your tube

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Viajando en el metro de Londres encontré este cartel y no pude evitar tomar una instantánea pensando en YouTube y en el juego de palabras. He sido “cazada” por este juego de complicidades, ya que el publicista ingenioso espera que haga esta asociación entre ambas expresiones. Otro vínculo que une la ciudad con la “ciberciudad”, las redes del metro con las redes de Internet. Otra cuestión, es la de la apropiación del espacio urbanos… obviamente el “we” es el gobierno y el “you” cada uno de los pasajeros (con pasaporte UK?) que transitamos por el metro (o hace referencia a un tu-plural, un vosotros?). La mirada planificadora apela a la mirada paseante del viajero, instándole a “tomar el metro”, eso sí, con planificación, ordenadamente (para ello, el anuncio ofrece una página web). El tubo físico por el que transitamos y el tubo por el que transitan nuestra imágenes se entrelazan en nuestra experiencia cotidiana.

8 minutos y medio

Un artículo en el Culturas de La Vanguardia me ha hecho de nuevo pensar en YouTube y en el poder de atracción de los videos de aficionados, en este caso, el de un turista en el parque nacional de Kruger, Suráfrica. Daniel Villamediana nos remite a un plano secuencia que convierte en drama la lucha por la vida. La supervivencia de un novillo de búfalo frente a los ataques de un grupo leonas gracias a la intervención decidida de la manada de búfalos que acude al socorro del pequeño. No es curioso el hecho de que un episodio de la vida misma contenga los elementos narrativos clásicos de una estructura dramática o de un buen guión de cine. Lo difícil es estar ahí para filmarlo. Y lo curioso es que este vídeo resulta mucho más trepidante que otro similar realizado con técnicas de montaje y cámara nocturna por un cineasta profesional y que también se encuentra en Youtube, al ladito del del aficionado. Ambos son documentales en el sentido de filmación factual. Sin embargo, el primero nos coloca en la posición de sujeto del turista accidental y nos hace compartir el momento del descubrimiento de la acción. El cámara no sabe lo que va a pasar y los comentarios que realiza son “espontáneos”, los mismos que en la misma situación podrían hacer nuestros compañeros de viaje: “ahí va, ahora lo persigue y le da una cornada!!” Mientras que el profesional nos cuenta ceremoniosamente en “voice over” lo que está pasando, sabiendo ya lo que pasará. En el primero, no hay distancia entre la posición de la cámara y la posición de sujeto del espectador. En el segundo, la cámara coloca al espectador en la posición de tercera persona (en el sillón ante la pantalla) y la voz narradora nos recuerda que somos la audiencia atenta del relato. Esto me evoca la famosa película etnográfica “The Ax Fight”, de Timothy Asch, en la cual vemos al cineasta enfrentado a lo desconocido y nos situa también en el propio ojo de la cámara. Como el cineasta, no sabemos lo que está pasando, y seguimos el movimiento zozobrante de la cámara como si la guiara nuestro propio ojo. Villamediana nos dice que la película funciona bien a nivel emocional y narrativo gracias al plano secuencia, ya que el montaje rompería con la impresión de lo real y nos llevaría al plano de la ficción (Bazin). Relacionando el montaje con el falseamiento y manipulación de la realidad, el plano secuencia mantiene la unidad espacio-temporal del momento de filmación, garantizando así su autenticidad, mientras que el documental profesional al intentar imitar el cine de ficción para conseguir la empatía del espectador, se queda corto. Creo que “el complejo de momia” del cual nos advierte Bazin, juega un papel importante, como dice este interesante guionista y crítico cinematográfico, pero también el contexto de filmación y la posición de sujeto que nos propone la cámara. La comparación entre los dos vídeos de vida animal me es cercana porque precisamente hemos estado trabajando con elementos similares en el análisis de la producción de dos vídeos en el metro de Madrid. Y paro aquí, que hoy va de diatribas interiores. 8 minutos y medio dan para mucho, en este caso para contar una historia de leones y búfalos, de vencedores vencidos.