NightFall on Gaia / Anochece en Gaia

CINEMA ETNOGRÀFIC
DILLUNS 11 D’ABRIL
MUSEU DE LES CULTURES DEL MÓN DE BARCELONA
Carrer de Montcada, 12-14, 08003 Barcelona
20.30-22.15 hores.

Projecció del documental Nightfall on GAiA
de Juan F. Salazar, Austràlia-Chile, 2015
Dins de la setmana de l’Antropologia del 11 al 16 d’Abril, 2016

Documental etnogràfic que mostra la vida diària i visions a futur de les comunitats humanes a l’Antàrtica. El documental proposa un gir especulatiu al situar l’acció en el futur, a l’Abril de l’any 2043, quan l’astrobiòloga Xue Noon es troba aïllada a l’Estació Internacional Antàrtica Gaia, mentre la nit polar avança.

El documental ha estat presentat en diferents festivals de cine etnogràfic i documental i ha obtingut el premi al millor documental al Barcelona Planet Film Festival.

Coordina: Elisenda Ardèvol (UOC-ICA)

el viaje y el encuentro

altair

El pasado jueves dia 4 de junio me invitaron a dar una charla en la librería Altaïr en ocasión de la presentación de la Revista Valenciana d’Etnologia.  La libreria me pareció preciosa, acogedora, cálida… hacía tiempo que no me perdía por ahí y me sorprendió también la cantidad de gente que deambulaba por ella, próximas quizás las vacaciones y a la vista de algún viaje.  Viajar, conocer el mundo y sus gentes. La librería, especializada en viajes, antropología y naturaleza es una propuesta de entender el viaje como instrumento de conocimiento.

La librería es también una propuesta de expandir la sensibilidad etnográfica y una forma de materializar la antropología, en su propuesta moderna, como un viaje al encuentro de lo otro y de uno mismo a través del  distanciamiento geográfico y del enfrentamiento con lo desconocido. Despojarse de uno mismo para ampliar nuestra propia visión en el contacto experiencial y directo con lo diferente. En el retorno, deberíamos ser más sabios y prudentes a la hora de juzgar las semejanzas y las diferencias culturales.

El contexto era pues ideal para hablar del viaje y del encuentro cultural, tema del artículo que presentaba en la revista. Tema recurrente en el cine documental y etnográfico, en el cual el contacto con el otro se nos presenta como una aventura de descubrimiento idealizada, que generalmente oculta las desigualdades sociales en la escenificación amable de las diferencias culturales. El relato suele articularse a partir de la sorpresa y la curiosidad, de un primer momento de temor y desconfianza, seguido por la aceptación y la inmersión en la cultura “encontrada”, que nos lleva desde el extrañamiento a la toma de conciencia de los valores universales humanos. Relato de viajes y antropología coinciden en la búsqueda de hacer “familiar” lo “extraño”.

Este modelo narrativo coincide también, a mi ver, con el imaginario moderno que interpreta las diferencias culturales en función de unas coordenadas de orientación evolucionista que van desde lo primitivo a lo civilizado y desde lo tradicional a lo moderno. En este esquema, la máxima distancia cultural se representa como la máxima distancia geográfica y fenotípica (racial).  Esta visión ha contribuido enormemente a la esencialización de las diferencias culturales y a fijar una imagen atemporal de los pueblos “exòticos”, así como el establecimiento de un vocabulario antropológico específico para referirse a ellos y que resulta divertido, grotesco, pasado de moda -o incluso crítico- cuando se aplica a nuestras realidades más próximas.

visiones

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Antes de seguir con mi trabajo, quisiera fijar la impresión que tuve el domingo pasado en el Museu etnològic, durante la primera sesión de un ciclo de cine etnográfico: “Cròniques pumé. Etnografies de dones indígenes de Veneçuela” a cargo de Gemma Orobitg, de la Universitat de Barcelona, y de Roger Canals, también de la UB.  La sensación de estar ante un proceso de construcción mitológica apasionante, la cosmología de los pumé, y el modo en que los y las pumé explican su experiencia del/en su imaginario, al cual viajan mecidos en sus hamacas.  Su imaginario es constituyente y constituido, al decir de Castoriadis, ya que mantienen con él una relación viva y heterónoma. Castoriadis crítica la heteronomía de los imaginarios colectivos, pero es una manera de reconocer su autonomía. Y esto me recuerda un comentario de Dennis O’Rourke sobre su documental “Cannibal Tours” en el cual expone que una lección del documental es que los aldeanos del rio Sepik en Nueva Guinea experimentan sus mitos como mitos, mientras que los turistas no los reconocen como tales, o los experimentan como síntomas o como histeria. Y es que escuchar a una mujer pumé hablar de su experiencia mítica es toda una lección de antropología, que nos devuelve al “dato” original con el que trabajan los y las antropólogas, y entonces, no podemos ignorar el potencial de la cámara de vídeo, de la grabadora de audio, para registrar los sonidos y las formas -aunque sea parcialmente-, y fijarlos para poder ser disfrutados y examinados, y ampliar así, como diría Malinowski y luego repetiría Geertz, nuestra visión y nuestra curiosidad por lo humano. Es en esos momentos de iluminación en que, para mi, la ciencia antropológica cobra sentido y es una ciencia viva, como la palabra viva de los pumé.

Un toque de atención! La mujer pumé dice en un momento dado de su narración, que lo que cuenta lo ha visto con el pumethó -algo así como su alma-, aunque los jóvenes digan que está “jugando”.

Hace tiempo, con Gemma hicimos una web sobre su trabajo de campo, luego los diseñadores se aplicaron en ponerla “bonita” (la maqueta era rudimentaria pero más  a mi gusto). Aún se puede consultar en la web dels pumé de Gemma Orobitg, como material de curso de la UOC, como funciona el ritual del Tohé y algunas características del universo mítico de los pumé. Espero que cuelgue pronto su material en video sobre su experiencia etnográfica.

cine etnográfico online-screening

Del día 2 al 5 de Octubre hay un festival de cine etnográfico en Finlandia “Viscult” en el cual participa Roger Canals com su documental “Rostres d’una divinitat veneçolana” o en la versión que se pasará “The many faces of a venezuelan goddess”. Una cosa maja de este festival es que podremos ver las pelis por Internet en el mismo momento de su exhibición en la sala, en Joensuu, y seguramente también se podrá participar en el debate a través del chat. Bueno, pues a probarlo!

También he recibido información de un nuevo monográfico sobre metodos visuales, del FQS, que tiene muy buena pinta, osea, que pongo el link aquí, que no se me olvide de leerlo.

legitimidad en el cine etnográfico

Sigo pensando en la utilidad de analizar el cine etnográfico en su amplio espectro, es decir considerar bajo una misma perspectiva y metodología analítica el cine cuya propuesta es producir conocimiento sobre las sociedades y las culturas humanas, tanto si se encuadra dentro del género documental, como si se trata de una filmación para la investigación antropológica o una auto-producción “nativa” sobre la propia cultura. Considerarlos por igual como “objetos de conocimiento” que organizan un relato sobre el mundo, y a los cuáles podemos preguntar sobre que tipo de discurso articulan sobre las relaciones con la alteridad y la identidad cultural, y que proposiciones sostienen sobre lo que significa ser humano. En definitiva, se trata de preguntarse sobre como utilizamos la imagen audiovisual para construir conocimiento sobre nuestro mundo y lo que somos, cómo se articulan saber y poder en la producción y consumo de estos productos y cuáles son sus fuentes de legitimidad social, cómo “autorizamos” y les damos un valor de conocimiento válido, “legítimo”, o cómo lo cuestionamos y que argumentos y prácticas utilizamos para “desautorizarlo”.

Si bien es cierto que sostengo que el modelo de análisis ha de ser el mismo, eso no implica que todos los procesos de producción, distribución y consumo de imágenes sigan los mismos patrones o que todas las imágenes sean iguales, o que el proceso de construcción de este tipo de objetos de conocimiento sea homogéneo y sus criterios de valoración, constantes. Cuando el objeto de conocimiento reclama poseer información antropológica, reclama también que se lo valore y legitime en función de criterios antropológicos específicos. Cómo se establecen esos criterios, cómo se consensúan en la comunidad científica es una proceso de “normalización” disciplinaria. Cuestión fundamental si se quiere “normalizar” el uso de la cámara y la producción audiovisual como parte de la práctica antropológica, al igual que está plenamente aceptado que el antropólogo anote sus datos en su cuaderno de campo y escriba monografías.

Karl Heider estableció un cánon de normalización formal, una forma reconocible del cine etnográfico científico basada en el mantenimiento de la unidad espacio-temporal y la práctica ausencia de montaje, además de una jerarquía conceptual: “el cine es el medio, la etnografía, la meta”. Este “corsé” formal impedía la experimentación con el material fílmico. Jack Rollwagen, sin embargo, hizo énfasis en el proceso, liberando la forma del producto. Lo que importaba era que el proceso de producción fílmico estuviera informado por un proceso de investigación etnográfico y fundamentado en una mirada procedente de la teoría antropológica. Este giro supone una apertura a una experimentación “legitima” en la construcción de objetos antropológicos audiovisuales y una hibridación entre la práctica etnográfica y la práctica cinematográfica, es decir, y para lo que ahora nos interesa, una transformación en la forma de llevar a cabo y presentar una etnografía. Al alejarse de los cánones de veracidad y realismo que impone el “corsé” formal, el antropólogo ya no tiene en principio, que justificarse ante su comunidad ni debe renegar de la pretensión de “hacer ciencia” para acogerse a la libertad de la producción “artística” a la hora de tomar una cámara y un programa de edición. Sin embargo, pretende que su “objeto” sea también comprendido y valorado más allá de su comunidad, a la que debe explicaciones. En parte, porque también se siente comprometido y en deuda con la comunidad que le ha cedido el rostro, y en parte, porque pretende que su objeto de conocimiento sea “universal”; apto para todos los públicos. Y además, que sea un objeto autónomo que “hable por sí mismo”, sin que tenga que arroparse con un acompañamiento oral o con un texto escrito. Entran en juego entonces, otros criterios de valoración y otras fuentes de legitimidad que no tenía previstas. Al lanzar el objeto al uso público, éste pasa a ser un objeto común, que puede ser apropiado o rechazado de formas muy diversas, dependiendo de las relaciones de conocimiento que sea capaz de movilizar, que tienen que ver en gran parte, conjeturo, con procesos de identificación y de “gusto”, que es la forma “natural” de apropiarse de los objetos audiovisuales en nuestras sociedades. Pero, ¡ojo! el problema a cerca de la legitimidad que alcance del producto antropológico audiovisual no es sólo una cuestión de gusto -el objeto puede gustar o no gustar-, sino una cuestión de cómo se interprete su autoridad. Es solo un apunte.

Relato, discurso o teoría

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Los dias 2, 3 y 4 de abril el CIDOB organiza un taller sobre el medio audiovisual como herramienta de investigación social en el cual se introducen diversos temas metodológicos junto con el pase de tres filmaciones sobre distintas realidades en Venezuela. El primer día Jordi Grau nos hablará de la filmación como diario de campo antropológico y veremos el documental de Roger Canals. El segundo día me toca hablar a mi, y en principio, se trata de reflexionar sobre el “texto audiovisual”, sobre la autoría del producto y sobre qué tipo de producto es el que se construye en la interacción entre el antrpólogo, la cámara, el campo y los sujetos que participan en la investigación. Luego veremos el documental de Adriana Vila sobre dos conflictos de identidad que se interrelacionan entre si, que comparten un mismo territorio, el Estado Anzoátegui: Barcelona y los Kariñas y que en la actualidad se edifican sobre un proceso de reconstrucción nacional de carácter político-social. El tercer día estará Gemma Orobitg, que nos hablará sobre escenarios y juegos de representación y podremos ver sus filmaciones sobre los pumé. Adriana, que es una de las organizadoras, nos comentó que quería que habláramos de esas cosas. Y a mí me toco lo del “Relato, discurso o teoría” con la idea de cuestionar “qué es lo que se construye”… es decir, al filmar y editar una producción audiovisual de nuestro trabajo de campo, ¿qué estamos haciendo? ¿Cuál es el resultado? Los temas que hay que tratar pues, están relacionados con la autoría del producto final y la participación de las personas en el producto y en el proceso de investigación, pero también con la audiencia a quien se dirige y los objetivos que persigue la edición de nuestro material fílmico. A parte de los problemas de cómo calificarlo (¿documental? ¿cine etnográfico? ¿etnografía visual?).

La foto está tomada de mi trabajo de campo, se ve un poco borrosa pero plantea la cuestión de la identidad de las personas que filmamos y el reconocimiento público de su imagen. Una cuestión ética que la etnografía escrita puede eludir más fácilmente mediante el anonimato de un pseudónimo. Partir de la propia experiencia en la teorización es también realizar un discurso y presentar un relato. No veo que haya contradicción en ello. Son distintas capas de la escritura y la lectura etnográfica. La disyuntiva que se plantea sirve también para el texto “textual”; la descripción del pescadero, sea visual o textual, es a la vez un relato, un discurso y una teorización sobre el mercado. Esa es una de las cosas buenas que tiene pensar la imagen etnográfica, te hace volver a replantear cuestiones que tienen que ver con la práctica etnográfica, en general.

cine etnográfico

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Me voy a Sevilla a ver cine etnográfico y a participar en un seminario sobre la representación de las culturas, cine y antropología. Lo organiza el Taller de Cine Etnográfico de la Universidad de Sevilla en la Isla de la Cartuja. Vamos a ver documentales procedentes del Festival de la RAI, que no pude ir, y de la NAFA, que tampoco pude ir, así que para mí es una buena oportunidad de ponerme al día y aprender de las discusiones que espero sabrosas. Además, estará Peter Crawford, un execelente profesor y colega con una producción que me interesa, como The construction of the viewer: Media ethnography and the anthropology of audiences. Y es que hay un cruce de caminos entre la antropología visual y la antropología de los media. Además, la reflexión sobre la introducción de la tecnología en la práctica etnográfica atañe hoy en dia, a la cámara digital y a Youtube. Tampoco hay fronteras fijas entre la práctica de la etnografía visual y la etnografía virtual… solo intersecciones! Cualquier sitio es bueno para hacer etnografía. Me encanta la propuesta de Anne de meme activo sobre el contenido que llevamos en las mochilas y las exploraciones visuales de Edgar sobre la imbricación entre fotografía y cartografías mundanas, a ver si le queda tiempo de pensar un poco y nos cuenta qué ve en la Patagonia.