Apuntes sobre creatividad


Estos días estoy inmersa en la lectura de Creativity and Cultural Improvisation de   Elizabeth Hallam y Tim Ingold (coordinadores).  La propuesta, según sus autores, es que no hay un guión preestablecido  para la vida social y cultural. Las personas lo resuelven a medida que avanzan.  La creatividad forma parte de nuestra matriz social. El libro explora las formas en que se atribuye la agencia creativa en las artes gráficas y escénicas y en la ley de propiedad intelectual. Muestra cómo las fuentes de la creatividad están incrustadas en las instituciones sociales, políticas y religiosas, y examina la relación entre la creatividad y la percepción y el paso del tiempo. También hay un artículo reflexivo sobre la creatividad y la calidad de improvisación en la propia práctica antropológica. Es una buena lectura para repasar el concepto de creatividad en la historia de la teoría social moderna, y cuestionar su aplicabilidad como un concepto para el análisis intercultural. También se pone de relieve las dimensiones sociales y políticas de la creatividad para desafiar la idea de que la creatividad surge sólo de talento individual y de la libre expresión.

A mi me ha interesado especialmente la idea de la creatividad vinculada a las nociones de innovación e improvisación. Generalmente se asocia a la creatividad la capacidad de generar algo nuevo, de innovar, mientras que la improvisación se relega al margen de lo contingente, como una solución adaptativa a las convenciones establecidas. Sin embargo, Ingold propone que esta diferencia no se sostiene, ya que la gente no improvisa porque esté operando en el interior de un cuerpo establecido de convenciones, sino porque no existe un sistema de códigos, reglas y normas que pueda anticiparse a todas las circunstancias posibles.

La diferencia entre la improvisación y la innovación, entonces, no es que una trabaja dentro de las convenciones establecidas, mientras que la otra rompe con ellas, sino que la improvisación caracteriza a la creatividad en su proceso, mientras que la innovación la caracteriza por sus resultados o productos.

Entender la creatividad como innovación, es si se quiere, re-seguirla hacia atrás o leerla en términos de lo producido, en vez de seguirla hacia adelante, en los términos de los movimientos y procesos que la producen.  Dicho de otra manera, leer la creatividad como innovación es leerla al revés, en términos de sus resultados, en lugar de hacia delante, como improvisación, en términos de los movimientos que le dieron origen.

La vinculación de la creatividad a la improvisación, y no solo a la innovación, nos permite recuperar una visión prospectiva, no solo retrospectiva, que posibilita recuperar los procesos productivos que generalmente han sido pasados por alto en los estudios culturales, centrados casi exclusivamente en el análisis del producto.

La creatividad de la improvisación es aquella de un mundo creciente en vez de creado, siempre en el hacerse, no en lo ya hecho. La improvisación es generativa, relacional y temporal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s