No hay que fiarse de los aparentes cambios en las relaciones de género de algunas series de TV

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Una aportación de Pilar Ballarín a la conversación sobre series de TV en respuesta a mi anterior post sobre Big Bang Theory:

En series como Bones y Bron (El puente), entre algunas  otras, se presenta a mujeres como Temperance Brennan o Saga Noren con capacidades intelectuales excepcionales y una importante racionalidad científica pero alejadas de cualquier capacidad empática y afectiva, lo que les genera problemas para relacionarse con el mundo.

En ambas se presenta la doble cara de la moneda: chica más lista que chico, chico más afectivo que chica (inversión del estereotipo) pero que lejos de romper roles de género representan la amenaza de su ruptura.

La moraleja, no es nueva: Mujeres “desnaturalizadas” por el cultivo de la razón. Perdida de las cualidades “femeninas” de afectividad y amor al otro. El varón afectivo/comprensivo va humanizando a su compañera.

Mujeres que “son para sí” y no “para otro” dejan de ser mujeres. Son los varones los encargados de redirigirlas a su estado “natural” el de los afectos. Gracias a ellos se “salvan”.

¿Que vemos cuando en Big Bang Theory son los varones los brillantes investigadores con problemas de relación afectiva?

Sheldon muestra desprecio intelectual por la mayoría de la gente corriente y se relaciona mal con todos y el desprecio a las chicas es notorio. En el ejemplo de Elisenda en Big Bang Theory:

“Sheldon y Penny se ensartan en un juego de Trivial en el que los dos compiten en conocimientos: Penny le hace preguntas sobre temas de las revistas del corazón y Sheldon sobre temas científicos generales. Ambos reconocen en ese episodio que poseen conocimientos distintos y que ambos son “buenos” en sus respectivos campos y no en los del otro.”

No hay rivalidad. Se entiende en el análisis que son buenos “en campos distintos”. No son “pares” por tanto y la relación se matiza por la ternura y amistad. Los estereotipos de género se ven potenciados ya que es ella la versión ”humanista”. En este comentario bien se destaca que es patente “el desprecio intelectual, el desprecio moral, el desprecio de clase y el desprecio de sexo” sin embargo, entiendo que es el desprecio de sexo, no es uno más sino el que atraviesa a los otros tres niveles. Si analizamos cada uno en clave de género vemos que:

El mayor desprecio intelectual es el que se produce hacia las mujeres ya que no se consideran “pares” y todas son “lo otro” y con ellas no es posible la rivalidad individual, sino la asignada al sexo.

El modo de equilibrar la diferencia intelectual pasa por reconocer como dos mundos separados lo “científico” y el “corazón” estableciendo otra forma de desequilibrio sexual que liga a ellos con el mundo civilizado y a ellas con el estado de “naturaleza”. Luego el desprecio moral establece una división claramente sexual.

Poco se puede añadir sobre el desprecio de clase ya que viene marcado por el intelectual y, en consecuencia, también divide en función del sexo.

¿Qué diferencias observamos cuando la ventaja intelectual esta representada por mujeres y cuando lo está por varones?

1) En ambos casos las capacidades intelectuales se presentan ligadas a incapacidades emocionales. Podría pensarse que se pretende con ello, como señala la profesora Ardévol, promover la importancia de la educación sentimental. Sin embargo, considero difícil de aceptar que se entiendan como altas capacidades intelectuales aquellas que se alejan de la sociabilidad y no considerando que, por el contrario, es la sociedad la que excluye y las convierte en “trastorno” lo que no responde a sus normas. Plantear estos desequilibrios no puede ser educación sentimental sino sospechosa reproducción lampedusiana.

La forma de presentar la bipolaridad: capacidades intelectuales/incapacidades emocionales, abunda en la tradicional dicotomia razón-cultura/emoción-naturaleza.

Aunque en ambos casos hay en común que el personaje “más emocional” también es “listo”  y ese es el que vemos como “normal”.

2) Las relaciones de género ¿en que medida se establecen de forma diferente en cada caso?

Podría decirse, en una primera mirada, que el papel de ellos responde  claramente a un modelo patriarcal, aunque en dos versiones diferentes:

Modelo chica lista-chico emocional: es el chico el que muestra a la chica la importancia de experimentar emociones y la necesidad de generar empatía y, en mayor o menor medida, se muestra al fin lo conseguido. Con códigos más sofisticados presenta la clásica inversión de papeles para mostrar sus fatales consecuencias que se resuelven modificando la conducta de ellas.

Modelo chico listo-chica emocional: es la chica la que muestra al chico que existen otros “conocimientos”, es decir, busca traducir a “excelencia” reconocible por el chico, cuestiones más cotidianas.  Al fin lo que consigue es simplemente no ser despreciada por él. Nada cambia pero el no ser despreciada se convierte en un “éxito” para la chica. En definitiva, los estereotipos de género se reproducen dentro de su “freekez” y nada cambia.

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Las formas del desprecio en Big Bang Teory

La sit-com Big Bang Theory es una de las series de tv más exitosas estrenada en el año 2007 y actualmente en la décima temporada. Está protagonizada por un grupo de geeks -Leonard, Sheldon, Howard y Raj- investigadores brillantes en los campos de la física y la ingeniería que trabajan en la universidad, apasionados de los cómics, los videojuegos, las películas y las series de ciencia ficción, y con verdaderos problemas para relacionarse con el mundo y muy especialmente con las mujeres.

El personaje central es Sheldon, físico teórico, que no sólo tiene dificultades de relacionarse con los humanos, sino que no lo considera un problema sino una consecuencia lógica de su inteligencia superior. Diríamos que Sheldon encarna una de las formas más auténticas del desprecio: el desprecio intelectual por la mayoría de la gente corriente, incluidos sus amigos. El desprecio intelectual articula sus relaciones con los demás, es su medida de orden social más inmediata, y hace referencia a la meritocracia científica: la excelencia como base en la que se expresa la competencia académica entre pares.

¿Cómo puede soportar Leonard las constantes alusiones de Sheldon a su escasa brillantez intelectual? ¿Cómo puede convivir con un tipo que lo desprecia intelectualmente? ¿Cómo pueden Howard y Raj aceptar esa relación? ¿Cómo soporta Amy, su novia, los continuos desaires a su profesión como neurobióloga? El afecto parece ser la cola social con la que lidiar con las desigualdades.

En el caso de Penny, la vecina estudiante de arte dramático de la que se enamora Leonard, el desequilibrio intelectual con Sheldon se muestra en toda su crudeza, pero a la vez, es el más tolerable, pues viven en mundos separados inconmensurables, y les une una tierna relación -por ejemplo, cuidarse mutuamente cuando están enfermos. Hay un episodio en que Sheldon y Penny se ensartan en un juego de Trivial en el que los dos compiten en conocimientos: Penny le hace preguntas sobre temas de las revistas del corazón y Sheldon sobre temas científicos generales. Ambos reconocen en ese episodio que poseen conocimientos distintos y que ambos son “buenos” en sus respectivos campos y no en los del otro. Se equilibra así el desprecio intelectual que existe entre ambos, porque en el caso de Penny, esta además, puede mostrar también su desprecio por el escaso conocimiento de Sheldon de los temas mundanos, en los que ella es una experta. Sheldon deberá enfrentarse a otras muchas ocasiones de desprecio entre pares en la universidad donde los resultados no estarán matizados por la ternura o la amistad.

En otro episodio en el cual Penny y Leonard se casan, aparece la familia de Penny llamándose a si misma “basura blanca” frente a la intelectualidad de los padres de Leonard, psiquiatra ella, antropólogo él. En este caso, el desprecio se articula en forma de expectativa de clase social (auto-desprecio). El desprecio en función del sexo es una de las constantes de la serie, siendo Penny la que acapara todas las formas de desprecio de lo femenino, incluida la atribución de estupidez, aspecto que no comparte con las otras novias, Bernadette -química que trabaja en una farmacéutica, y Amy. Las Humanidades estan ausentes en el relato, a no ser de forma también peyorativa, ya que los pinitos de actriz de Penny no cuentan ni siquiera como arte dramático. El desprecio moral también es una fuente de humor constante en la serie, especialmente por la incapacidad de Sheldon de mentir socialmente. Pero el desprecio intelectual es el más “auténtico” porque uno “nace así” con ese coeficiente intelectual que desde pequeñito lo hace “rarito”, y no depende de convenciones o construcciones sociales. Por eso sus amigos no pueden odiarlo.  Un buen ejemplo de naturalización de la desigualdad que hace aceptable el desprecio ajeno.

El desprecio es una forma de inhabilitación social en cuanto rompe el equilibrio entre pares, marca una desigualdad al señalar en el otro una carencia. Esta forma de bloqueo social puede responderse con un desprecio equivalente o mediante la creatividad. El desprecio equivalente es el reconocimiento del bloqueo, es un “enroque”. La creatividad irónica acepta el reto y se burla del “bloqueo” como un intento fallido. La creatividad “destructiva” busca vencer la obstrucción destruyendo o negando la diferencia sobre la que se asienta.

Podríamos decir que la serie es un compendio de educación sentimental sobre las formas del desprecio: el desprecio intelectual, el desprecio moral, el desprecio de clase y el desprecio de sexo. El humor se origina cuando estos desprecios se ponen de manifiesto y los personajes luchan por sobreponerse a ellos de forma inesperada. Es una serie educativa en cuanto nos ayuda a desarrollar estrategias innovadoras de desbloqueo ante las formas de desprecio cotidianas, pero no es muy “revolucionaria” en cuanto no nos da claves para destruir creativamente nada.

 

NightFall on Gaia / Anochece en Gaia

CINEMA ETNOGRÀFIC
DILLUNS 11 D’ABRIL
MUSEU DE LES CULTURES DEL MÓN DE BARCELONA
Carrer de Montcada, 12-14, 08003 Barcelona
20.30-22.15 hores.

Projecció del documental Nightfall on GAiA
de Juan F. Salazar, Austràlia-Chile, 2015
Dins de la setmana de l’Antropologia del 11 al 16 d’Abril, 2016

Documental etnogràfic que mostra la vida diària i visions a futur de les comunitats humanes a l’Antàrtica. El documental proposa un gir especulatiu al situar l’acció en el futur, a l’Abril de l’any 2043, quan l’astrobiòloga Xue Noon es troba aïllada a l’Estació Internacional Antàrtica Gaia, mentre la nit polar avança.

El documental ha estat presentat en diferents festivals de cine etnogràfic i documental i ha obtingut el premi al millor documental al Barcelona Planet Film Festival.

Coordina: Elisenda Ardèvol (UOC-ICA)

El laberint de la mirada

laberinto

Interesante propuesta>

30 y 31 de Mayo de 2015

JORNADAS DE DISCUSIÓN EN TORNO A LA IMAGEN EN LA INVESTIGACIÓN ETNOGRÁFICA: REFLEXIONES TEÓRICAS Y PROBLEMÁTICAS PRÁCTICAS

Este encuentro pretende crear un espacio dinámico de discusión en torno a lasproblemáticas a las que se enfrentan estudiantes de postgrado en antropología con investigaciones que incluyen la imagen en sus proyectos etnográficos.

La idea es reunirse en un espacio fuera de la ciudad para conversar y abrir tiempos de compartir experiencias y reflexiones colectivas

Organitzado por>

Adriana Vila Guevara (Doctoranda UB)

Francesca Bayre (Doctoranda UB)

Jorge Moreno Andrés (Doctorando UNED)

Va de selfies!

Hace tiempo que no escribo de forma regular en el blog y me noto anquilosada y perezosa. Siempre hay otras urgencias. Nunca tengo tiempo. Y sin embargo los temas y los motivos abundan. Entre ellos, un tema que he trabajado repetidamente -y que me encanta- con Edgar Gómez-Cruz en varios artículos y posts. Entre mis posts hay uno  del 2010 sobre los “reflectogramas” de Joan Fontcuberta (genial fotógrafo y crítico cultural), que pueden considerarse como “selfies” realizados en superficies refractantes, y otro del 2007 sobre los “egoshots” que entonces me llamaron la curiosidad y que son claros “precursores” de los “selfies”, o el post también del mismo año sobre “fotoposesión” sobre el trabajo de Antoni Abad (explorador y artivista de los selfies antes de que fueran). También hemos escrito varios artículos que tiene que ver con la auto-fotografía o el auto-retrato y con la presentación del cuerpo en la imagen  analógica o digital -ver por ejemplo el post de “ojo fantasma” sobre el auto-retrato, también en el 2007… o el más reciente artículo  Cuerpo privado, imagen pública: el autorretrato en la práctica de la fotografía digital (2912) sobre mujeres auto-retratistas en Internet.

Desde la “apertura” de los medios sociales, parece ser que vivimos -más que nunca- en una sociedad del espectáculo, la vanidad y el exhibicionismo;  de la competitividad y del “branding” personal. Teorizamos sobre el declive del pudor y del decoro, nos preocupa la desaparición de la intimidad  y  la vulgarización (por imitación masiva)  de las imágenes provocativas de la publicidad, que hacen del culto al cuerpo una moda social en una sociedad consumista, individualista y brutalmente competitiva. Pero… qué nos dicen sus autores y sus autoras? Cuáles son los motivos que expresan las personas que se hacen un “selfie”?  Hacerse un “selfie aftersex”, es realmente para coleccionar y compartir nuestros “éxitos”? Un plus para nuestra autoestima? Para provocar los celos o la envidia? Para prolongar el placer del aftersex con la amada o el amado? Un guiño a alguien para algo? Es lo mismo hacerse un “selfie” con los amigos que uno con la novia o con el novio, que uno saliendo a correr, uno sobre nuestro culo o uno en un concierto del Primavera Sound? Podemos hablar del “selfie” como de un nuevo género digital? El caso es… tienen todas esas fotografías un mismo significado, un sentido unívoco? Y sólo por el hecho de haber sido tomadas de la misma manera?

Yo creo que la respuesta es un rotundo NO. Como ya comentábamos en “Imágenes revueltas“, para comprender el significado social de una imagen no podemos abstraerla  de su contexto comunicativo y pensar que su significado es independiente de los lazos sociales en los que las imágenes se tejen con otras imágenes, gestos, palabras. Tendemos a generalizar con extremada facilidad. Pensamos que basta tener una buena conjetura para elevarla a categoría de norma.  Lo que nos demuestra que somos una sociedad “individualista” es precisamente nuestra tendencia a categorizar la realidad a partir de una tipificación abstracta del comportamiento humano y explicarlo solamente a partir de motivaciones intrínsecas como el exhibicionismo o el narcisismo. Sacadas de su contexto, las imágenes pueden decirnos cualquier cosa y nos es cómodo prejuzgar los selfies como un comportamiento que responde a un solo impulso (racional o irracional). Pero al perder las imágenes su contexto pierden su sentido comunicativo, para lo que fueron hechas, y en ese momento precisamente pierden su “pathos”, su tono emocional, su razón de ser para alguien en un momento y lugar, para metamorfosearse en el nuestro.

Hay sin duda un “efecto selfie” últimamente y que la gente hable de ello, lo provoca y expande. Se trata de un movimiento reflexivo, por el cuál un determinado modo de hacernos fotografías “se pone de moda” y por tanto, buscamos explícitamente, replicar de forma creativa, a nuestra manera, nuestro propio “selfie”, pero no necesariamente por vanidad o exhibicionismo, sino quizás, sencillamente por el placer de participar en el juego social, por “estar a la moda”, por una especie de “complicidad” con nuestro otro significativo (que diría Alfred Schütz). A parte de este movimiento reflexivo, de hacer un selfie siendo consciente de “estar haciendo un selfie” para “hacer un selfie”, y con ello contribuir al juego social, centrar la motivación del gesto en un “deseo” intrínseco e individual de las personas esconde la dimensión social y cultural del fenómeno:  una fotografía hecha para compartir. La forma en que esta práctica transforma nuestra sociabilidad, perfoma nuestra identidad y expresa nuestras emociones,  no es algo que pueda decirse de antemano, de forma universal o solo a partir de las características que atribuimos al objeto. El selfie no tiene sentido si le robamos el contexto, por quien fue dicho y a quien.

Siria en ruinas

Impresionante ensayo fotográfico [38 fotos] sobre la situación actual en Siria en “The Atlantic: in Focus“:

“Mientras gran parte de la atención del mundo se centra en una posible guerra con Corea del Norte, la guerra que actualmente se libra en Siria la está literalmente demoliendo. Marzo de 2013 fue un mes de hitos sombríos en Siria. Marcó dos años desde el inicio de las hostilidades, el número de refugiados de la guerra pasó de un millón, y  fue el mes más sangriento hasta la fecha, con más de 6.000 muertos. Ni las fuerzas pro-Assad, ni el grupo de rebeldes que se oponen a ellos han ganado mucho terreno recientemente, y poco o nada se ha hecho por parte de los organismos internacionales para detener el derramamiento de sangre. Las siguientes fotografías provienen de toda Siria, mostrando la devastación en Aleppo, Deir al-Zor, Homs, Deraa, Idlib y Damasco.”

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Transmedia i continguts realitzats per públics


Seminari recerca Mediaccions:
“Transmedia i continguts realitzats per públics”

30 abril de 2013, 12.00
Sala de treball MediaTic (604)
C/ Roc i Boronat, 117, 6è pis

Ponents: Carlos A. Scolari, Manuel Garín, Mar Guerrero (Universitat Pompeu
Fabra)

Lostología: breve mapa de CGN (Contenidos Generados por Náufragos)
Carlos A. Scolari

Durant la presentació es passarà revista als principals continguts generats per fans de la sèrie Lost / Perduts. Si be és impossible mapejar tota aquesta producció, s’identificaran alguns formats típics i a partir d’ells es presentarà una primera taxonomia d’estratègies d’expansió/ comprensió narrativa. Leer más “Transmedia i continguts realitzats per públics”