Avatar

Hace tiempo que quería comentar algo sobre esta película de Cameron que según mi rápida búsqueda Google se define como “la más taquillera de la historia” … hasta que aparezca la siguiente.  Lo cierto es que se trata de una película estrenada globalmente que toca un tema que nos atañe mundialmente, como es el de la colonización y expoliación de las riquezas naturales por parte de una civilización altamente predadora que se enfrenta y menos precia a una civilización autóctona (y con una tecnología con menor potencial destructivo).

He encontrado pocos posts en español que ahonden en una crítica más allá de la puramente cinematográfica, solo el de Víctor Hernández de México, que expresa su desilusión crítica en cuanto a  guión, ya que no ofrece nada novedoso: chico “blanco” se enamora de chica “no blanca” y se hace jefe de la “tribu” para luchar junto a ella,  traicionando a su propio grupo y de esta manera redimiéndolo… (“no todos los blancos son malos”)… y encima, la batalla final es clavadita a la del Retorno del Jedi!

Según Daniel Taghioff (de la Media Anthropology Network) se trata una vez más de la escenificación del “sentimiento de culpa” colonial combinado con la idea de su redención a partir de la fantasía de emancipación del pueblo oprimido a través de un caudillo que proviene del ejercito invasor -ellos solitos no pueden-  y se da cuenta de la tropelía en que ha caído su propia raza. Porque la película, en definitiva, remite a la diferencia cultural en términos raciales, y es en ese punto donde toca más de cerca la antropología… y también la política. ¿Cuándo dejaran los “blancos” de hacer películas como “Avatar”? se pregunta Annalee Newitz en su crítica al filme.

Quizás el marine Jake Sully pertenece a esa categoría de héroes que Javier Cercas denomina “héroes de la traición” en su última obra Anatomia de un instante. Son esos héroes que traicionan a sus propias filas y sus propios idearios, como Suárez, que traicionaría a su propio pasado falangista en la reforma rupturista de la democracia española. Los mitos son relatos ejemplares que nos proponen un “drama cultural” (siguiendo a Victor Turner) nos plantean un conflicto y su resolución, a veces, basados en personajes reales y en otros casos, en personajes de ficción.

En el filme, los habitantes de Pandora no son humanos, son alienígenas, seres extraterrestres de inteligencia y apariencia parecida a la humana, tanto que una bióloga-antropóloga ha podido sintetizar un cuerpo mezclando ambos ADNs, además de estudiar su cultura y formas de vida. Lo curioso es que ese cuerpo es teledirigido desde un cuerpo humano ausente, como en la película de Matrix, y de ahí que el cuerpo sintético tome el nombre de Avatar.  Quizás esta sea la parte más novedosa la propuesta del filme, ya que ambos cuerpos son reales. Piero Vereni insiste sobre este punto. Para entrar en contacto con los Na’vi, el protagonista blanco debe emprender una tarea de corporalización, vivir a la vez en dos cuerpos completamente físicos. Así, la película expresa que para comprender otra forma de vida no se trata solo de un proceso intelectual. Desde esta perspectiva, su proceso de aculturación es parecido al de un antropólogo durante su trabajo de campo, se trata de realizar una inmersión completa en otra cultura para tener una experiencia directa y no solo un conocimiento abstracto.También es interesante el vínculo neurológico (zahelu) que los Na’vi utilizan para comunicarse con los animales y plantas. Este recurso evita el tópico de una comunicación “mística” (no mediada) con la naturaleza, ya que se utiliza un medio de comunicación también físico, a través del tacto, no de la visión. Los militares no utilizan estos cuerpos sintéticos, sino exoesqueletos, máquinas que les protegen el cuerpo de la atmósfera de Pandora. Los militares están de “cuerpo presente” y sin embargo, no “sienten”, no pueden experimentar corporalmente la realidad de Pandora, solo “verla”, estando por tanto mucho más “ausentes” que el personaje encarnado del avatar. La película plantea así una oposición entre ver/abstracción y tocar/experimentar el mundo.

A parte de estas sugerentes ideas, la película tiene muchos lugres comunes, una historia que ya hemos visto antes cientos de veces, tanto ambientada en el Oeste Americano, como en las selvas amazónicas  o en otras galaxias.  Parece un remake del Pocahontas de Disney, una historia que reproduce los mismos estereotipos sobre la “civilización tecnológica” frente a “tribus primitivas” o “salvajes” que viven en contacto armonioso con la naturaleza y consigo mismos. De hecho, Cameron recibió el asesoramiento de antropólogos para la invención de la cultura Na’vi.  Por estas razones, en la lista de distribución de la red de antropología de los medios la película sí se ha comentado y extensamente, y algunos han aportado cuestiones interesantes relacionadas con los procesos de recepción de este film que también merecen seriamente nuestra atención, y quizás nos digan algo de como reformulamos y negociamos estos estereotipos. Por ejemplo, una manifestación palestina en la que se disfrazan de Na’vis para protestar contra el muro (noticia en el Telegraph); el llamamiento que hacen los Dongria Kondh de la Índia para que Cameron les ayude en su lucha contra una compañía minera; el gobierno chino retira la versión en 2D de la película y solo deja la de 3D (en muy pocos cines) quizás por miedo a que la gente que está siendo desplazada se identifique con los Na’vi, según el Guardian, sustituyéndola por una sobre la vida de Confucio; y según Survival, en algunos pueblos de Malasia, se reclama que lo que sucede en la película es real y refleja su actual situación.

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9 comentarios en “Avatar”

  1. Poder ser uno de ellos, ver como ellos, sentir como ellos, hablar como ellos y luego volver a tu cuerpo para contarlo ¿El sueño de todo antropólogo? Quizás algún día.

  2. La verdad es que cuanto más pienso en esta peli, más me seduce la idea de seguir en el tema del encuentro cultural en las representaciones cinematográficas y los sutiles cambios que experimenta el relato!

  3. Gracias Guillermo, me lo miro con atención, pero lo que me pasa es que la mayor parte de las críticas que he visto hasta ahora son todas de tipo cinematográfico, pero apenas hay alguna que critique el “mensaje”…. será que ya no está de moda!!!

  4. Fui a una fiesta infantil y comenté que iríamos a verla. Una madre dijo “ui! qué boníííta!”. Un padre dijo “es una de indios! Pocahondas en azul”.

    Después de verla pasaron el “El Último Samurai” en la Tele y le vi todos los paralelismos que comentas con otras pelis. Casi diría que se parece más a esta que a “una de indios”, aunque de hecho “El Último Samurai” es también una de indios, como la propia peli apunta.

    Esa conexión con la naturaleza física con la naturaleza la podemos ver como la oreja en el suelo para oir llegar a los caballos trasladada a la época de internet y de Gaia.

    Pero bueno, como con el Golem, Frankenstein y Blade Runer, cada actualización del relato introduce elementos nuevos.
    Aunque estoy de acuerdo que en este caso los valores etnocéntricos se mantienen inalterables.

    un abrazo

  5. Sí, David, hay una “materia” mitológica del encuentro cultural, como la “materia de bretaña” o mito artúrico. Lo que se propone en este caso és una conexión física neuronal a partir de la cola (zahelu) y el final, distinto del de Pocahontas, es una referencia al “going native” o “volverse nativo”, expresión que utilizan los antropólogos/as para referirse al “peligro” de enamorarse de su objeto de estudio y olvidar regresar de la selva para escribir su monografía.

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