antropología zen

Estos días ando pensando en la etnografía y como explicar su metodología y lo que pretende de una forma intuitiva. Hace tiempo que expreso que la antropología es una ciencia paradójica, en el sentido, por ejemplo, de que basa su metodología en la unión de contrarios aparentemente irreconciliables como la misma técnica de la observación-participante… o se observa o se participa… pero ¿por qué se pide que hagamos las dos cosas? Choca con el método clásico de la ciencia empírica que se basa en la observación añadiéndole el mandato de la participación. La antropología no reniega de ser ciencia, pero también se sitúa en las humanidades.

Además, la enseñanza de la metodología etnográfica implica siempre un tipo de enseñanza que va más allá de la enseñanza de los modelos teóricos y que requiere que la persona aprenda a hacer haciendo, es decir, integre los conocimientos de un modo experiencial y corpóreo, además de cognitivo. Son conocimientos procedimentales que implican no sólo entender la lógica de la investigación, sino también su ethos y su pathos. Por eso propongo una enseñanza zen de la antropología, como método o camino de conocimiento.

Según la wikipedia, el zen es un modo de conocer que, apartándose del conocimiento teórico o intelectual, busca la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional. Este conocimiento se practica fundamentalmente a través de dos vías: la meditación postural (zazen) y el planteamiento de problemas aparentemente absurdos (koan).  El zazen puede ser útil para comprender en qué consiste la observación participante. La postura en el campo es importante, es decir, hay que aprender a “estar entre la gente” en un modo de “alerta meditativa”,  estando al mismo tiempo presente, inmerso en las cosas, y distante, tomando nota de ellas. Se adquiere el estado mental adecuado al practicar la forma de estar corporal adecuada. Como en el zazen, no hay separación entre mente y cuerpo en la práctica etnográfica.

Para ahondar en el conocimiento que buscamos en el trabajo de campo, y sobre todo, para saber si vamos bien, necesitamos también el koan. Según la wikipedia, muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras. En nuestro caso, tenemos dos maestros: nuestro maestro “teórico”, que nos propone métodos basados en principios aparentemente contradictorios, y que debemos resolver, y nuestro “maestro el campo”, es decir, el koan que nos propone el contexto de nuestra investigación y la gente con la que trabajamos, a la cuáles debemos entender de un modo distinto al esperado, literal o de sentido común, y a la vez, desde su sentido común, que puede más o menos coincidir con el nuestro.

El koan tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia. En una antropología zen, buscamos lo mismo: el chock cultural; hacer familiar lo extaño y extraño lo familiar.  Necesitamos desprendernos del sentido literal y común de las cosas para poder comprender su lógica cultural, a la vez que necesitamos aproximar lo extraño, precisamente para lograr el mismo efecto de conocimiento.

El koan no es un acertijo, no hay necesariamente una respuesta correcta, sino que es útil para evaluar la progresión del discípulo. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria. Esto es útil para explicar cómo evaluamos un conocimiento metodológico. En nuestro caso, para evaluar la progresión en el conocimiento del método etnográfico, no podemos atender solo al producto o resultado correcto, como en otros métodos, sino que debemos evaluar de una forma indirecta, mediante el koan, que el alumno ha comprendido la técnica de la observación participante. Por ejemplo.

 

 

 

 

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lecturas sobre mimesis

Retomando la lectura de Michael Taussig y su ensayo sobre la noción de mímesis a partir de buscar una forma de enlazar distintos tipos de relación entre la persona y sus imágenes.

Siempre me fascinó en ese aspecto, la lectura de Lévi-Bruhl y su noción de “participación mística”: “Para nosotros la semejanza consiste en una relación entre dos objetos de los cuales uno reproduce el otro. Nuestra imagen, lo mismo que nuestra sombra, que es nuestra imagen en el suelo, o el reflejo de nuestra persona en el agua, resulta algo exterior a nuestra persona. La imagen es ciertamente una reduplicación de nosotros mismos y en ese sentido nos afecta muy de cerca. Decimos al mirarla: “soy yo”. Pero sabemos, al mismo tiempo, que experimentamos con ello una semejanza, no una identidad.

Sin embargo, añade: “en la idea que otros pueblos se hacen de la individualidad, ésta no es tan limitada. Las fronteras permanecen indecisas por el hecho de que las pertenencias, las secreciones, excreciones, huellas, restos de alimentos, vestidos, armas, etc. forman parte del individuo y constituyen una “extensión de su personalidad” (…) La semejanza no es simplemente una relación efectuada por el pensamiento. En virtud de una participación íntima, la imagen, lo mismo que la pertenencia, es consustancial al individuo” (Lévi-Brhul 1985: 128-129).

Taussig explora esta misma cuestión bajo el concepto de “mímesis” y conecta las distintas formas de representación en procesos chamanísticos (esculturas, dibujos sanadores) con la cámara fotográfica. Para Taussig, la cámara es una máquina mimética y crea un nuevo sensorium, implica una nueva relación entre sujeto y objeto, y por tanto, una nueva persona. Aboliendo la naturaleza mística y el áurea de los objetos de culto y de las obras de arte, estas máquinas re-emplazan la mística por un nuevo tipo de implicación objetual, como la cirugía, penetrando el cuerpo de la realidad del mismo modo que el del espectador (Taussig, 1993: 24).

Taussig explora la relación entre la visión y el contacto: ver algo o escuchar algo es entrar en relación con ese algo, establecer un contacto. La distinción entre la copia y el contacto, así como la naturaleza de esta relación permanece oscurecida y es una fuente de imaginación. Identificación, representación, expresión, etc. son términos que dependen, o están en relación con, o son conjurados por la noción de mímesis (Taussig, pág.21). Conecta con Benjamin y su ensayo sobre el surrealismo al hablar del “inconsciente óptico”; las imágenes no solo son una producción mental, sino también se vinculan con las reacciones corporales (como por ejemplo, la risa que surge de ver las imágenes surrealistas) y este es su potencial de transformación revolucionaria (pág.23).

Lévi-Bruhl, L. 1985 [1927]. El alma primitiva. Ed. Península.
Taussig, M. 1993. Mimesis and alterity. Routledge.

A Sensory Approach to Digital Media

Digital Culture: Innovative practices and critical theories.
ECREA Digital Culture & Communication 3rd workshop
Barcelona, Spain, November 24-25

Abstract plenary session
Sarah Pink, Loughborough University

In recent years there has been a ‘sensory turn’ in scholarship across the social sciences and humanities. This focus on the senses has had some influence in media and communication studies and visual studies. However, the existing literature in this area remains emergent rather than proposing a wider re-thinking, and the ways the senses are understood in these fields have sometimes been rooted in approaches that focus on culture and representation. In this lecture I examine the consequences of engaging such theoretical and methodological tools for thinking about media and the senses. In doing I so argue that we need to go beyond representational approaches that simply add other senses to the audio-visuality of media, or engage with the senses as a series of separate faculties. Instead I suggest how a strand in scholarship that attends to anthropology, philosophy, and the neurosciences might offer alternative routes to understanding how digital media become implicated as part of our practical activity in perceptual and material environments.

co-organised by the
ECREA Digital Culture & Communication (DCC) section,
Humanities Department and Information and Communication Sciences Department, Universitat Oberta de Catalunya,
with support from the
Centre for Material Digital Culture (DMDC),
University of Sussex, UK

las técnicas de los sentidos

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Ya de vuelta en Barcelona he pasado a limpio las anotaciones para la comunicación en el RAM  Lo visual como objeto de estudio antropológico en la era digital, y para la conferencia en el IDES, Las técnicas de los sentidos: transformaciones de la práctica antropológica. He intentado mantener su tono oral y ser fiel a su línea de exposición, añadiendo solo la bibliografía y algunos detalles. Son borradores de cosas que estamos trabajando en mediacciones, y tambien, tentativas por mi parte para pensar los sentidos desde las concepciones de Mauss sobre las técnicas del cuerpo y que me llevan de nuevo al terreno de la mediación tecnológica. En fin, las dejo ahí, espero que sean útiles tal como son, probaturas, ensayos, esbozos.

Han sido unos días fantásticos en Buenos Aires en los cuales me re-encontrado con colegas y amigas que esperaba y que  no esperaba encontrar, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a colegas que conocía por sus escritos y actividad, he disfrutado de la compañía de jóvenes estudiantes apasionados y apasionadas por el reto de la antropología visual y de los media, y por ir más allá de las etiquetas en el desarrollo de una antropología seria, empujando sus propios  límites.

Y ahora… tengo el despacho abarrotado de urgencias que resolver… voy pàllà!

humor, cine documental y antropología

Felizmente me comunican los editores Elena Oroz y Gonzalo de Pedro que el jueves 7 de mayo a las 18.15 en la Sala 8 de los cines Princesa de Madrid se presenta nuestro libro La risa oblicua. Tangentes, paralelismos e intersecciones entre el documental y el humor. dentro de Documenta, VI festival internacional de documentales de Madrid. Mi  contribución es un capitulito sobre el cine etnográfico y el humor. En concreto, me pregunto dónde está y cuál es el papel del humor en  las representaciones audiovisuales de encuentro con el otro culturalmente distinto.

El humor en el cine documental de viajes y exploraciones suele aparecer en la yuxtaposición de elementos de contraste entre dos culturas, la del viajero y la del nativo,  creando situaciones cómicas, generalmente, a costa del sujeto representado. Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja, ya que el humor puede utilizarse para reforzar los estereotipos y clichés hacia la cultura representada o como mirada crítica hacia el propio marco cultural, y a veces, cumple ambas funciones. La risa es un universal humano, pero de que se ríe la gente, no lo es. Las inversiones, contradicciones y transgresiones, el romper las reglas establecidas mostrando sus arbitrariedades, el cruzar las líneas invisibles de la normalidad que caracterizan el fenómeno humorístico puede tener algunos giros y fórmulas universales, pero a la vez el humor es un fenómeno local que permanece íntimamente vinculado al contexto en su matiz y contenido. La risa y el sentido del humor (un sentido tan social como el sentido común) genera dinámicas de inclusión y exclusión, de identificación y ruptura social que  hace que la risa y el humor sean fenómenos muy significativos para su estudio antropológico. Para el propósito de examinar el humor en el documental etnográfico y de viajes me he centrado, por una parte, en el análisis de los elementos de comicidad inscritos en el documental, y por otra, en cómo estos elementos son recibidos por el público para discernir qué nos hace gracia del encuentro cultural, cuáles son los elementos que destacamos como divertidos o graciosos y por qué.

La verdad es que no es un artículo gracioso, pero me lo he pasado muy bien escribiéndolo y pienso que el cruce entre el humor y la antropología es otra de esas intersecciones fructíferas en las cuales es apasionante perderse. Ciencia y humor, representación y risa, tecnología y risa…. Como dice  Antonio Lafuente “Lo más obvio es que la risa revela la existencia de un mundo común, con ciertos códigos para interpretar las normas y las transgresiones de esas normas. Siempre que hay risa, se están explicitando esos códigos que se comparten.”

Si la risa no es sólo una respuesta biológica y el humor no es solo un recurso retórico para divertir al público, ambos  son una manera de señalar los límites sociales y culturales, reafirmar o  redefinir los marcos de inclusión y exclusión social.  Y si la risa es contagiosa y nos hace cómplices, el humor permite meta-operar sobre las propias reglas o patrones y elaborar una crítica cultural que pueda ser también compartida.

yo digital: ¿moderno o postmoderno?

A vueltas con la identidad digital, parece que no hay más estudio que el de Turkle sobre el tema, y sin embargo, cuando ella escribió su “Life on screen” la experiencia de el “yo digital” todavía era una aventura exótica, una rareza, que permitía por fin, poner sobre la mesa la experiencia del “yo postmoderno” fragmentado, ubicuo, múltiple y saturado. La cuestión era antes la separación entre el “yo digital” enmascarado tras un “nick” y el “yo físico” sujeto a las convenciones sociales, y los peligros de falsedad y engaño, incluso de patologías que podía conllevar. Ahora el dilema parece ser la sobre-exposición del “yo físico” en el “yo digital” y los peligros de ser trazados y reconocidos en la red, en la publicitación ingenua de nuestra vida íntima. Tíscar apunta un artículo de La Vanguardia de Eva Dominguez en el cual plantea la “trampa” en la que hemos caído al poner en juego nuestra identidad personal y pública en la red. Cita también el blog “Yo digital“, una entrada que plantea formas de representación de la identidad a partir de las redes de interconexiones que programas como TouchGarph son capaces de trazar a partir de un tag -que pongamos por el caso, es un nombre-, pero sigue ingénuamente con la idea de un yo=un nombre=una identidad para afirmar que “mi yo digital es la suma de mi graph y mi memoria”. El “yo moderno” sigue viviendo en la era digital…