En Sevilla

Estos días he participado en en unas Jornadas sobre Antropología Visual que ha organizado la Universidad de Sevilla y la asociación andaluza de antropología. Presenté el campo de la antropología visual conjuntamente con Luis Pérez-Tolón y Juan Ignacio Robles, con Esther Fernandez de Paz como moderadora.  Al día siguiente habló Juan Agudo sobre la fotografía etnográfica, Luis Vaquerizo sobre cine de ficción y Isidoro Moreno, sobre su experiencia de filmación etnográfica. Isidoro  explicó su larga trayectoria de participación en proyectos de documental etnográfico y series de televisión, como guionista, asesor y productor, pero también sus pinitos con la utilización de la cámara como registro etnográfico. Así, contó una anécdota de su trabajo de campo, decía que mientras estaba filmando, discretamente, tratando de pasar desapercibido al fondo de la sala donde se celebraba una sesión de sanación, de repente le dijo el chaman: “doctor, graba bien!”, “no se quede atrás, venga pà cà que se ve mejor!”.

Esta anécdota refleja la necesidad de pensar la cámara como un actor más en el campo.  Aunque el etnógrafo no quiera ser intrusivo, aunque pretenda que la cámara pase desapercibida y no modifique la acción de los sujetos; la cámara está allí y es tan presente como el etnógrafo, que tampoco puede ni debe pasar desapercibido, y que quiera o no, modifica los acontecimientos.  Esta presencia de la cámara como un actor social más no significa que debamos prescindir de la cámara como instrumento metodológico, sino todo lo contrario,  reconocer su presencia y su agencia en la creación del contexto de investigación. Es nuestro trabajo dotar a la cámara de sentido, su razón de “estar ahí”,  aunque de todas formas, de ello ya se encargan nuestros informantes, y de la manera más natural del mundo!

Las Jornadas terminaron con una sesión dedicada a la integración de la cámara en proyectos de intervención social, entre ellas, una presentación muy sutil de Jessica Martín (Cic-batà) sobre proyectos de cine participativo y, finalmente,  el pase del documental de Pablo Coca sobre Carlos Cano, El Mapa de Carlos.  Su hermano, Agustín Coca, nos había hablado de Jerome Mintz y Casas Viejas por la mañana y la revitalización de la memoria colectiva a través de su legado.  El documental sobre Carlos Cano es tierno y combativo, un homenaje hecho a través de sus amigos… me impresionó el eterno Antonio Gala, cuando en un momento, hablando sobre la pasión de Carlos por su tierra dice “todo lo hecho sin amor, no vale nada”. Cuantas veces lo olvidamos y cuantas el desamor nos vence!

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Un comentario en “En Sevilla”

  1. La anécdota de Isidoro Moreno se puede leer, también en clave graciosa… y, por supuesto, también, en clave antropológica: ¿por qué un antropólogo sevillano como él “grabaría” a un chaman mientras sana?

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