notas sobre la representación


Ante un mundo tan revuelto, una intenta seguir con sus lecturas a trancas y barrancas. Esta vez leyendo la introducción de Ben Anderson y Paul Harrison sobre teorías no-representacionales en geografía humana (2010). Esta orientación teórica, según entiendo y entresaco de aquí y de allí, propone buscar una explicación de lo social, del sujeto y del mundo centrándose en los cuerpos, contextos, acciones y desempeños. Como conceptos clave señalan: las prácticas, el entorno, la relación, la vida y el acontecimiento.

Sugieren que el significado de las cosas no proviene tanto de su lugar en un orden simbólico que de su actuación en contextos contingentes y prácticos; las bases de la acción no están tanto en el pensamiento deliberativo o en la voluntad, sino más bien en las posibilidades de acción que abre el entorno y  de disposiciones y hábitos encarnados. El mundo no es algo que esté  “ahí fuera”,  como un fondo inerte sobre el que proyectamos nuestros deseos, esperanzas y miedos…  El término “mundo” no describe tan solo una experiencia de nuestra percepción del entorno, sino los contextos y campos que se iluminan por nuestros movimientos interesados y que hacen de la multiplicidad de seres un orden, un cosmos. Conocemos y traemos a la existencia un mundo al habitarlo.

Las disposiciones de las cosas, gestos o expresiones lingüísticas no necesariamente “expresan” o “representan” significados culturales, valores o modelos, no están “en lugar de”  algo, ni son vehículos para la elaboración simbólica, sino actos de creación en los cuales lo simbólico es una parte, pero solo una parte. Las representaciones se entienden como presentaciones, como cosas y acontecimientos que traen mundos a la existencia, más que intermediarios o mediaciones a los cuales se les asigna el trabajo de representar alguna fuerza o algún orden pre-existente. En su “llevar a cabo” tienen un poder expresivo como intervenciones activas en la co-fabricación de mundos.  Entonces, no se trata de descubrir un código en ellas o de desvelar su ilusión, sino que las representaciones se consideran en ellas mismas como hechos. Las representaciones no son reflejos de un orden a priori que aguarda ser descubierto, desvelado, decodificado. Lo hacen. Las teorías no-representacionales no son anti-representacionales, proponen ir más allá de la representación,  señalando la importancia del acontecimiento, de lo que ocurre, porque permiten poner el énfasis en la contingencia de los órdenes que se crean, en la posibilidad de la aparición de lo nuevo y en las oportunidades que abren la invención y la creatividad.

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2 comentarios en “notas sobre la representación”

  1. Estaba pensando en que la presentación de Anderson y Harris pueden ser útiles para guiar mi trabajo de campo. Partiendo de las teorías de la práctica, las teorías no-representacionales pueden añadir un plus, que es lo que estoy considerando… en primer lugar, una ayuda como guía en la descripción (es muy sugerente enmarcar el trabajo de campo dentro de las categorías de contextos, prácticas, relaciones, eventos) y por otra parte, el marco teórico que ofrece quizás sea útil para entender a mis compas cuando dicen que es a través de sus prácticas que quieren cambiar el mundo, y sus prácticas incluyen la creación de representaciones… por ahí iba la cosa…

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