NightFall on Gaia / Anochece en Gaia

CINEMA ETNOGRÀFIC
DILLUNS 11 D’ABRIL
MUSEU DE LES CULTURES DEL MÓN DE BARCELONA
Carrer de Montcada, 12-14, 08003 Barcelona
20.30-22.15 hores.

Projecció del documental Nightfall on GAiA
de Juan F. Salazar, Austràlia-Chile, 2015
Dins de la setmana de l’Antropologia del 11 al 16 d’Abril, 2016

Documental etnogràfic que mostra la vida diària i visions a futur de les comunitats humanes a l’Antàrtica. El documental proposa un gir especulatiu al situar l’acció en el futur, a l’Abril de l’any 2043, quan l’astrobiòloga Xue Noon es troba aïllada a l’Estació Internacional Antàrtica Gaia, mentre la nit polar avança.

El documental ha estat presentat en diferents festivals de cine etnogràfic i documental i ha obtingut el premi al millor documental al Barcelona Planet Film Festival.

Coordina: Elisenda Ardèvol (UOC-ICA)

Antropología y diseño

El próximo miércoles 24 de Febrero presentamos el libro en Barcelona. Jo Tacchi directora en investigación e inovación del RMIT Europa y las editoras Sarah Pink, Elisenda Ardévol y Débora Lanzeni introducirán la temática e invitarán a la discusión a los autores asistentes y participantes. Esperamos poder compartir con vosotros este momento y celebrarlo colectivamente en el RMIT Europe.

La entrada es libre, pero hay que registrarse mandando un email a: mediaccions[at]gmail.com

Digital Materialities; Design and Anthropology 
24 Febrer 7pm
RMIT Europe
Carrer de Minerva, 2
08006 Barcelona

(Metro Diagonal)

Next Wednesday 24 February the book will arrive at Barcelona.  The launch will be presented by short talks by Jo Tacchi, and the editors, Sarah Pink, Elisenda Ardévol and Débora Lanzeni. Please join us to meet the editors and authors, talk about the concepts and enjoy a moment together at RMIT Europe in Barcelona. Free access with registration. Just send an email to mediaccions[at]gmail.com.

Digital Materialities presents twelve chapters by scholars and practitioners working at the intersection between design and digital research in the UK, Spain, Australia and the USA. By incorporating in-depth understandings of the digital-material world from both the social sciences and design, the book considers how this combined knowledge might advance our capacity to design for the future. Divided into three parts, the focus of the book moves from the theoretical to the practical: how different digital materialities are imagined and emerge, through software emulation, urban sensors and smart homes; how new digital designs are sparked through collaborations between social scientists and designers; and finally, how digital design emerges from the insider work of everyday designers.

“Lively, original, and wide-ranging, Digital Materialities provides a compelling framework for and provocation towards exploring the dense entanglements of design, the digital, and those complex collaborations of collective practice they catalyze and depend upon. A significant set of expeditions into fascinating, consequential, and newly emergent terrain.” –  Donald L. Brenneis, University of California Santa Cruz, USA,

“Digital and material have never been as separate as many people imagined them to be. Anthropology is now broaching this border, to grapple with more pertinent issues of change, design, and conceptualisation. The wait for a set of studies which gather Design, HCI, and Media Studies is over. Things will never be the same.” –  Adam Drazin, University College London, UK,

More info at: http://www.bloomsbury.com/uk/digital-materialities-9781472592590/

Colaboraciones etnográficas


Después de nuestro seminario sobre colaboraciones experimentales me quedé pensando en la de cosas que quedaron en el tintero.  Tomás Sánchez Criado y Adolfo Estalella presentaron su introducción a un libro que están editando sobre este tema y se generó un debate intenso. La etnografía puede definirse de muchas maneras, la más tradicional es la de una “descripción teóricamente orientada de una nación, pueblo, grupo social…” o en términos de Geertz una “descripción densa”. El término etnografía implica, a la vez, una mirada (epistemología), un método (trabajo de campo) y un producto (monografía). Eso también se explica así en muchos manuales. Como método es un camino. Un camino que, en el caso de la etnografía, se hace con otros.  Este “ir con otros” supone aprender de los otros lo que tienen que enseñarnos, y por tanto, la etnografía es un camino hacia el conocimiento “otro”.  Camino que a veces se ha representado como laberinto (ver por ejemplo Paco Ferrándiz, 2011).

Entendí que la idea raíz de su propuesta es entender este camino hacia  “lo otro” no a partir de la técnica nuclear de la observación participante (observando y participando en sus vidas como uno más), sino a partir de la noción de colaboración experimental (o exploratorio). Es decir, de aprender de los otros colaborando con ellos y hacerlo de un modo exploratorio (y experimental). Eso implica observar lo que hacen y participar de lo que hacen de un modo que sea productivo, interesante, enriquecedor -o lo que sea- por ambas partes, que permita a ambas partes participar de una exploración abierta -que no tiene límites definidos- y de forma experimental -porque el resultado en su conjunto, como relación, es incierto. Sería pues entender la observación participante como una forma de enredar al otro en la experimentación de una búsqueda conjunta. De enredarse con el otro en la creación de un contexto de investigación.

La parte de “colaboración” y los distintos modos de colaboración se trata desde hace tiempo en el cine etnográfico -por lo que yo sé y hasta dónde sé- como una parte fundamental de las relaciones en el campo, pero no como una técnica de investigación por sí misma. El modelo de colaboración marcará sin duda la forma final del documental y también el conocimiento generado, pero no se ha conceptualizado como una técnica de investigación equiparable a la observación participante. Entonces, pareciera que la propuesta metodológica del seminario es incluir  la -al menos cierto modo de- colaboración como “técnica” productiva. Se aprende “en” la colaboración. O bien, como ya he sugerido, reconfigurar la observación participante como colaboración experimental. 

Esto sucede especialmente, nos dicen, cuando el trabajo de campo se produce en entornos de producción de un conocimiento “experto” específico, como pudiera ser el caso de entornos científicos o de experimentación artística, o de filósofos activistas o de diseñadores críticos y reflexivos…  dedicados a la producción de saberes y dónde se da una cierta afinidad de intereses y de técnicas que pre-dispone a la colaboración. Esto me produce cierta perplejidad. Por una parte y por ejemplo, el hecho de que las prácticas de documentación y registro de un periodista puedan ser muy parecidas a las del etnógrafo, eso no inhibe al etnógrafo de su tarea de documentar y registrar las prácticas de un periodista, utilizando las mismas herramientas incluso -ordenador, cuaderno de notas, cámara, etc. y aunque su estilo narrativo o su expertise fotográfico no sea de la misma calidad. Y puede darse una colaboración en la investigación en el sentido de que el periodista se enrede en la investigación del etnógrafo y viceversa estableciéndose un partenariado o una investigación conjunta. Por otra, esta colaboración puede darse también en otros contextos, por ejemplo, entre xamanes y etnógrafos, donde el conocimiento experto del xaman puede enredarse productivamente en una investigación conjunta, aunque las técnicas y saberes sean muy distintos entre ambos. En estos casos, los participantes en una investigación pueden llegar a implicarse con los objetivos del etnógrafo de una forma que puede llegar a la co-autoría.  Otra cuestión es la formación de equipos interdisciplinares y el aporte que el etnógrafo pueda proporcionar al equipo. El etnógrafo puede encontrarse en estos casos con que está creando las condiciones de la realidad que estudia, contribuyendo a producir el campo del cuál es parte, interviniendo en la formación de su objeto de estudio. Que los resultados de su investigación sean muchos más que una monografía o artículos académicos (una película, una exposición, un programa de rehabilitación, una aplicación informática). Pero, insisto, eso puede ocurrir también en otros campos aparentemente más tradicionales.  De una forma o de otra, el etnógrafo es co-creador de las realidades que estudia e interviene en su devenir de una forma duradera.  Estas cosas se aprenden en el campo. Se aprenden en la antropología aplicada. Quizás ahora cuando parece que se borran las líneas divisorias entre la antropología aplicada y la académica, podamos por fin conceptualizar estas cosas que nos pasan de una forma más adecuada y dinámica. En todo caso, la etnografía no puede reducirse a la técnica de la observación participante, ni la descripción etnográfica puede igualarse a la documentación y el registro detallado.

 

 

Cuando la física modeliza lo social

La aplicación de las ciencias de la complejidad en el campo de lo social no es ninguna novedad, como tampoco la incorporación en las ciencias sociales de ideas procedentes del estudio de la complejidad. Hace tiempo también que hay aproximaciones desde la física teórica como la obra de Fritjof Capra (La trama de la vida, 1996) que abren vías de diálogo entre las ciencias físicas, las ciencias de la vida y las ciencias sociales. Estas vías de diálogo son cada vez más necesarias y muy especialmente cuando nos lanzamos a modelizar los fenómenos sociales a partir de la utilización de datos masivos (Big Data).

En una conferencia sobre “Sistemas Complejos, fenómenos sociales y Big Data” nos explicaba Maxi San Miguel esta mañana en la UOC que según las teorías de la complejidad las propiedades de un sistema complejo no pueden derivarse de las propiedades de sus partes, sino que de la interacción entre las partes surgen o “emergen” propiedades que no pueden reducirse a las propiedades de sus componentes. Hablamos entonces de niveles de complejidad o escalas. Contaba que para la descripción de las estructuras (o de los movimientos) de los estorninos, no nos sirve de mucho conocer las particularidades del pájaro como entidad individual aislada.  Podemos modelar sus patrones de vuelo sin necesidad de describir sus propiedades físicas individuales. Podemos buscar un orden (patrones, regularidades) a gran escala y ciertamente, vemos un orden en sus movimientos coordinados que puede describirse a partir de modelos matemáticos.

Sin embargo, la pregunta sobre cómo se coordinan los estorninos sigue siendo un misterio. Conseguir una modelización más o menos convincente del movimiento de las bandas de estorninos a partir de los principios de la física no es difícil, pero para explicar el porqué y cómo se orientan y organizan, la reducción al modelo físico no es suficiente. Y decir que se auto-organizan es como no decir nada… o caer en la trampa de la “espontaneidad”. Lo más grave del asunto es que se pone como ejemplo de cooperación auto-organizada cosas como la Wikipedia, el Movimiento 15M o la Via Catalana (una cadena humana de 400 km para la reivindicación del derecho a decidir realizada en el 2013),  dando a entender que estas manifestaciones son un fenómeno emergente espontáneo.  Así, San Miguel, físico estadístico que estudia los ‘fenómenos sociales’  con las mismas herramientas que utiliza para la física de partículas, aseguraba en un periódico que éstas:

podrían ser de gran utilidad para que los políticos entiendan que hay fenómenos que aparecen en la sociedad de forma emergente, sin que nadie las provoque por detrás. ” y más tarde: “Como físicos intentamos estudiar procesos colectivos y fenómenos emergentes por la interacción de muchos nodos y al final el todo es más que la suma de las partes. Es el mismo caso que los movimientos en cascada en el norte de África o las convocatorias a manifestaciones por móviles y redes sociales. No las convoca nadie en concreto. Es un sistema aislado que se autoorganiza. Un mensaje externo, lo polarizaría

¿Sistema aislado?¿que nadie organiza? ¿que no las convoca nadie en concreto? ¿un mensaje externo… de los manifestantes, de Argelia, de Egipto, de la plaza del Sol? Cualquier politólogo sabe que las cosas no suceden así, y cualquiera que participara en esas manifestaciones sabe que la organización fue fundamental para su éxito, organización muy compleja que no surge espontáneamente de la noche a la mañana, sino de personas muy concretas y que llevan mucho tiempo preparar. Que el éxito de una convocatoria pueda modelarse/describirse mediante modelos físicos o epidemiológicos no significa que sean modelos explicativos.

Otra cuestión es que se reduce la participación en estas manifestaciones colectivas a un fenómeno de imitación. Es cierto que podríamos decir que los estorninos se imitan unos a otros en su vuelo, pero esto explicaría sus dibujos en el cielo? Como no se pueden modelar emociones, sentimientos, motivos o metas, según Maxi San Miguel (continuando con su charla), si se puede hablar de una conducta humana básica que es la imitación. Y así se puede modelar las votaciones en las elecciones de Estados Unidos, y ver que son solo unos pocos los que siguen “el libre albedrío” (sic), y la mayoría ‘imitan’ en un sentido u otro el voto por la proximidad a sus convecinos. Con este modelo se puede representar en el tiempo las constantes en la intención de voto de los norteamericanos y ver que sigue patrones regulares, pero no se puede explicar porqué lo hacen, ni tiene capacidad predictiva de un cambio radical.

A pesar de que se diga de que la emergencia es el triunfo al reduccionismo, como afirmaba el profesor Maxi San Miguel, lo cierto es que la utilización de las redes complejas para explicar los ‘fenómenos sociales’ es una forma de reduccionismo, desde el momento que equipara lo social a fenómenos de sincronización colectiva.  De este modo, Maxi San Miguel considera que ‘fenómenos sociales’ que suceden en la peregrinación a la Meca, los estadios de fútbol o las movilizaciones políticas (la vía catalana) pueden ‘explicarse’  mediante el análisis de redes complejas. El problema es que si bien las personas pueden funcionar como si fueran partículas en la presión que ejercen unas contra otras en una aglomeración, y por tanto, sus movimientos modelarse según estos patrones, eso en ningún caso supone que hayamos explicado o comprendido nada sobre los ‘fenómenos sociales’ en cuestión (aunque pueda ser útil para calcular un peligro de avalancha).  Los fenómenos sociales no pueden reducirse a/explicarse por la coordinación de los movimientos de los individuos en el espacio.

En definitiva, estos modelos matemáticos tienen una gran capacidad de visualizar grandes flujos de información, el problema reside en cómo se conceptualiza qué corresponde a estos flujos de información.  En un momento en el que tenemos grandes cantidades de información en tiempo real sobre ciertos comportamientos individuales es muy tentador echar manos de estos modelos para ordenar y visualizar estos datos con la esperanza de que sea útil para tomar decisiones. La cuestión es que cómo convertimos los ‘datos’ en ‘información’ y esta en ‘conocimiento’ no es una operación lineal, es también un proceso complejo. Como dice San Miguel: “Una cosa es saber que algo pasa y otra muy diferente es saber por qué”.

Finalmente, otro peligro desde mi punto de vista, reside en que a partir de estos modelos, un físico pueda clamar apasionadamente que “vamos a redefinir las ciencias sociales!” (sic), al tiempo que ignora los conocimientos de siglos de andadura en estos campos, y que además, parta de una concepción de sociedad como la de un agregado de individuos, y que estos individuos tienen propiedades individuales como el libre albedrío (aunque se mueven generalmente por imitación -y ya se sabe que los niños aprenden por imitación). Es decir, su concepción de sociedad e individuo proviene de sus años escolares y de las ideas de la ilustración, con algo de Locke y Adam Smith, y con suerte, quizás algo de Durkheim -por lo de las propiedades emergentes de los sistemas complejos/sociales.  Sí, Durkheim (padre de dos ciencias fundamentales como la sociología y la antropología) ya decía en el siglo XIX que los hechos sociales son fenómenos complejos que no pueden deducirse/explicarse a partir de las propiedades individuales.

Es grato ver con los físicos descubren (parece ser que por su cuenta) cosas que los científicos sociales tienen de sentido común desde hace más de dos siglos. Es grato también que se interesen por saber como funcionan las sociedades humanas. Pero deben ser muy cautos para no caer en reduccionismos que dicen querer evitar. No es  necesariamente un problema de que en sus modelos ignoren las motivaciones o los deseos de las personas, sino sus concepciones sobre ‘individuo’ y ‘sociedad’ que deben ser actualizadas. Por eso, en tiempos de Big Data es más necesario que nunca re-ligar las ciencias sociales con las ciencias de la naturaleza y la física teórica desde un respeto a la pluralidad del conocimiento.

Apostilla:
Creo que la idea de que el individuo es un nodo en una red y que las conexiones son interacciones entre los nodos es una metáfora muy potente pero un tanto reduccionista de la vida. Me gustan los estorninos.

Hablando sobre procomún


Creo que no me voy a perder la conferencia de Benkler en Barcelona esta semana, y ya os cuento! ¿Podemos ganar una economía, política y sociedad procomún? Claves de lectura del momento actual en un contexto de cambio de época en España: Producción procomún, espacio público en red ygeopolítica de Internet

por Yochai Benkler @CCCB Feb 25 18:30-20:30 (Retransmision en directo y traduccion al castellano en esta web http://stream.communia.org/benkler-igop.php) #Commons #p2pvalue Presenta: Mayo Fuster Morell Modera: Joan Subirats Fila 0: Floren Cabello (Traducciones procomun), Nuria Alabao (La Hidra), Lorena Fuster (Tramod UB: Trajectories of modernity), Liliana Arroyo (Eticas), Anna Monjo (ICARIA Editorial), Josep Lladós Masllorens (Director IN3),  Ismael Peña-López (UOC), Rubén Martínez andMarco Berlinguer (IGOPnet.cc), Samer Hassan (P2Pvalue), Leandro Navarro (CONFINE and Pangea.org),  David Laniado (Dcent), Eduard Aibar (UOC), David Gomez (Amical Wikmedia), Javier Creus (Pentagrowth), Ignasi Alcalde (OKFN Spain), Guillermo Rojo (XES – Solidarian Economy Network), Maria Garcia Perulero (Goteo), Juanlu Sanchez (eldiario.es), Quim Guitart (communia.org), Peter Matjasic (Open Society Foundations), Leda Guidi (Iperbole – civic network and digital agenda of Bologna City Council), Valentina Bazzarin, Alejandro Perez and Jordi Bonet (Podem Cat), Sir Jaron Rowan (BAU), Francisco Jurado (Democracia 4.0), Tomas Diez (BCN Fab Lab), Sol Polo (FAD / Design Beats), Ignasi Labastida (Creative Commons), Arnau Monterde (Tecnopolítica de l’IN3), among others. Madrid conexion por streaming: Marcos Garcia (Commons Lab/Laboratorio del Procomun (Media Lab Prado), Victor Sampedro (Máster CCCD). Conferencia en ocasión de la publicación en castellano de la obra «La riqueza de las redes» (Titulo de la obra original en angles: «The Wealth of Networks» – publicado por Icaria Editorial).

encuentros con lo digital y material

2014-11-28 11.02.46 chile

La semana pasada he estado en Santiago de Chile participando en un taller sobre Encuentros con lo material y digital organizado por Tomás Ariztía (Universidad Diego Portales), Sarah Pink (Royal Melbourne Institute of Technology), Juan Francisco Salazar (University of Western Sydney) y Elisabeth Simbürger (Universidad de Valparaíso).

Ha sido una gozada de seminario, con presentaciones que exploraban las conexiones entre lo material digital, como se presenta en su página web:

En momentos en el cual lo digital y material son parte central de las dinámicas de producción de conocimiento y socialidad, las ciencias sociales y humanidades se ven enfrentadas a la necesidad de pensar nuevas formas de aproximarse al entrecruce entre estos dos mundos. “Encuentros con lo digital y material” propone explorar desde distintos caminos empíricos y/o teóricos la prevaleciente naturaleza digital y material del conocimiento, particularmente la forma en que hacemos sentido de nuevos modos de emergencia, intensidades, relaciones, cuerpos y objetos en el marco de la cultura digital.

El programa incluía un “Walkshop” en  Valparaiso, en el cual fuimos recorriendo la ciudad, desde la casa Dinamarca, desde donde partimos, hacia el puerto Barón, donde Juan Redmond nos explicó el mito del Caleuche (barco fantasma que surge de las aguas marinas) y sus conexiones con lo real-virtual, mientras que Gustavo Celedón nos hizo reflexionar sobre la escucha entre las gaviotas y los sonidos de los pescadores,  pasando por las instalaciones portuarias y lo digital de sus actuales infraestructuras, hasta un descenso del cerro al plano -al atardecer- para anotar nuestras impresiones  a cargo de Carolina Benavente Morales.

No solo me llevo a casa sugerentes discusiones sobre la metodología etnográfica y las distintas aproximaciones teóricas a lo material y lo digital, sino también una paz creativa, que espero que se vaya traduciendo en nuevas publicaciones y diálogos con la gente que he conocido estos días y con las cuales me gustaría seguir conversando. Por ahora, de vuelta al invierno.

Antropología Abierta

llibres
Estos días estoy en Madrid en un Taller sobre “La economía política de las publicaciones en antropología y más allá: Preguntas Frecuentes sobre Acceso Abierto” y me han entrado ganas de volver a mi viejo blog!

La primera sesión: de què hablamos cuando nos referimos a “abierto”? Ha planteado los ejes del debate sobre la complejidad que entraña el actual sistema de publicaciones académicas y su relación con la producción de conocimiento, en general, y con la práctica de la antropología en particular. No quiero hacer un resumen, sino intentar digerir “en abierto” lo vivido.

En principio, publicar en acceso abierto supone que no hay ningún tipo de restricciones para acceder a los artículos académicos y por tanto, cualquiera en teoría, puede descargarse un artículo de la red sin recargo, es decir, de forma gratuita para el lector. Sin embargo, alguien debe asumir los costes de la publicación, almacenaje, curadoría, etc. El conocimiento académico no se produce en el “vacío”  sino en el contexto de las instituciones universitarias y de los sistemas de publicación académicos basados en la revisión entre pares, es decir, la producción de este tipo de conocimiento sigue una serie de protocolos y reglamentaciones definidos por la “comunidad científica” en cuanto a la calidad de la información producida (el conocimiento es “avalado” entre pares) y por la comunidad de biblioteconomía, que son los que “avalan” la calidad de las revistas científicas (periodicidad, consejo editorial, etc.) y los que definen las métricas (índices de impacto, etc.) por las cuales luego es evaluado el currículo académico de los productores, y es por tanto, una “infraestructura” de filtro y validación de conocimiento muy específica y corporativa, en la que intervienen diferentes actores.

Uno de los problemas que se plantea la “comunidad científica” es que este sistema se ha encarecido enormemente y no todas las universidades pueden acceder a las mismas bases de datos, de manera que se genera una desigualdad de acceso entre distintas comunidades académicas: según en qué universidad estés, puedes o no acceder libremente a los artículos que te interesan y si estas fuera de la universidad, no tienes acceso a la mayoría de estas bases de datos y debes afrontar el pago (nada barato) por descargarte el contenido. Contenido que al estar en general bajo licencias de copyright, luego tampoco puedes distribuir libremente. La cosa es complicada. Tan complicada como que es además, una industria que mueve millones y que si se te ocurre “liberar” estos contenidos estás incurriendo en un delito, como le ocurrió a Aaron Swartz, condenado a más de 35 años de prisión por  la descarga sistemática de artículos de JSTOR como acto de protesta y de denuncia de una parcelación económica del conocimiento científico, que él creía que debía ser igualmente accesible para todos (y del cual solo se lucraban los intermediarios). Con lo cual, la apertura de las publicaciones académicas va más allá de una cuestión corporativa, ya que se trata de un tipo de conocimiento (el “saber científico”) que debería ser accesible a todos independientemente de nuestra capacidad económica, y más, si en su mayoría, se trata de resultados de investigación financiados con fondos públicos.

Total, que la cuestión de la publicación en abierto (Open Acces) es una cuestión que va más allá de los pequeños reinos de taifas de las universidades para plantear cuestiones de mayor alcance, si consideramos el “saber científico” como un bien común de la humanidad. Y entonces es cuando la cuestión del “Open Acces” traspasa la línea roja y deja de ser un problema de “los académicos” para convertirse en un problema social y de debate público. Si los y las académicas sostenemos que nuestro conocimiento es “para toda la humanidad”, entonces, quizás no se trate sólo de “abrir” los artículos científicos al público, sino de hacer una ciencia “abierta”.

¿Cómo sería esta apertura?  Mientras que para Willinski la cuestión es “abrir”  el acceso para diseminar del conocimiento (el conocimiento científico nace y debe defenderse como un bien público), David Zeitlyn discute la posibilidad de extender esa “apertura” a  nuestros archivos de datos o a publicar en abierto nuestro cuaderno de campo (el piensa que ahí si hay restricciones, al menos no en 70-100 años!) Para Alberto Corsin, no se trata tanto de “abrir” archivos, sino de “abrir” la propia metodología etnográfica, incorporando a las personas en el campo con las cuales trabajamos y rediseñando el proyecto etnográfico como una infraestructura colaborativa. Sánchez-Criado planteaba el dilema en el debate de que en el trabajo de campo etnográfico en el contexto de la cultura digital, los datos ya no son lo que eran; muchas veces son los propios actores sociales los que generan archivos y registran los acontecimientos, incorporando en sus prácticas e “infraestructuras” las que parecieran tareas antes privativas del etnógrafo y el etnógrafo se encuentra “enredado” participando en la construcción de estos archivos.

La cosa se lía aún más cuando situamos “nuestro problema” en el contexto de la producción cultural digital. Y encontramos resonancias con otros y otras  “productores de conocimiento” (y de creadores, diseñadores, artistas, músicos, etc.) que quieren crear o producir para “el bien común” o que quieren “abrir” sus obras no sólo en cuanto al acceso, sino en cuanto a que se puedan compartir y remezclar libremente  (licencias de Creative Commons). Es el movimiento para la “cultura libre” que busca alternativas a la creciente comercialización y monetización de todo lo que hacemos, especialmente de todo lo que compartimos a través de Internet -sean fotografías, textos, música, gustos o relaciones personales, y plantea la cuestión de cómo entendemos la producción cultural, en general, hoy, y de rebote, lo que entendemos por propiedad -entre otras cosas. Y no sigo… por hoy.