poder y privilegio

Grupo de fotografos amateurs en Clonbrock, incluyendo a Augusta Caroline Dillon (centro), su hija Ethel Dillon, su cunyada Katherine Dillon, suhijo Robert Dillon y su hija Edith Dillon, 1899. National Libray of Ireland.

Después del congreso de la EASA en Maynooth, tuve la ocasión, paseando por las calles de Dublín, de encontrar esta exposición sobre las grandes casas rurales en Irlanda, una exposición realizada con fotografías de profesionales pero también, en gran medida, realizadas por los propios protagonistas, que tenían como uno de sus hobbies, la fotografía. Son en su mayoría imágenes de su vida cotidiana, de la familia y empleados, de sus pasatiempos y jardines, de recibimientos y partidas. Muestran la vida señorial en el campo: señoras exquisitas, rollizos bebés,solícitos mayordomos, jardineros, amas de llaves, niñeras… posando para la cámara. El poder y el privilegio de representar está también en manos de los dueños del lugar, que eligen qué fotografiar, la composición, el momento. Su visión es la de una sociedad ordenada y pulcra, sin fisuras ni estridencias, donde las clase privilegiada y la subalterna ocupan su lugar con acomodo, como si todo fuera así ‘de toda la vida’.  La sensación de mirar esas fotografías era la de estar como en un instante en la vida ajena (2003), el documental realizado por José Luis López Linares a partir del material encontrado en la Filmoteca de Barcelona rodado por Madronita Andreu, hija de la alta burguesia barcelonesa. La exposición, como el documental, es potente aunque no tenga un discurso expositivo articulado en un análisis de las imágenes; solo el título de la exposición condensa el significado de la muestra y nos invita a contextualizar la vida cotidiana de esas familias en términos de clase y jerarquía social.

La fotografía de los Dillon con sus cámaras Kodak es especialmente interesante porque seguramente fue tomada por el Señor Dillon y es una fotografía reflexiva, sobre la propia práctica fotográfica como placer y divertimento familiar, sobre el placer de representar y de jugar con las representaciones. La cámara aparece como un juguete de mágia, y el fotógrafo como un mago que tiene en sus manos el poder de hacer aparecer una imagen. El fotografiar el acto de fotografiar, a quien toma la fotografía incluyendo la cámara como objeto central de la representación, es también un movimiento de exaltación y de maravilla; un maravillarse que se ha extendido hasta nuestros días, donde la práctica de la fotográfia ya es una práctica vulgar… ¿y el poder de representar? 

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2 comentarios en “poder y privilegio”

  1. Sí, la diferencia quizás en que se trata en este caso de imágenes domésticas sobre la vida doméstica, cuyo objetivo no era propiamente el desarrollo de una mirada artística, como en el caso de Jaques Henri Lartigue, sino el guardar memoria de acontecimientos familiares y momentos de la vida cotidiana. Las fotos exhibidas en esta exposición forman parte de las colecciones de álbumes familiares. Lo que se dirime en este caso es también la categoría de album familiar o fotografía doméstica. Como dice Francesc Perramon, en una conversación que teníamos, es que la foto deoméstica es aquella en la que el contexto en que se toma la foto es importante para el autor y forma parte de la propia vida del autor.

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