen la persona. En aquest sentit i com expresses tu mateix, ets una identitat a la xarxa i ets també un cos físic, que vaig tenir el plaer de conèixer quan et vaig visitar a l’exposició, el que no tinc tan clar és que siguis un subjecte. La teva subjectivitat, sospito, és una subjectivitat col·lectiva i distribuïda, potser ets com un Pinoxo que busca la seva fada padrina.

El que em resulta curiós és que en la meva proto-classificació sobre els jocs de la identitat, participes en tots ells. T’amagues darrera d’una màscara fent-te passar per un maniquí anònim, sense rostre. Simules un personatge en un metavers que has imaginat com a “real” -sense comptar amb el teu doble a Second Life- i jugues a expandir i espectacularitzar la teva identitat en diferents plataformes i xarxes socials a Internet. En aquest sentit, penso que estàs complint amb els teus objectius, ja que jugar amb la identitat és una forma pràctica de reflexionar sobre qui som i com ens construïm i ens construeixen en la xarxa i en la nostra vida quotidiana, ja que recorda que vaig intentar mantenir que Internet no és un món a part, sinó una part d’aquest món i de la nostra experiència i per tant, de la vida quotidiana de molta gent. Qui som jo? A mi també m’agradaria saber-ho! Però pel camí… fem bona parella, eh?! 🙂

juegos de identidad en la red

El dia 21 estaré en Palma de Mallorca para compartir ideas y experiencias sobre los juegos de identidad en la red en el marco de la exposición Identitat digital. Me acompañará Bel Llodrà y trataremos de reflexionar sobre como se juega la relación entre identidad, subjetividad y cuerpo en lo que antaño se llamaba “el ciberespacio”, ya que la propuesta es abordar el tema a partir de tomar en su conjunto las distintas tecnologías de interacción social en la red, especialmente las que permiten la interacción abierta entre usuarios. En concreto, baso mi presentación en tres momentos clave de mis investigaciones sobre el tema: un estudio sobre identidad y género en chats, realizada en el año 2002; un estudio sobre relaciones interpersonales en sitos de citas y amistad, realizado en el año 2003; y mi actual interés en explorar la representación del cuerpo en Internet, concretamente en los perfiles de presentación de blogs y redes sociales y en el para mi apasionante mundo del Fotolog. Los primeros planteamientos de la propuesta de estudiar los juegos de identidad en relación con el cuerpo pueden rastrearse en la presentación que esbozamos con Edgar y Adolfo para la AOIR en Vancouver. Una mirada desde una perspectiva histórica sobre la evolución de los juegos de identidad en la red señala tres modalidades básicas: el juego a partir de la ocultación (anonimato y máscara), el juego a partir de la simulación (creación de personajes en universos de ficción) y el juego a partir de la espectacularización o la exhibición y expansión performativa de la propia identidad. Como todos los modelos que se construyen, esta tipología es “ideal”, espero que sirva para ordenar la experiencia juguetona.

yo digital: ¿moderno o postmoderno?

A vueltas con la identidad digital, parece que no hay más estudio que el de Turkle sobre el tema, y sin embargo, cuando ella escribió su “Life on screen” la experiencia de el “yo digital” todavía era una aventura exótica, una rareza, que permitía por fin, poner sobre la mesa la experiencia del “yo postmoderno” fragmentado, ubicuo, múltiple y saturado. La cuestión era antes la separación entre el “yo digital” enmascarado tras un “nick” y el “yo físico” sujeto a las convenciones sociales, y los peligros de falsedad y engaño, incluso de patologías que podía conllevar. Ahora el dilema parece ser la sobre-exposición del “yo físico” en el “yo digital” y los peligros de ser trazados y reconocidos en la red, en la publicitación ingenua de nuestra vida íntima. Tíscar apunta un artículo de La Vanguardia de Eva Dominguez en el cual plantea la “trampa” en la que hemos caído al poner en juego nuestra identidad personal y pública en la red. Cita también el blog “Yo digital“, una entrada que plantea formas de representación de la identidad a partir de las redes de interconexiones que programas como TouchGarph son capaces de trazar a partir de un tag -que pongamos por el caso, es un nombre-, pero sigue ingénuamente con la idea de un yo=un nombre=una identidad para afirmar que “mi yo digital es la suma de mi graph y mi memoria”. El “yo moderno” sigue viviendo en la era digital…

cultura móvil

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Entre hoy y ayer andamos de seminario con Amparo Lasén del grupo cibersomosaguas sobre “La mediación de subjetividades e identidades a través de la telefonía móvil” y nos ha hablado sobre su investigación más reciente sobre “parejas de contrato” y sobre su anterior estudio longitudinal y comparativo sobre el uso del móvil en Londres, París y Madrid, ambas investigaciones basadas en una metodologia etnográfica, entrevistas en profundidad, y en la utilización de la imagen, tanto como método de recogida de datos como para el análisis de los aspectos gestuales, corporales, visuales y producción de imaginería como parte de las prácticas relacionadas con el uso del móvil (se podrían decir prácticas mediáticas?). Edgar planteó la conexión entre la producción de imágenes a través de la cámara móvil con la imbricación con otras prácticas sociales con las tecnologías de la imagen e Internet. Esto me recuerda que en Transforming Audiences había una comunicación sobre audiencias y móviles que debería rescatar. En definitiva, he disfrutado de las sesiones y de la interrelación entre un interesante marco teórico, una sugerente metodología y un tema, la telefonía móvil, que me quedaba lejos y que no veía como conectaba con todo lo demás (prácticas mediáticas, identidad, cuerpo, imagen, Internet,…) y que la pequeña charla con Amparo ha hecho que por fin encajaran. Y ahora a seguir…