Siria en ruinas

Impresionante ensayo fotográfico [38 fotos] sobre la situación actual en Siria en «The Atlantic: in Focus«:

«Mientras gran parte de la atención del mundo se centra en una posible guerra con Corea del Norte, la guerra que actualmente se libra en Siria la está literalmente demoliendo. Marzo de 2013 fue un mes de hitos sombríos en Siria. Marcó dos años desde el inicio de las hostilidades, el número de refugiados de la guerra pasó de un millón, y  fue el mes más sangriento hasta la fecha, con más de 6.000 muertos. Ni las fuerzas pro-Assad, ni el grupo de rebeldes que se oponen a ellos han ganado mucho terreno recientemente, y poco o nada se ha hecho por parte de los organismos internacionales para detener el derramamiento de sangre. Las siguientes fotografías provienen de toda Siria, mostrando la devastación en Aleppo, Deir al-Zor, Homs, Deraa, Idlib y Damasco.»

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lecturas sobre mimesis

Retomando la lectura de Michael Taussig y su ensayo sobre la noción de mímesis a partir de buscar una forma de enlazar distintos tipos de relación entre la persona y sus imágenes.

Siempre me fascinó en ese aspecto, la lectura de Lévi-Bruhl y su noción de «participación mística»: «Para nosotros la semejanza consiste en una relación entre dos objetos de los cuales uno reproduce el otro. Nuestra imagen, lo mismo que nuestra sombra, que es nuestra imagen en el suelo, o el reflejo de nuestra persona en el agua, resulta algo exterior a nuestra persona. La imagen es ciertamente una reduplicación de nosotros mismos y en ese sentido nos afecta muy de cerca. Decimos al mirarla: “soy yo”. Pero sabemos, al mismo tiempo, que experimentamos con ello una semejanza, no una identidad.

Sin embargo, añade: «en la idea que otros pueblos se hacen de la individualidad, ésta no es tan limitada. Las fronteras permanecen indecisas por el hecho de que las pertenencias, las secreciones, excreciones, huellas, restos de alimentos, vestidos, armas, etc. forman parte del individuo y constituyen una “extensión de su personalidad” (…) La semejanza no es simplemente una relación efectuada por el pensamiento. En virtud de una participación íntima, la imagen, lo mismo que la pertenencia, es consustancial al individuo» (Lévi-Brhul 1985: 128-129).

Taussig explora esta misma cuestión bajo el concepto de «mímesis» y conecta las distintas formas de representación en procesos chamanísticos (esculturas, dibujos sanadores) con la cámara fotográfica. Para Taussig, la cámara es una máquina mimética y crea un nuevo sensorium, implica una nueva relación entre sujeto y objeto, y por tanto, una nueva persona. Aboliendo la naturaleza mística y el áurea de los objetos de culto y de las obras de arte, estas máquinas re-emplazan la mística por un nuevo tipo de implicación objetual, como la cirugía, penetrando el cuerpo de la realidad del mismo modo que el del espectador (Taussig, 1993: 24).

Taussig explora la relación entre la visión y el contacto: ver algo o escuchar algo es entrar en relación con ese algo, establecer un contacto. La distinción entre la copia y el contacto, así como la naturaleza de esta relación permanece oscurecida y es una fuente de imaginación. Identificación, representación, expresión, etc. son términos que dependen, o están en relación con, o son conjurados por la noción de mímesis (Taussig, pág.21). Conecta con Benjamin y su ensayo sobre el surrealismo al hablar del “inconsciente óptico”; las imágenes no solo son una producción mental, sino también se vinculan con las reacciones corporales (como por ejemplo, la risa que surge de ver las imágenes surrealistas) y este es su potencial de transformación revolucionaria (pág.23).

Lévi-Bruhl, L. 1985 [1927]. El alma primitiva. Ed. Península.
Taussig, M. 1993. Mimesis and alterity. Routledge.

imágenes revueltas // miradas antropológicas

Leo con sorpresa en El Periódico que el fotógrafo Joan Fontcuberta se ha convertido en un “antropólogo de la imagen” al seleccionar para su más reciente y “programática” obra artística  352 fotografías  “anónimas” y “encontradas en Internet”.  Es una exposición interesante, como todas las de este gran fotógrafo al que sigo con asiduidad, pero me extraña que afirme, según la entrevista del diario,  que como son anónimas y públicamente accesibles, no ha considerado oportuno pedir permiso a sus autores para realizar la exposición en la Galería dels Angels y confeccionar el libro Through the looking glass, que se vende a 40 euros (en promoción). Según la noticia:

… el artista no duda: «La autoría cada vez será más compartida y la idea tradicional de autor debería ser revisada». Y tampoco le preocupan los derechos de imagen de los fotografiados: «Si lo ponen en el espacio público es porque quieren compartirlo». No obstante, reconoce que esto puede ser un problema para el proyecto, pero, dice, «el artista ha de vivir en el riesgo».

En primer lugar, deberíamos cuestionarnos que se entiende por anonimato en Internet y si el hecho de que sean públicamente accesibles significa que las podamos usar como queramos. Como dice Edgar Gómez, una cosa es que las fotos se puedan ver públicamente, y otra que éstas se puedan usar para cualquier cosa. En segundo lugar, deberíamos preguntarnos sobre cómo puede el artista afirmar, en esta misma entrevista al Periódico, que «La autoría cada vez será más compartida y la idea tradicional de autor debería ser revisada» cuando él mismo toma prestadas las fotos de otros para publicar un libro que sí tiene un claro e incontrovertible autor y además, lucrarse de ello sin necesidad de respetar los derechos de autoría  de los demás -supongo que este es el riesgo que asume-.  Pero lo que me preocupa no son las cuestiones legales, sino que no se tome en consideración ninguna problematización ética sobre la descontextualización de las imágenes de otros. Es decir, el artista se apropia de unas imágenes como si Internet fuera un basurero en el cual se puede rebuscar y reciclar lo que otros han echado. Pero no creo que los autores de las fotos piensen que “compartir” sea  eso. En todo caso, no se les ha preguntado ni dado la oportunidad de opinar.

Hay que decir que no se trata de unas fotos cualesquiera, sino autorretratos realizados ante una superficie refractante y en los que la cámara es también visible, cuando no el objeto central de la imagen, y muchos de ellos son retratos íntimos, aunque también los hay artísticos sobre el propio cuerpo, y otros con contenido sexual explícito o directamente pornográficos. ¿De dónde ha sacado estas fotos? ¿Dónde estaban insertas? ¿A quien iban dirigidas? Son preguntas que cualquier antropólogo amateur se haría y debería hacerse para comprender el sentido de su producción y consumo. Las imágenes no están ahí, revueltas, flotando en el ciberespacio, en un mar de nadie, sino que están clasificadas, indexadas, comentadas, forman parte de un proyecto, de un grupo, de una propuesta, de un sistema de comunicación e intercambio.

En la exhibición, el artista no hace distingos, ya que las fotos se muestran en un collage, revueltas y extraídas de sus contextos originales, que pueden ser desde blogs personales, cuentas de Flickr, páginas especiales dedicadas al autorretrato o directamente páginas de porno amateur.  La mayoría de las páginas visitadas por el artista y que cita explícitamente en su libro son páginas directamente y exclusivamente dedicadas a la pornografía, y aunque algunos de los sitos citados se proponen como “veraderamente” de amateurs, otras webs son de pago y declaran explícitamente que las imágenes no pueden usarse libremente. Otras han sido “pescadas de las redes sociales” -según un artículo de La Vanguardia-, pero en todo caso, no son anónimas, sino que la mayoría tienen un autor con el cual se puede contactar, y en Flickr muchas tienen licencia creative commons, es decir, se pueden usar libremente siempre y cuando se citen las fuentes. El hecho de que el autor no sea fácilmente identificable no significa que sean anónimas, el hecho de que sean públicas, no significa que el autor no haya especificado su audiencia, o que no tenga ciertas expectativas sobre su privacidad. Cómo se percibe lo público, lo privado, la intimidad y el propio cuerpo en la comunicación mediada por las tecnologías digitales es una pregunta de investigación antropológica que no se resuelve a partir de la abstracción de un conjunto de fotografías seleccionadas por criterios estéticos.

Internet no es un cubo de basura, ni un archivo disparatado. Aunque haya quien se atreva a construir obras artísticas con su contenido como si de “material troubé” se tratara, no pretendamos con ello una comprensión de Internet  y menos todavía, teorizar sobre la condición humana a partir de una mirada de coleccionista, sin atender al contexto concreto en el cual estas imágenes circulan y adquieren sentido. No es lo mismo un autorretrato en un blog personal que en un grupo dedicado a fotografías de desnudos o en un sito web de porno gratis (no digamos ya de pago). Para Fontcuberta, todas ellos forman parte de un mismo género fotográfico, el “reflectograma” y parecen tener una misma función y significado: el exhibicionismo y la vanidad del yo. Estas y otras reflexiones similares sean quizás su “lectura antropológica” de la “imagen digital”, o al menos, lo que quizás haya llevado a afirmar a  la periodista que este buen fotógrafo se haya convierto en un “antropólogo de la imagen”.

Bueno, como se ve que ahora todos podemos ser fotógrafos y se borran las distinciones entre profesionales y amateurs, también hay que dar paso a los antropólogos amateurs, pero no de cualquier manera.  Para ser antropólogo no basta con recolectar objetos de un vertedero y darles un sentido reflexivo sobre el devenir de la humanidad, hay que aplicar el método y la teoría antropológica, además de desarrollar cierta sensibilidad ética y, porque no, estética.  Este trabajo de Fontcuberta puede ser muy provocador, y ciertamente lo es, pero no nos confundamos, no sigue ni la teoría, ni la metodología ni la deontología propia de la antropología. Así que por favor, no le pongan epítetos que el propio artista dudo que haya solicitado, y dejen a la antropología para quien la trabaja, tenga o no tenga el título de doctor.

(Foto de Pata de Perro)

pensamiento visual y twitter

Edgar Gómez me ha pasado un link interesante sobre pensamiento visual, audiovisual thinking, la primera revista electrónica dedicada exclusivamente a la publicación de vídeos académicos, vinculada, parece ser, a la Universidad de Copenhagen (no podría ser de otra manera!).  De momento es una iniciativa para los estudios de comunicación, aunque aceptan videos de todas las disciplinas. Entre ellos, hay dos que me  llaman la atención, uno precisamente se trata de definir qué és y en qué consiste un video académico, que es el que está en la portada. Y viene a cuento porque justamente en el último congreso de la EASA en Maynooth, la red de antropología visual se planteaba la posibilidad de una revista electrónica que aceptara videos y la discusión giró en torno a como se evaluaban, ya que hasta ahora, la publicación-edición de videos no se considera como una actividad académica en antropología, es decir, no cuentan para el curriculum académico y evaluación del profesorado o acreditaciones de investigación.

El otro es curioso, se llama hidden stories, de Sandra Abegglen, son fotos realizadas con el iphone de la autora en las puertas de los lavabos, ya hay investigaciones sobre esta práctica, pero no había visto aún que la compararan con una práctica parecida al micro-blogging y twitter. Son mensajes «privados» dejados en un lugar «público», que a veces contienen pequeñas conversaciones. Obviamente, los o las usuarias del sitio no están suscritas, pero lo «visitan» cotidianamente, y a veces contestan o añaden comentarios.  En este caso, el video solo muestra las fotos de los lugares y los signos y es necesario leer el texto que lo acompaña para realizar tamaña asociación de ideas, pero en todo caso, es sugerente tal asociación. Video, audio, texto… micro-ensayos para reclamar la atención del pensamiento visual en la investigación y docencia en ciencias sociales.

El próximo número va sobre «Rights and Wrongs in the Digital Age», y está abieryo el «call for videos»!


Avatar

Hace tiempo que quería comentar algo sobre esta película de Cameron que según mi rápida búsqueda Google se define como «la más taquillera de la historia» … hasta que aparezca la siguiente.  Lo cierto es que se trata de una película estrenada globalmente que toca un tema que nos atañe mundialmente, como es el de la colonización y expoliación de las riquezas naturales por parte de una civilización altamente predadora que se enfrenta y menos precia a una civilización autóctona (y con una tecnología con menor potencial destructivo).

He encontrado pocos posts en español que ahonden en una crítica más allá de la puramente cinematográfica, solo el de Víctor Hernández de México, que expresa su desilusión crítica en cuanto a  guión, ya que no ofrece nada novedoso: chico «blanco» se enamora de chica «no blanca» y se hace jefe de la «tribu» para luchar junto a ella,  traicionando a su propio grupo y de esta manera redimiéndolo… («no todos los blancos son malos»)… y encima, la batalla final es clavadita a la del Retorno del Jedi!

Según Daniel Taghioff (de la Media Anthropology Network) se trata una vez más de la escenificación del «sentimiento de culpa» colonial combinado con la idea de su redención a partir de la fantasía de emancipación del pueblo oprimido a través de un caudillo que proviene del ejercito invasor -ellos solitos no pueden-  y se da cuenta de la tropelía en que ha caído su propia raza. Porque la película, en definitiva, remite a la diferencia cultural en términos raciales, y es en ese punto donde toca más de cerca la antropología… y también la política. ¿Cuándo dejaran los «blancos» de hacer películas como «Avatar»? se pregunta Annalee Newitz en su crítica al filme.

Quizás el marine Jake Sully pertenece a esa categoría de héroes que Javier Cercas denomina «héroes de la traición» en su última obra Anatomia de un instante. Son esos héroes que traicionan a sus propias filas y sus propios idearios, como Suárez, que traicionaría a su propio pasado falangista en la reforma rupturista de la democracia española. Los mitos son relatos ejemplares que nos proponen un «drama cultural» (siguiendo a Victor Turner) nos plantean un conflicto y su resolución, a veces, basados en personajes reales y en otros casos, en personajes de ficción.

En el filme, los habitantes de Pandora no son humanos, son alienígenas, seres extraterrestres de inteligencia y apariencia parecida a la humana, tanto que una bióloga-antropóloga ha podido sintetizar un cuerpo mezclando ambos ADNs, además de estudiar su cultura y formas de vida. Lo curioso es que ese cuerpo es teledirigido desde un cuerpo humano ausente, como en la película de Matrix, y de ahí que el cuerpo sintético tome el nombre de Avatar.  Quizás esta sea la parte más novedosa la propuesta del filme, ya que ambos cuerpos son reales. Piero Vereni insiste sobre este punto. Para entrar en contacto con los Na’vi, el protagonista blanco debe emprender una tarea de corporalización, vivir a la vez en dos cuerpos completamente físicos. Así, la película expresa que para comprender otra forma de vida no se trata solo de un proceso intelectual. Desde esta perspectiva, su proceso de aculturación es parecido al de un antropólogo durante su trabajo de campo, se trata de realizar una inmersión completa en otra cultura para tener una experiencia directa y no solo un conocimiento abstracto.También es interesante el vínculo neurológico (zahelu) que los Na’vi utilizan para comunicarse con los animales y plantas. Este recurso evita el tópico de una comunicación «mística» (no mediada) con la naturaleza, ya que se utiliza un medio de comunicación también físico, a través del tacto, no de la visión. Los militares no utilizan estos cuerpos sintéticos, sino exoesqueletos, máquinas que les protegen el cuerpo de la atmósfera de Pandora. Los militares están de «cuerpo presente» y sin embargo, no «sienten», no pueden experimentar corporalmente la realidad de Pandora, solo «verla», estando por tanto mucho más «ausentes» que el personaje encarnado del avatar. La película plantea así una oposición entre ver/abstracción y tocar/experimentar el mundo.

A parte de estas sugerentes ideas, la película tiene muchos lugres comunes, una historia que ya hemos visto antes cientos de veces, tanto ambientada en el Oeste Americano, como en las selvas amazónicas  o en otras galaxias.  Parece un remake del Pocahontas de Disney, una historia que reproduce los mismos estereotipos sobre la «civilización tecnológica» frente a «tribus primitivas» o «salvajes» que viven en contacto armonioso con la naturaleza y consigo mismos. De hecho, Cameron recibió el asesoramiento de antropólogos para la invención de la cultura Na’vi.  Por estas razones, en la lista de distribución de la red de antropología de los medios la película sí se ha comentado y extensamente, y algunos han aportado cuestiones interesantes relacionadas con los procesos de recepción de este film que también merecen seriamente nuestra atención, y quizás nos digan algo de como reformulamos y negociamos estos estereotipos. Por ejemplo, una manifestación palestina en la que se disfrazan de Na’vis para protestar contra el muro (noticia en el Telegraph); el llamamiento que hacen los Dongria Kondh de la Índia para que Cameron les ayude en su lucha contra una compañía minera; el gobierno chino retira la versión en 2D de la película y solo deja la de 3D (en muy pocos cines) quizás por miedo a que la gente que está siendo desplazada se identifique con los Na’vi, según el Guardian, sustituyéndola por una sobre la vida de Confucio; y según Survival, en algunos pueblos de Malasia, se reclama que lo que sucede en la película es real y refleja su actual situación.

«Una tribu indígena ‘invade’ Guadalix»… Pero ¿¿otra vez???

Grupo familiar dani  en Papua Nueva Guinea
fotografiado por Rejselyst en el 2008

Los dani entran en Gran Hermano en el 2009

Vamos a ver… después del éxito de la Cuatro con Perdidos en la Tribu, ahora es tele5 la que se inventa una «tribu indígena» para que vaya a convivir con los indígenas de Gran Hermano en Guadalix de la Sierra. La idea no es sensibilizar al público sobre la diversidad cultural o sobre la necesidad de tomar conciencia de que los pocos pueblos de cazadores-recolectores que quedan están siendo barridos de la faz de la tierra, no. La idea de este reality show es introducir en el programa a unos personajes histriónicos, que introduzcan en el programa algo de humor disparatado. Y una vez más se sirven para ello de activar nuestros más ancestrales estereotipos del «hombre primitivo» en contacto con la naturaleza y de costumbres bizarras,  sino directamente abyectas, por lo menos,  irrisorias, curiosas y hasta incluso,  secretamente envidiables. Para ello se sirven de una puesta en escena que es todo menos natural, y de un discurso pseudo-antropológico que realce el abismo cultural. Sin perdón, sin piedad, sin impudicia y sin ninguna clase de ética profesional, se trata, simplemente de reírse de los demás, y en el mejor de los casos, de conseguir tiernas imágenes de amistad «intercultural» con «indígenas» (que suena como decir «alienígenas»).

Según Tele5, los dani:

Residen en cabañas de madera rodeadas de montañas, paradisíacas cascadas y abundante vegetación; practican la poligamia, aunque curiosamente los matrimonios viven separados, de modo que los hombres custodian a sus hijos adolescentes mientras que las mujeres se hacen cargo de los hijos pequeños y de los animales; el cerdo es su animal de culto, y es respetado y venerado hasta el punto de que sólo es cocinado en ocasiones muy especiales. Éstas son algunas de las costumbres características de los Ndani, tribu integrada por cerca de 30 clanes que tendrá una representación durante los próximos quince días en la ‘Casa Espía’ de ‘Gran Hermano’.

Desde hace tiempo los y las antropólogas estamos denunciando estos usos y abusos del lenguaje antropológico y de la imágen de pueblos y grupos étnicos de cazadores recolectores para exotizar al «otro».

También según Tele5:

Los Ndani solamente han necesitado una semana dentro de la casa de ‘Gran Hermano  para convertirse en los inquilinos más queridos por todos. Los tres invitados del programa han encajado a la perfección con los concursantes, se han integrado en nuestra cultura y hasta se han atrevido con alguna frase en nuestro idioma. Su despedida ha sido la más sentida en lo que llevamos de concurso, y es que todos en la casa se llevaban bien con ellos.


Los dani abandonan la casa de Gran Hermano una semana después

Desde hace tiempo los y las antropólogas estamos denunciando estos montajes televisivos que «disfrazan» a los habitantes de aldeas remotas con sus adornos tradicionales y les hacen actuar en el papel de «primitivos» para demostrar la gran tolerancia de nuestros congéneres civilizados para aceptar y aculturar a los «nativos» o «indígenas», que después de una semana de convivencia han abandonado satisfechos sus taparrabos.

Suerte que ya se acabó la farsa… pero, cuál será la próxima cadena televisiva que abunde en ella?

el viaje y el encuentro

altair

El pasado jueves dia 4 de junio me invitaron a dar una charla en la librería Altaïr en ocasión de la presentación de la Revista Valenciana d’Etnologia.  La libreria me pareció preciosa, acogedora, cálida… hacía tiempo que no me perdía por ahí y me sorprendió también la cantidad de gente que deambulaba por ella, próximas quizás las vacaciones y a la vista de algún viaje.  Viajar, conocer el mundo y sus gentes. La librería, especializada en viajes, antropología y naturaleza es una propuesta de entender el viaje como instrumento de conocimiento.

La librería es también una propuesta de expandir la sensibilidad etnográfica y una forma de materializar la antropología, en su propuesta moderna, como un viaje al encuentro de lo otro y de uno mismo a través del  distanciamiento geográfico y del enfrentamiento con lo desconocido. Despojarse de uno mismo para ampliar nuestra propia visión en el contacto experiencial y directo con lo diferente. En el retorno, deberíamos ser más sabios y prudentes a la hora de juzgar las semejanzas y las diferencias culturales.

El contexto era pues ideal para hablar del viaje y del encuentro cultural, tema del artículo que presentaba en la revista. Tema recurrente en el cine documental y etnográfico, en el cual el contacto con el otro se nos presenta como una aventura de descubrimiento idealizada, que generalmente oculta las desigualdades sociales en la escenificación amable de las diferencias culturales. El relato suele articularse a partir de la sorpresa y la curiosidad, de un primer momento de temor y desconfianza, seguido por la aceptación y la inmersión en la cultura «encontrada», que nos lleva desde el extrañamiento a la toma de conciencia de los valores universales humanos. Relato de viajes y antropología coinciden en la búsqueda de hacer «familiar» lo «extraño».

Este modelo narrativo coincide también, a mi ver, con el imaginario moderno que interpreta las diferencias culturales en función de unas coordenadas de orientación evolucionista que van desde lo primitivo a lo civilizado y desde lo tradicional a lo moderno. En este esquema, la máxima distancia cultural se representa como la máxima distancia geográfica y fenotípica (racial).  Esta visión ha contribuido enormemente a la esencialización de las diferencias culturales y a fijar una imagen atemporal de los pueblos «exòticos», así como el establecimiento de un vocabulario antropológico específico para referirse a ellos y que resulta divertido, grotesco, pasado de moda -o incluso crítico- cuando se aplica a nuestras realidades más próximas.

perdidos en la tribu: un cuento que se repite…

TV - Perdidos en la Tribu - 05.09

… hasta la saciedad!! No sé si reír o llorar ante el tamaño disparate del nuevo reality show de la Cuatro, Perdidos en la Tribu. Me perdí el estreno del programa, pero con los videoclip he tenido más que suficiente para confirmar todos mis temores. Tanto, que no sé por dónde empezar. Quizás reproduciendo una parte del artículo sobre humor y cine etnográfico que acabo de publicar y que justamente hablaba de este programa de factura holandesa (eyeworks) Ticket to the Tribes, y que ya ha pasado, espero que con más pena que gloria, por otras cadenas de televisión europeas como la holandesa  con ‘Groeten uit de rimboe‘ -saludos desde la selva- , la bélga  con  ‘Toast Kannibaal‘ o la noruega y que se ve que tiene la secuela THE TRIBES ARE COMING! con la visita de vuelta de las «tribus» a las familias europeas.

El encuentro cultural vende. Una prueba de ello es el turismo de aventura que algunas agencias especializadas ofrecen a sus clientes y que consiste en prometer una verdadera experiencia de encuentro cultural con «tribus» ignotas, asunto que explora el documental de la BBC4 First Contact (2006) presentado Mark Anstice, y en el que  pondera el dilema ético que supone este tipo de expediciones, tanto si es cierto que realmente contactan con personas que no han sido todavía “contactadas” o con pueblos que evitan voluntariamente el contacto,como si se trata de un montaje. Otro ejemplo reciente lo encontramos en nuevos formatos de reality-show como el que estrena en 2009 el canal de televisión Cuatro, Perdidos en la Tribu (…) . El experimento cultural se propone en la página web de eyeworks como una manera de conocer de primera mano la experiencia de vivir en otra cultura y así poder contrastar los estereotipos en torno al “primitivo”. Sin embargo, la propaganda de la nueva serie lo que hace es precisamente reafirmar el estereotipo al presentar el programa como un reto para las familias europeas, que van a dejar “las comodidades de la civilización” para adentrarse en un modo de vida “primitivo” para “comprobar cómo se desenvuelven en un entorno salvaje, a miles de kilómetros de sus casas, dentro de una comunidad muy alejada de la civilización occidental” (y cito literalmente la propaganda de Cuatro). Además, el grado de adaptación será juzgado por sus anfitriones y el premio en metálico dependerá de la nota que obtenga toda la familia. “¿Qué? ¿Tiene o no tiene su miga? Más vale que le den un tono humorístico.” –Dice sobre el inminente estreno un comentarista en el blog vayatele.

Por qué seguimos insistiendo en el tópico del  «civilizado que va al encuentro de primitivo»? Qué ganamos con reproducir este estereotipo propio de un modelo cultural decimonónico y perverso? Diversión? Parece que es eso.

Adam Kuper (1988) data entre 1860 y 1870 la aparición de “la sociedad primitiva” como objeto de estudio antropológico y se muestra sorprendido no sólo por su rápida implantación, sino por su persistencia dentro y fuera de la disciplina. Kuper habla de “la sociedad primitiva” como un “prototipo”, en el que se condensa un conjunto de estereotipos relacionados con la naturaleza y la explicación del origen de las desigualdades humanas en el imaginario de la modernidad.

El humor que surge a través del encuentro cultural se articula a partir del juego con los propios límites culturales y se establece a partir de distintos mecanismos de yuxtaposición, inversión y exageración. En su base está, la mayor parte de las veces, el contraste humorístico entre el par de opuestos “primitivo”/”moderno” y “salvaje/”civilizado”. Las coordenadas del encuentro cultural se trazan mediante la identificación del pueblo pretendidamente  “encontrado” y lejano geográficamente con el imaginario de la máxima distancia cultural; donde termina el orden social y empieza el orden de la naturaleza, produciendo así una máxima tensión cultural: del lado del sujeto de conocimiento, la civilización y el refinamiento; del lado del sujeto representado, el salvajismo y la barbarie, pero también, el paraíso perdido, el contacto con la naturaleza, la autenticidad. Todo ello se refuerza por la presentación factual de rasgos culturales extremos en la cultura representada, como las alusiones a la práctica del canibalismo o la poligamia.

Lo primitivo se construye como el alter ego de la modernidad. De este modo, se agrupa dentro de la categoría de “primitivo” a una gran variedad de culturas contemporáneas a las cuales se les atribuye un conjunto de cualidades comunes –atemporales, cerca de la naturaleza, etc.- frente a otro conjunto de una gran diversidad cultural que se agrupan también bajo un mismo denominador común: la modernidad -civilización, artificio y progreso tecnológico. La diferencia cultural se define como distancia cultural a partir de categorizar a las culturas comparadas en uno y otro polo del estereotipo. La diferencia cultural así construida se mide entonces por el baremo de su proximidad o alejamiento entre estos dos polos antagónicos. Esta asimilación de la diferencia cultural al contraste de estereotipos oculta y dificulta otras propuestas de entender la diferencia y las semejanzas culturales a partir de elementos de comparación concretos e identificables. No ayuda, en definitiva a una comprensión intercultural, sino que abunda en mantener el estereotipo colonial que parecía ya extinto.

La falsa diferencia cultural así escenificada mediante la imagen de la distancia geográfica y la ilusión de la ausencia de un contacto previo permite la aparición de elementos cómicos derivados de la incongruencia, al utilizar por ejemplo, los objetos de una forma inadecuada, sorpresiva y surrealista. El humor está servido a partir de transferir prácticas culturales de la “civilización” a los pueblos “primitivos” o viceversa, para ver como ambos reaccionan.  No voy a citar aquí los numerosos ejemplos de documentales de aventuras exóticas y  «encuentros culturales» que se narran en esos términos y las bromas repetidas hasta la saciedad sobre los  «primitivos» que quieren casar a sus mujeres con el explorador, que prueban la comestibilidad del hombre blanco o que se escandalizan con los artilugios de la civilización moderna, como en los documentales de los Johnson en África o de Lewis Cotlow en las selvas amazónicas. Pero sí que hay que señalar es que detrás de todos estos documentales hay un montaje y una ficcionalización que esconde los términos reales del encuentro cultural y que endulza la mirada colonial del hombre blanco moderno con una risa ingenua.  Un ejemplo de ello es la famosa película Los dioses deben estar locos, realizada en los años 80 y que contrapone unos bosquimanos felices viviendo en una cultura inmemorial frente a la civilización moderna, eludiendo las condiciones de vida reales de los !kung en el mismo momento y lugar del rodaje de la película, hacinados en reservas y trabajando para el gobierno sudafricano del apartheit, un grupo étnico que curiosamente aparece de nuevo disfrazado de «primitivo» y acogiendo a las familias españolas, reproduciendo las mismas bromas que en la película, como si no hubiera pasado el tiempo!

Y parece que siguen consiguiendo los efectos perseguidos a la vista de las primeras reacciones como en el blog de 20 minutos, donde blogero y comentaristas  se parten de risa ante la estupidez de la situación, aunque entre ellos hay la voz de un antropólogo que clama en el desierto y los advierte de su etnocentrismo… y por suerte también hay espectadores bloggeros que, sencillamente, no pueden dejarse engañar y que no se pueden reir ante tamaño artificio. De todas maneras, y antes de caer en la tentación de engancharse al programa, recomiendo como antídoto o vacuna para la risa tonta el visionado de Cannibal Tours de Dennis O’Rourke.

humor, cine documental y antropología

Felizmente me comunican los editores Elena Oroz y Gonzalo de Pedro que el jueves 7 de mayo a las 18.15 en la Sala 8 de los cines Princesa de Madrid se presenta nuestro libro La risa oblicua. Tangentes, paralelismos e intersecciones entre el documental y el humor. dentro de Documenta, VI festival internacional de documentales de Madrid. Mi  contribución es un capitulito sobre el cine etnográfico y el humor. En concreto, me pregunto dónde está y cuál es el papel del humor en  las representaciones audiovisuales de encuentro con el otro culturalmente distinto.

El humor en el cine documental de viajes y exploraciones suele aparecer en la yuxtaposición de elementos de contraste entre dos culturas, la del viajero y la del nativo,  creando situaciones cómicas, generalmente, a costa del sujeto representado. Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja, ya que el humor puede utilizarse para reforzar los estereotipos y clichés hacia la cultura representada o como mirada crítica hacia el propio marco cultural, y a veces, cumple ambas funciones. La risa es un universal humano, pero de que se ríe la gente, no lo es. Las inversiones, contradicciones y transgresiones, el romper las reglas establecidas mostrando sus arbitrariedades, el cruzar las líneas invisibles de la normalidad que caracterizan el fenómeno humorístico puede tener algunos giros y fórmulas universales, pero a la vez el humor es un fenómeno local que permanece íntimamente vinculado al contexto en su matiz y contenido. La risa y el sentido del humor (un sentido tan social como el sentido común) genera dinámicas de inclusión y exclusión, de identificación y ruptura social que  hace que la risa y el humor sean fenómenos muy significativos para su estudio antropológico. Para el propósito de examinar el humor en el documental etnográfico y de viajes me he centrado, por una parte, en el análisis de los elementos de comicidad inscritos en el documental, y por otra, en cómo estos elementos son recibidos por el público para discernir qué nos hace gracia del encuentro cultural, cuáles son los elementos que destacamos como divertidos o graciosos y por qué.

La verdad es que no es un artículo gracioso, pero me lo he pasado muy bien escribiéndolo y pienso que el cruce entre el humor y la antropología es otra de esas intersecciones fructíferas en las cuales es apasionante perderse. Ciencia y humor, representación y risa, tecnología y risa…. Como dice  Antonio Lafuente «Lo más obvio es que la risa revela la existencia de un mundo común, con ciertos códigos para interpretar las normas y las transgresiones de esas normas. Siempre que hay risa, se están explicitando esos códigos que se comparten.»

Si la risa no es sólo una respuesta biológica y el humor no es solo un recurso retórico para divertir al público, ambos  son una manera de señalar los límites sociales y culturales, reafirmar o  redefinir los marcos de inclusión y exclusión social.  Y si la risa es contagiosa y nos hace cómplices, el humor permite meta-operar sobre las propias reglas o patrones y elaborar una crítica cultural que pueda ser también compartida.

Métodos visuales: conocimiento y representación

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El miércoles, 29 de abril de 17.30 – 19.30. en la Universitat Oberta de Catalunya (Avda. Tibidabo 39) tendrá lugar la próxima sesión de los Seminarios eResearch que organizamos desde mediacciones. Esta vez dedicado a Métodos visuales: producción de conocimiento y formas de representación con la presencia de Roger Canals (Universitat de Barcelona) y Juan Ignacio Robles (Universidad Autónoma de Madrid) que nos hablarán sobre su experiencia de producción de cine etnográfico.

El estudio de la imagen en la cultura no puede desvincularse de una reflexión sobre el uso de la imagen en la investigación y su papel en la construcción teórica. El ámbito de la llamada antropología visual o antropología de la comunicación audiovisual se centra en el estudio de las formas de comunicación audiovisuales y en la significación de lo visual en la cultura, pero a la vez, también supone trabajar con la imagen e interrogarse sobre el uso de la imagen en la producción de conocimiento antropológico.