constructivismo social y material

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El jueves pasado asistí a un seminario del IN3 sobre construccionismo social (aquí está la presentación en word) en el qual participaban Edgar Gomez, Eduard Aibar y Adolfo Estalella. Edgar presentó el trabajo pionero de Berger y Luckman, La construcción social de la realidad (clikar aquí para descargar pdf). Eduard presentó un ppt muy divertido con los distintos usos e interpretaciones de tal concepto para contrastarlos con la propuesta que se realiza desde los estudios de ciencia, tecnología y sociedad (CTS) y finalmente Adolfo expuso como ejemplo de aplicación el análisis de la “Web 2.0”.

El seminario fue útil en cuanto no entendía yo por qué hay quien se resiste a utilizar la expresión “la construcción social” en el análisis social de las cuestiones mundanas. Edgar nos situó en el escenario y nos recordó el énfasis de Berger y Luckman en el lenguaje como “constructor” de nuestras realidades y de las explicaciones que damos de ellas. Eduard nos decía que si a todo se puede aplicar esta expresión, entonces, no nos explica mucho decir que “algo” ha sido “socialmente construido”, puesto que “todo lo es”. Es más bien un principio epistemológico que una explicación causal. Lo “social” no puede explicar “todo lo demás”. Adolfo nos comentó que el problema era oponer “lo socialmente construido” a lo “naturalmente dado” (clikar aquí para ampliación resumen Adolfo).

El principio de simetría, si lo entendí correctamente, nos propone que debemos buscar una teoría capaz de explicar con la misma caja de herramientas la producción de conocimiento sobre el mundo natural que la producción de conocimiento sobre el mundo social, de manera que explicamos la forma en “como llega a ser” la web 2.0 y las supernovas debería ser muy similar. Es decir, en ambos casos intervienen materiales “sociales” y materiales “físicos”, objetos y relaciones.

Vuelvo a mi querido Bateson, que pone un ejemplo a partir de una obra de Molière en la que en un examen oral se pregunta al doctorando sobre “la causa y razón” de que el opio haga dormir a la gente. El doctorando responde en latín macarrónico que es porque el opio posee “un principio dormitivo” (virtus dormitiva). Según Bateson, el científico se encuentra ante un complejo sistema interactuante, la interacción entre el organismo humano y el opio. Observa un cambio en el sistema (el hombre cae dormido) y le atribuye a una de las partes la causa: el opio ha causado que se duerma. Aunque también podría decirse que la causa está en la “adormitosis” del hombre, en su necesidad de sueño que se expresa en su “respuesta” al opio (Pasos hacia una ecología de la mente, ed. Planeta, 1991:19-20).

Podemos trasponer este ejemplo considerando el sistema tecno-social, entendido como un complejo sistema interactuante entre tecnología y sociedad. Así, solemos explicar los cambios sociales por el “impacto” de las nuevas tecnologías o explicar las innovaciones tecnológicas como una respuesta a las “necesidades” de la sociedad. Bien, para Bateson, ambas explicaciones serían “dormitivas” en el sentido de que hacen adormecer la “facultad crítica” del científico mismo al otorgar propiedades intrínsecas a las partes constitutivas de un sistema previamente definido. Es decir, “tecnología” y “sociedad” no existen independientemente de sus descripciones ni podemos atribuirles propiedades intrínsecas. Además, y en todo caso, ambas “entidades” están hechas de materia y de mente (al decir de Bateson), es decir, deberíamos conceptualizarlas, a la vez, como realidades materiales y realidades socialmente construidas.