Relato, discurso o teoría

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Los dias 2, 3 y 4 de abril el CIDOB organiza un taller sobre el medio audiovisual como herramienta de investigación social en el cual se introducen diversos temas metodológicos junto con el pase de tres filmaciones sobre distintas realidades en Venezuela. El primer día Jordi Grau nos hablará de la filmación como diario de campo antropológico y veremos el documental de Roger Canals. El segundo día me toca hablar a mi, y en principio, se trata de reflexionar sobre el “texto audiovisual”, sobre la autoría del producto y sobre qué tipo de producto es el que se construye en la interacción entre el antrpólogo, la cámara, el campo y los sujetos que participan en la investigación. Luego veremos el documental de Adriana Vila sobre dos conflictos de identidad que se interrelacionan entre si, que comparten un mismo territorio, el Estado Anzoátegui: Barcelona y los Kariñas y que en la actualidad se edifican sobre un proceso de reconstrucción nacional de carácter político-social. El tercer día estará Gemma Orobitg, que nos hablará sobre escenarios y juegos de representación y podremos ver sus filmaciones sobre los pumé. Adriana, que es una de las organizadoras, nos comentó que quería que habláramos de esas cosas. Y a mí me toco lo del “Relato, discurso o teoría” con la idea de cuestionar “qué es lo que se construye”… es decir, al filmar y editar una producción audiovisual de nuestro trabajo de campo, ¿qué estamos haciendo? ¿Cuál es el resultado? Los temas que hay que tratar pues, están relacionados con la autoría del producto final y la participación de las personas en el producto y en el proceso de investigación, pero también con la audiencia a quien se dirige y los objetivos que persigue la edición de nuestro material fílmico. A parte de los problemas de cómo calificarlo (¿documental? ¿cine etnográfico? ¿etnografía visual?).

La foto está tomada de mi trabajo de campo, se ve un poco borrosa pero plantea la cuestión de la identidad de las personas que filmamos y el reconocimiento público de su imagen. Una cuestión ética que la etnografía escrita puede eludir más fácilmente mediante el anonimato de un pseudónimo. Partir de la propia experiencia en la teorización es también realizar un discurso y presentar un relato. No veo que haya contradicción en ello. Son distintas capas de la escritura y la lectura etnográfica. La disyuntiva que se plantea sirve también para el texto “textual”; la descripción del pescadero, sea visual o textual, es a la vez un relato, un discurso y una teorización sobre el mercado. Esa es una de las cosas buenas que tiene pensar la imagen etnográfica, te hace volver a replantear cuestiones que tienen que ver con la práctica etnográfica, en general.

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