Va de selfies!

Hace tiempo que no escribo de forma regular en el blog y me noto anquilosada y perezosa. Siempre hay otras urgencias. Nunca tengo tiempo. Y sin embargo los temas y los motivos abundan. Entre ellos, un tema que he trabajado repetidamente -y que me encanta- con Edgar Gómez-Cruz en varios artículos y posts. Entre mis posts hay uno  del 2010 sobre los “reflectogramas” de Joan Fontcuberta (genial fotógrafo y crítico cultural), que pueden considerarse como “selfies” realizados en superficies refractantes, y otro del 2007 sobre los “egoshots” que entonces me llamaron la curiosidad y que son claros “precursores” de los “selfies”, o el post también del mismo año sobre “fotoposesión” sobre el trabajo de Antoni Abad (explorador y artivista de los selfies antes de que fueran). También hemos escrito varios artículos que tiene que ver con la auto-fotografía o el auto-retrato y con la presentación del cuerpo en la imagen  analógica o digital -ver por ejemplo el post de “ojo fantasma” sobre el auto-retrato, también en el 2007… o el más reciente artículo  Cuerpo privado, imagen pública: el autorretrato en la práctica de la fotografía digital (2912) sobre mujeres auto-retratistas en Internet.

Desde la “apertura” de los medios sociales, parece ser que vivimos -más que nunca- en una sociedad del espectáculo, la vanidad y el exhibicionismo;  de la competitividad y del “branding” personal. Teorizamos sobre el declive del pudor y del decoro, nos preocupa la desaparición de la intimidad  y  la vulgarización (por imitación masiva)  de las imágenes provocativas de la publicidad, que hacen del culto al cuerpo una moda social en una sociedad consumista, individualista y brutalmente competitiva. Pero… qué nos dicen sus autores y sus autoras? Cuáles son los motivos que expresan las personas que se hacen un “selfie”?  Hacerse un “selfie aftersex”, es realmente para coleccionar y compartir nuestros “éxitos”? Un plus para nuestra autoestima? Para provocar los celos o la envidia? Para prolongar el placer del aftersex con la amada o el amado? Un guiño a alguien para algo? Es lo mismo hacerse un “selfie” con los amigos que uno con la novia o con el novio, que uno saliendo a correr, uno sobre nuestro culo o uno en un concierto del Primavera Sound? Podemos hablar del “selfie” como de un nuevo género digital? El caso es… tienen todas esas fotografías un mismo significado, un sentido unívoco? Y sólo por el hecho de haber sido tomadas de la misma manera?

Yo creo que la respuesta es un rotundo NO. Como ya comentábamos en “Imágenes revueltas“, para comprender el significado social de una imagen no podemos abstraerla  de su contexto comunicativo y pensar que su significado es independiente de los lazos sociales en los que las imágenes se tejen con otras imágenes, gestos, palabras. Tendemos a generalizar con extremada facilidad. Pensamos que basta tener una buena conjetura para elevarla a categoría de norma.  Lo que nos demuestra que somos una sociedad “individualista” es precisamente nuestra tendencia a categorizar la realidad a partir de una tipificación abstracta del comportamiento humano y explicarlo solamente a partir de motivaciones intrínsecas como el exhibicionismo o el narcisismo. Sacadas de su contexto, las imágenes pueden decirnos cualquier cosa y nos es cómodo prejuzgar los selfies como un comportamiento que responde a un solo impulso (racional o irracional). Pero al perder las imágenes su contexto pierden su sentido comunicativo, para lo que fueron hechas, y en ese momento precisamente pierden su “pathos”, su tono emocional, su razón de ser para alguien en un momento y lugar, para metamorfosearse en el nuestro.

Hay sin duda un “efecto selfie” últimamente y que la gente hable de ello, lo provoca y expande. Se trata de un movimiento reflexivo, por el cuál un determinado modo de hacernos fotografías “se pone de moda” y por tanto, buscamos explícitamente, replicar de forma creativa, a nuestra manera, nuestro propio “selfie”, pero no necesariamente por vanidad o exhibicionismo, sino quizás, sencillamente por el placer de participar en el juego social, por “estar a la moda”, por una especie de “complicidad” con nuestro otro significativo (que diría Alfred Schütz). A parte de este movimiento reflexivo, de hacer un selfie siendo consciente de “estar haciendo un selfie” para “hacer un selfie”, y con ello contribuir al juego social, centrar la motivación del gesto en un “deseo” intrínseco e individual de las personas esconde la dimensión social y cultural del fenómeno:  una fotografía hecha para compartir. La forma en que esta práctica transforma nuestra sociabilidad, perfoma nuestra identidad y expresa nuestras emociones,  no es algo que pueda decirse de antemano, de forma universal o solo a partir de las características que atribuimos al objeto. El selfie no tiene sentido si le robamos el contexto, por quien fue dicho y a quien.

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3 comentarios en “Va de selfies!”

  1. I like this weblog very much so much good info. It’s a poor sort of memory that only works backward. by Lewis Carroll. daecfkfecdde

  2. Me ha encantado esta reflexión sobre los nuevos estados cognitivos y emocionales que se desarrollan en el tercer entorno humano, un espacio en el que hemos entrado de lleno y, a veces, ciegos y a tientas. “El selfie no tiene sentido si le robamos el contexto, por quien fue dicho y a quien”. Brillante.

    Teresa Iturriaga Osa

  3. Gracias, Teresa! Si, tendemos a simplificar. Primero aislamos un “objeto” y luego le atribuimos ciertas características y además, suponemos que a iguales “prácticas”, iguales “motivaciones”.

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