LA TECNOLOGÍA ES CULTURA

Anthropologists! Anthropologists! – Anthropologizing

Así dicho parece una perogrullada; puesto que la tecnología ha sido considerada por la antropología como un elemento determinante en el proceso de hominización y clave en el desarrollo civilizatorio. Sin embargo, quizás debido a su peso preponderante en las teorías evolucionistas, la tecnología no tiene actualmente un papel relevante en el conjunto de las investigaciones antropológicas. No solemos incluir el uso que nuestros participantes en nuestros campos hacen de las tecnologías de la comunicación, a menos que nos situemos en el campo de la “antropología digital”. 

Por tanto, una hipótesis más plausible para este descuido es la fragmentación de la disciplina en campos de estudio. Al abandonar la pretensión de estudiar una “cultura completa”, trazamos nuestros objetos de estudio en función de coordenadas teóricas que delimitan campos de observación y análisis, dejando atrás el viejo estructural-funcionalismo y deteniéndonos en aspectos concretos como el fenómeno migratorio, las ontologías amerindias, el cuerpo y el género, la salud y la enfermedad, los movimientos sociales, las representaciones de lo indígena, o la tecnología y la ciencia, y la cultura digital, como objetos de estudio compartimentados, que si bien reconocemos interrelacionados de algún modo, entendemos que no podemos abarcar en su conjunto. 

Sin embargo, las tecnologías digitales de la comunicación no son en absoluto un campo autónomo y estanco, sino que, y más actualmente, permean cualquier otro objeto de estudio antropológico porque son centrales a las formas de comunicación e interacción humanas.

Es como aquel viejo chiste “¡que vienen los antropólogos!” y se ve a los nativos escondiendo sus lámparas, sus televisores y sus reproductores de video.

La comunicación mediada por Internet es parte de nuestras sociedades y del proceso de globalización, atañe a la comunicación de uno a uno, de uno a muchos y de muchos a muchos, pública y privada. Tiene implicaciones culturales de largo alcance en nuestros sistemas normativos y jurídicos, plantea retos a los límites de los estados nación y a los regímenes de propiedad intelectual, han cambiado el panorama de las industrias culturales y del entretenimiento, de la acción política, de la enseñanza y el aprendizaje, abriendo también nuevas formas de desigualdad, de control social y de poder.

No se trata de un mero determinismo tecnológico: cómo se configura Internet y los “avances” tecnológicos son parte de procesos más amplios, de tensiones políticas, económicas y culturales y, en el fondo, pienso, se apoyan en el mantenimiento de la creencia en que el desarrollo científico-tecnológico es el motor del progreso civilizatorio, traducido: el motor de nuevos mercados y del crecimiento del poder económico. Seguimos siendo modernos en el sentido de imaginar el progreso de la humanidad como un avance científico-tecnológico ininterrumpido, y el tiempo como una flecha unidireccional hacia un futuro prometedor; a pesar de que en nuestras peores pesadillas ese futuro sea un futuro dominado por las máquinas; en el cual la tecnología ha dejado de ser cultura, para pasar no solo a ser algo ajeno a nosotros, sino algo que no podemos controlar, amenazante y peligroso.

Los estudios antropológicos sobre la tecnología computacional abren la antropología hacia el futuro, estudian mundos emergentes; no van al rescate del pasado, no miran hacia culturas que desaparecen, no hacen una antropología de rescate, sino abierta hacia el futuro.

mediatización

El próximo 20 de noviembre por la tarde participo en una performance organizada por Maria de Marias y Andrew Colquoun en Arts Santa Mónica bajo la rubrica de «La web mediatizada«; un canal web de cultura que se presenta como un espacio intersticial entre las artes, la cultura y los medios de comunicación en base a los nuevos escenarios mediáticos que emergen de las redes e Internet. Concretamente, bajo el lema de «Pensar el hoy… pensar la web» trataremos temas relacionados con el lenguaje cinematográfico y los lenguajes de internet… y en este panorama se presenta la cuestión de las etnografías de los medios junto con la construcción de narrativas transmediales… un revoltijo de teorías, investigaciones y experiencias sobre/través de los media… La idea es reunirnos las tres, Maria de Marías, Elisabet Cabeza (y alguna parte que encuentre de mi misma) para hablar de estas cosas y ver qué pasa.

Lo que me llama la atención es la construcción de este canal web como «un entorno vivo de transmisión en directo».  Es decir, la exploración de nuevas formas de narrativa audiovisual «en directo» que no pasen por un plató de televisión ni reproduzcan sus engranajes… será eso posible? Se trata de ir más allá o más acá de  Gran Hermano o  JenniCam? Si cada medio tiene su tempo y el de Internet es la inmediatez del live-streaming;  si cada medio construye su audiencia, y la de Internet es el de la conexión íntima con el/la usuario/a;  ¿Qué espacios se crearán ante/por/tras  la cámara? ¿Cuál será nuestra relación con ella? No lo sé.

Avatar

Hace tiempo que quería comentar algo sobre esta película de Cameron que según mi rápida búsqueda Google se define como «la más taquillera de la historia» … hasta que aparezca la siguiente.  Lo cierto es que se trata de una película estrenada globalmente que toca un tema que nos atañe mundialmente, como es el de la colonización y expoliación de las riquezas naturales por parte de una civilización altamente predadora que se enfrenta y menos precia a una civilización autóctona (y con una tecnología con menor potencial destructivo).

He encontrado pocos posts en español que ahonden en una crítica más allá de la puramente cinematográfica, solo el de Víctor Hernández de México, que expresa su desilusión crítica en cuanto a  guión, ya que no ofrece nada novedoso: chico «blanco» se enamora de chica «no blanca» y se hace jefe de la «tribu» para luchar junto a ella,  traicionando a su propio grupo y de esta manera redimiéndolo… («no todos los blancos son malos»)… y encima, la batalla final es clavadita a la del Retorno del Jedi!

Según Daniel Taghioff (de la Media Anthropology Network) se trata una vez más de la escenificación del «sentimiento de culpa» colonial combinado con la idea de su redención a partir de la fantasía de emancipación del pueblo oprimido a través de un caudillo que proviene del ejercito invasor -ellos solitos no pueden-  y se da cuenta de la tropelía en que ha caído su propia raza. Porque la película, en definitiva, remite a la diferencia cultural en términos raciales, y es en ese punto donde toca más de cerca la antropología… y también la política. ¿Cuándo dejaran los «blancos» de hacer películas como «Avatar»? se pregunta Annalee Newitz en su crítica al filme.

Quizás el marine Jake Sully pertenece a esa categoría de héroes que Javier Cercas denomina «héroes de la traición» en su última obra Anatomia de un instante. Son esos héroes que traicionan a sus propias filas y sus propios idearios, como Suárez, que traicionaría a su propio pasado falangista en la reforma rupturista de la democracia española. Los mitos son relatos ejemplares que nos proponen un «drama cultural» (siguiendo a Victor Turner) nos plantean un conflicto y su resolución, a veces, basados en personajes reales y en otros casos, en personajes de ficción.

En el filme, los habitantes de Pandora no son humanos, son alienígenas, seres extraterrestres de inteligencia y apariencia parecida a la humana, tanto que una bióloga-antropóloga ha podido sintetizar un cuerpo mezclando ambos ADNs, además de estudiar su cultura y formas de vida. Lo curioso es que ese cuerpo es teledirigido desde un cuerpo humano ausente, como en la película de Matrix, y de ahí que el cuerpo sintético tome el nombre de Avatar.  Quizás esta sea la parte más novedosa la propuesta del filme, ya que ambos cuerpos son reales. Piero Vereni insiste sobre este punto. Para entrar en contacto con los Na’vi, el protagonista blanco debe emprender una tarea de corporalización, vivir a la vez en dos cuerpos completamente físicos. Así, la película expresa que para comprender otra forma de vida no se trata solo de un proceso intelectual. Desde esta perspectiva, su proceso de aculturación es parecido al de un antropólogo durante su trabajo de campo, se trata de realizar una inmersión completa en otra cultura para tener una experiencia directa y no solo un conocimiento abstracto.También es interesante el vínculo neurológico (zahelu) que los Na’vi utilizan para comunicarse con los animales y plantas. Este recurso evita el tópico de una comunicación «mística» (no mediada) con la naturaleza, ya que se utiliza un medio de comunicación también físico, a través del tacto, no de la visión. Los militares no utilizan estos cuerpos sintéticos, sino exoesqueletos, máquinas que les protegen el cuerpo de la atmósfera de Pandora. Los militares están de «cuerpo presente» y sin embargo, no «sienten», no pueden experimentar corporalmente la realidad de Pandora, solo «verla», estando por tanto mucho más «ausentes» que el personaje encarnado del avatar. La película plantea así una oposición entre ver/abstracción y tocar/experimentar el mundo.

A parte de estas sugerentes ideas, la película tiene muchos lugres comunes, una historia que ya hemos visto antes cientos de veces, tanto ambientada en el Oeste Americano, como en las selvas amazónicas  o en otras galaxias.  Parece un remake del Pocahontas de Disney, una historia que reproduce los mismos estereotipos sobre la «civilización tecnológica» frente a «tribus primitivas» o «salvajes» que viven en contacto armonioso con la naturaleza y consigo mismos. De hecho, Cameron recibió el asesoramiento de antropólogos para la invención de la cultura Na’vi.  Por estas razones, en la lista de distribución de la red de antropología de los medios la película sí se ha comentado y extensamente, y algunos han aportado cuestiones interesantes relacionadas con los procesos de recepción de este film que también merecen seriamente nuestra atención, y quizás nos digan algo de como reformulamos y negociamos estos estereotipos. Por ejemplo, una manifestación palestina en la que se disfrazan de Na’vis para protestar contra el muro (noticia en el Telegraph); el llamamiento que hacen los Dongria Kondh de la Índia para que Cameron les ayude en su lucha contra una compañía minera; el gobierno chino retira la versión en 2D de la película y solo deja la de 3D (en muy pocos cines) quizás por miedo a que la gente que está siendo desplazada se identifique con los Na’vi, según el Guardian, sustituyéndola por una sobre la vida de Confucio; y según Survival, en algunos pueblos de Malasia, se reclama que lo que sucede en la película es real y refleja su actual situación.

una antropóloga más en la ECREA!

ecrea

Estos días hemos asistido al congreso de la ECREA, la asociación europea para la investigación y la educación en comunicación, en la cual hemos presentado un paper (Towards an ethnography of new media practices: reflections through field experience) en la sección de cultura digital y comunicación, coordinada por Maren Hartmann, Kate O’Riordan y Caroline Bassett en la cual hemos debatido sobre la necesidad de incorporar la materialidad en los estudios sobre comunicación y cultura digital. Las presentaciones han girado en torno al estudio de lo social y lo cultural en las tecnologías de Internet, con enfoques teóricos y metodológicos muy diversos -a veces indefinidos-, pero nuestra presentación ha sido la única que utilizaba una aproximación etnográfica. Quizás la más inspiradora ha sido la presentación de Maria Bakardjieva, pues presentó un mapa muy útil para comprender los itinerarios de las investigaciones que abordan la imbricación de las TIC en la vida cotidiana. Durante el congreso también se celebró la renovación de la coordinación de la sección y me propusieron como co-cordinadora, ya que Maren asume otras funciones en la asociación, de manera que ya me han vuelto a liar! Pero creo que es importante estar ahí, ya que significa aumentar la visibilidad de la perspectiva antropológica en ECRA, cosa que creo que hace mucha falta!