encuentros con lo digital y material

2014-11-28 11.02.46 chile

La semana pasada he estado en Santiago de Chile participando en un taller sobre Encuentros con lo material y digital organizado por Tomás Ariztía (Universidad Diego Portales), Sarah Pink (Royal Melbourne Institute of Technology), Juan Francisco Salazar (University of Western Sydney) y Elisabeth Simbürger (Universidad de Valparaíso).

Ha sido una gozada de seminario, con presentaciones que exploraban las conexiones entre lo material digital, como se presenta en su página web:

En momentos en el cual lo digital y material son parte central de las dinámicas de producción de conocimiento y socialidad, las ciencias sociales y humanidades se ven enfrentadas a la necesidad de pensar nuevas formas de aproximarse al entrecruce entre estos dos mundos. “Encuentros con lo digital y material” propone explorar desde distintos caminos empíricos y/o teóricos la prevaleciente naturaleza digital y material del conocimiento, particularmente la forma en que hacemos sentido de nuevos modos de emergencia, intensidades, relaciones, cuerpos y objetos en el marco de la cultura digital.

El programa incluía un “Walkshop” en  Valparaiso, en el cual fuimos recorriendo la ciudad, desde la casa Dinamarca, desde donde partimos, hacia el puerto Barón, donde Juan Redmond nos explicó el mito del Caleuche (barco fantasma que surge de las aguas marinas) y sus conexiones con lo real-virtual, mientras que Gustavo Celedón nos hizo reflexionar sobre la escucha entre las gaviotas y los sonidos de los pescadores,  pasando por las instalaciones portuarias y lo digital de sus actuales infraestructuras, hasta un descenso del cerro al plano -al atardecer- para anotar nuestras impresiones  a cargo de Carolina Benavente Morales.

No solo me llevo a casa sugerentes discusiones sobre la metodología etnográfica y las distintas aproximaciones teóricas a lo material y lo digital, sino también una paz creativa, que espero que se vaya traduciendo en nuevas publicaciones y diálogos con la gente que he conocido estos días y con las cuales me gustaría seguir conversando. Por ahora, de vuelta al invierno.

El objeto antropológico


Rosana Guber se preguntaba en un artículo ya clásico de 1986 cuál era el objeto de la ciencia antropológica. El artículo es interesante porque muestra una experiencia de estudiantes de maestría en la definición de su proyecto de investigación.  La construcción del objeto de estudio -¿qué investigar?- es el eje estructurante de la elaboración del proyecto y que va a definir la relación entre el referente empírico y la reflexión teórica.  La ciencia no estudia “cosas”, sino “problemas”. En antropología, el investigador “media” entre el referente empírico y el marco teórico en la práctica de hacer su objeto. No es suficiente con desear ser antropólogo, es necesario saber cómo hacerlo…. y leyendo a Guber, cómo hacerlo deviene casi un tratado alquímico.

El objeto de estudio antropológico es una relación construida teóricamente y en torno a la cual se articulan explicaciones a cerca de una dimensión específica de lo social:  el estudio de las relaciones que generan diferencias, desigualdad y diversidad.  El objeto se constituye a partir del problema teórico que se plantea y del referente empírico a partir del cual esa problemática se trabaja.

Se trata de seguir una serie de pasos, un método de sucesivas transformaciones:
elección de un tema, conversión del tema en un problema de investigación mediante un proceso de problematización y desnaturalización, para llegar a una sistematización que permita la “bajada” del objeto al campo, al terreno.  Pero eso no es suficiente, ya que el objeto así formado carece de la perspectiva del actor; es decir, en el proceso se ha “desubjetivizado”, y por tanto, hay que añadirle un componente fundamental mediante un proceso de reconstrucción de la lógica con que los actores sociales organizan la diferencia, para reconocer la legitimidad de ese mundo alternativo, sin subordinarlo ni confundirlo con el sentido común del investigador/a, ni con su marco teórico.  Esto solo puede realizarse mediante el contacto directo con el campo.  En este proceso, los datos -procedentes de esta dialéctica- se aíslan, se entrelazan y adquieren sentido.

En síntesis: la peculiaridad antropológica de la relación entre referente empírico y teoría, es decir, del objeto de estudio antropológico,  consiste en la mediación necesaria de la perspectiva del actor. Así,  “La relación fundante para la investigación, expresada en el objeto, es la que justifica qué y dónde buscar, delimitando el terreno de lo significativo y lo irrelevante.”

Para seguir sus arcanos:
La construcción del objeto en la investigación en antropología social, una aproximación, con Ana M. Rosato. Congreso Argentino de Antropología Social, 1986.

Y un magnífico manual para hacer etnografía:
El salvaje metropolitano

o uno más breve:
La etnografía

Seguimos…

antropología zen

Estos días ando pensando en la etnografía y como explicar su metodología y lo que pretende de una forma intuitiva. Hace tiempo que expreso que la antropología es una ciencia paradójica, en el sentido, por ejemplo, de que basa su metodología en la unión de contrarios aparentemente irreconciliables como la misma técnica de la observación-participante… o se observa o se participa… pero ¿por qué se pide que hagamos las dos cosas? Choca con el método clásico de la ciencia empírica que se basa en la observación añadiéndole el mandato de la participación. La antropología no reniega de ser ciencia, pero también se sitúa en las humanidades.

Además, la enseñanza de la metodología etnográfica implica siempre un tipo de enseñanza que va más allá de la enseñanza de los modelos teóricos y que requiere que la persona aprenda a hacer haciendo, es decir, integre los conocimientos de un modo experiencial y corpóreo, además de cognitivo. Son conocimientos procedimentales que implican no sólo entender la lógica de la investigación, sino también su ethos y su pathos. Por eso propongo una enseñanza zen de la antropología, como método o camino de conocimiento.

Según la wikipedia, el zen es un modo de conocer que, apartándose del conocimiento teórico o intelectual, busca la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional. Este conocimiento se practica fundamentalmente a través de dos vías: la meditación postural (zazen) y el planteamiento de problemas aparentemente absurdos (koan).  El zazen puede ser útil para comprender en qué consiste la observación participante. La postura en el campo es importante, es decir, hay que aprender a “estar entre la gente” en un modo de “alerta meditativa”,  estando al mismo tiempo presente, inmerso en las cosas, y distante, tomando nota de ellas. Se adquiere el estado mental adecuado al practicar la forma de estar corporal adecuada. Como en el zazen, no hay separación entre mente y cuerpo en la práctica etnográfica.

Para ahondar en el conocimiento que buscamos en el trabajo de campo, y sobre todo, para saber si vamos bien, necesitamos también el koan. Según la wikipedia, muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras. En nuestro caso, tenemos dos maestros: nuestro maestro “teórico”, que nos propone métodos basados en principios aparentemente contradictorios, y que debemos resolver, y nuestro “maestro el campo”, es decir, el koan que nos propone el contexto de nuestra investigación y la gente con la que trabajamos, a la cuáles debemos entender de un modo distinto al esperado, literal o de sentido común, y a la vez, desde su sentido común, que puede más o menos coincidir con el nuestro.

El koan tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia. En una antropología zen, buscamos lo mismo: el chock cultural; hacer familiar lo extaño y extraño lo familiar.  Necesitamos desprendernos del sentido literal y común de las cosas para poder comprender su lógica cultural, a la vez que necesitamos aproximar lo extraño, precisamente para lograr el mismo efecto de conocimiento.

El koan no es un acertijo, no hay necesariamente una respuesta correcta, sino que es útil para evaluar la progresión del discípulo. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria. Esto es útil para explicar cómo evaluamos un conocimiento metodológico. En nuestro caso, para evaluar la progresión en el conocimiento del método etnográfico, no podemos atender solo al producto o resultado correcto, como en otros métodos, sino que debemos evaluar de una forma indirecta, mediante el koan, que el alumno ha comprendido la técnica de la observación participante. Por ejemplo.

 

 

 

 

La vida cotidiana a través de los medios

TALLER-SEMINARIO SOBRE:
INVESTIGACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA A TRAVÉS DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN VISUAL Y DIGITAL

Dónde: Edificio MEDIATIC, 7a. planta, Sala William J. Mitchell,
c/ Roc Boronat, 117, 08018
Cuándo: miércoles, 27 abril 2011 (15:00 – 20:00)
Organiza:
Sarah Pink (Loughborough University, UK), Visiting Scholar del IN3
Elisenda Ardevol (UOC), Grupo de Investigación Mediaccions.

Presentación:
En el contexto contemporáneo  los medios de comunicación tienen un rol omnipresente en la vida cotidiana y están siendo cada vez más utilizados en los métodos de investigación social.  Las tecnologías visuales y audiovisuales, lo mismo que Internet y las tecnologías digitales,  forman parte del equipamiento metodológico del investigador social. Pero además, cuando hablamos de los medios visuales cada vez más hay que hacer referencia a las tecnologías digitales.  El uso de los medios visuales y digitales va acompañado de una serie de cuestiones y preguntas relativas a  las múltiples formas de integrar materiales y métodos visuales y digitales en la investigación en el ámbito de las ciencias sociales; cómo se utilizan los medios visuales en el trabajo de campo cara a cara; cómo enfocamos el trabajo de campo en Internet y la captación de datos digitales; y las cuestiones éticas en torno a estos procesos.

Este taller explora la evolución reciente en este campo metodológico a través de cuatro presentaciones de trabajos relacionados con el análisis de la vida cotidiana a través del uso de medios audiovisuales y digitales. Además, animamos a los investigadores participantes que estén llevando a cabo investigaciones en el ámbito visual y digital  a presentar y discutir su trabajo.
El taller es gratuito y abierto a profesores, investigadores y estudiantes de doctorado de distintas universidades interesados en compartir una reflexión sobre los medios visuales y digitales en la investigación social.

Los idiomas del taller serán castellano, catalán e inglés.
Las plazas serán limitadas y se requerirá inscripción anticipada.

Para inscribirse en este taller: enviad un correo electrónico a:
Montserrat Mir Buxalleu [mmirb@uoc.edu].
Con vuestro nombre, cargo y afiliación académica.
+ info en:  IN3 AGENDA

el relato etnográfico

No cabe duda de que la descripción etnográfica es ante todo un relato. Pero, un relato de qué? Y ¿cómo organizar ese relato? Y ¿cuál es la función de ese relato? Como relato participa de los recursos retóricos de cualquier relato, sea una novela, un cuento o una historia, y sin embargo, no es una novela, ni un cuento, ni una historia, aunque a veces pueda incluir historias, cuentos, personajes y tramas. La descripción etnográfica es una manera de dar coherencia a  nuestros “datos” en relación con nuestra “experiencia de campo” y con nuestro “objeto de estudio”.  Pero la coherencia también es un efecto retórico.  Entonces, el género etnográfico debería tener algún canon que lo hiciera reconocible como tal.

Clifford Geertz en su famoso librito “El antropólogo como autor” (1989) busca cuál es la clave del relato etnográfico y nos dice que no es su retórica factual, ni su argumentación teórica, ni su primoroso estilo, si no su capacidad para “convencernos de que lo que dicen es el resultado de haber podido penetrar (o si se prefiere, haber sido penetrados por)  otra forma de vida, de haber, de un modo u otro, realmente “estado allí” (pág. 14).  Es el diálogo del etnógrafo o de la etnógrafa con sus datos lo que da sentido al texto etnográfico.  Lo que da sentido al relato de campo es el propio proceso de aprendizaje del autor.

Por eso,  la “descripción densa” es una construcción fundamentada en una búsqueda personal de sentido, y por tanto, nunca definitiva, nunca un relato meramente factual, nunca pura ficción.  Por otra parte, reconocer que la descripción etnográfica es un relato, un producto cultural, un texto, no significa que renunciemos a hacer esa cosa llamada ciencia, que pidamos que el texto se valore críticamente como un objeto de conocimiento.

Para mi, es difícil valorar una memoria de campo sin caer en la posición de juzgarla “como si”  fuera una antropóloga.  Tiendo a buscar en el texto la confirmación de que se trata de una “verdadera etnografía”.  Pero si me preguntan “cómo sabes que es una ‘verdadera’  etnografía”, no sé qué contestar o debería escribir un tratado sobre ello -y ya se ha dicho mucho. La reconozco cuando la tengo delante, aunque también sé que se puede imitar -o que me puedo equivocar.  No puedo decir “normativamente” como debería ser una etnografia, porque cada texto debe buscar su propia consistencia entre lo que se narra, cómo se narra, desde donde se narra y para qué se narra.  No obstante, a veces, cierta escritura etnográfica me provoca estupor.  Siento que la utilización excesiva de recursos retóricos  -expresivos-  para recrear en el lector una emoción personal supone un riesgo para la descripción etnográfica. El peligro es “narrarse a sí mismo” y esconderse tras esa narración, no la emoción personal.  Ante un relato etnográfico deberíamos desprendernos de toda afectación e impostura para aprender a pensar llanamente qué retos plantea su escritura.

Hace tiempo, en una de mis reflexiones de campo anoté: “cuando actúo ‘como si’ fuera una antropóloga me siento insegura y adopto una posición normativa; como si mis conocimientos se situaran por encima de mis compañeros y pudiera valorarlos desde una visión más amplia y compleja (…) Recordé que un antropólogo no puede pensar que sabe más que su informante, sino que aprende de éste; lo difícil para mi entonces era saber qué estaba aprendiendo”.

las técnicas de los sentidos

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Ya de vuelta en Barcelona he pasado a limpio las anotaciones para la comunicación en el RAM  Lo visual como objeto de estudio antropológico en la era digital, y para la conferencia en el IDES, Las técnicas de los sentidos: transformaciones de la práctica antropológica. He intentado mantener su tono oral y ser fiel a su línea de exposición, añadiendo solo la bibliografía y algunos detalles. Son borradores de cosas que estamos trabajando en mediacciones, y tambien, tentativas por mi parte para pensar los sentidos desde las concepciones de Mauss sobre las técnicas del cuerpo y que me llevan de nuevo al terreno de la mediación tecnológica. En fin, las dejo ahí, espero que sean útiles tal como son, probaturas, ensayos, esbozos.

Han sido unos días fantásticos en Buenos Aires en los cuales me re-encontrado con colegas y amigas que esperaba y que  no esperaba encontrar, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a colegas que conocía por sus escritos y actividad, he disfrutado de la compañía de jóvenes estudiantes apasionados y apasionadas por el reto de la antropología visual y de los media, y por ir más allá de las etiquetas en el desarrollo de una antropología seria, empujando sus propios  límites.

Y ahora… tengo el despacho abarrotado de urgencias que resolver… voy pàllà!

los medios a través de las prácticas

digit_hum

LOS MEDIOS A TRAVÉS DE LAS PRÁCTICAS: APROXIMACIONES ETNOGRÀFICAS

Ya ha salido el número 11 de Digit_hum con un dossier especial dedicado a una aproximación etnográfica al estudio de los medios de comunicación a través de las prácticas. El dossier lo hemos coordinado Toni Roig y yo misma a partir de una selección de comunicaciones presentadas en el workshop sobre prácticas mediáticas y productores culturales realizado en Barcelona el año pasado y vinculado a la EASA Media Anthropology Network.  El dossier de los artículos est[a disponible online en catalán y en inglés.  Resumen de la presentacion

La investigación antropológica y etnográfica de los medios de comunicación se ha centrado en gran parte en el análisis de la recepción de los productos de los medios tradicionales (televisión, radio, prensa escrita y películas) y el consumo relacionado con la apropiación doméstica de tecnologías (Rothenbuhler et al., 2005). También hay un amplio corpus de investigación dedicado al estudio de la dimensión política de los medios alternativos e indígenas (Ginsburg et al., 2002). Sin embargo, ha habido una separación entre los estudios de los media y los estudios de internet, y entre el análisis de la recepción y las prácticas de autoproducción, como la fotografía familiar o el vídeo doméstico. Las prácticas actuales en relación con los medios digitales instan a reexaminar los contenidos y los flujos de la producci’on cultural con una perspectiva más amplia que difumina la frontera entre lo público y lo privado, productos realizados por corporaciones y productos amateurs, producción doméstica e industria cultural, activismo político y vida cotidiana.

El dossier presenta cinco artículos de jóvenes académicos e investigadores sobre diferentes perspectivas innovadoras en el estudio de los medios de comunicación, en las que las prácticas relacionadas con los medios u orientadas a los medios son
entendidas como producciones culturales.  Bruno Campanella (Universidad Federal de Rio de Janeiro), en el artículo titulado «Hablando de la vida de los demás: haciendo etnografía en la comunidad de fans del Big Brother brasileño», nos presenta un grupo de fans articulado a la red. Veronica Barassi (Goldsmiths College) habla de la adaptación del sindicalismo inglés a las nuevas prácticas que ofrece internet en el artículo titulado «La representación de la acción política en los medios de comunicación: creencias y frustraciones relacionadas con internet en las campañas británicas de solidaridad internacional ». Virginia Melián (Universidad de Estocolmo) se centra en algunas de las relaciones de los movimientos sociales e internet en un artículo titulado «Los nuevos medios y las protestas en las sociedades híbridas». El artículo «La telenovela religiosa: la producción de una cultura popular devota en Indonesia» de Rianne Subijanto (Universidad de Nueva York) nos muestra algunas de las implicaciones de la producción de telenovelas en un contexto cultural islámico. Finalmente, Tori Holmes (Universidad de Liverpool) en el artículo «Contenido local en Brasil: marco conceptual e implicaciones metodológicas» aporta algunas reflexiones metodológicas sobre el estudio de las prácticas en torno a los medios.