el relato etnográfico

No cabe duda de que la descripción etnográfica es ante todo un relato. Pero, un relato de qué? Y ¿cómo organizar ese relato? Y ¿cuál es la función de ese relato? Como relato participa de los recursos retóricos de cualquier relato, sea una novela, un cuento o una historia, y sin embargo, no es una novela, ni un cuento, ni una historia, aunque a veces pueda incluir historias, cuentos, personajes y tramas. La descripción etnográfica es una manera de dar coherencia a  nuestros “datos” en relación con nuestra “experiencia de campo” y con nuestro “objeto de estudio”.  Pero la coherencia también es un efecto retórico.  Entonces, el género etnográfico debería tener algún canon que lo hiciera reconocible como tal.

Clifford Geertz en su famoso librito “El antropólogo como autor” (1989) busca cuál es la clave del relato etnográfico y nos dice que no es su retórica factual, ni su argumentación teórica, ni su primoroso estilo, si no su capacidad para “convencernos de que lo que dicen es el resultado de haber podido penetrar (o si se prefiere, haber sido penetrados por)  otra forma de vida, de haber, de un modo u otro, realmente “estado allí” (pág. 14).  Es el diálogo del etnógrafo o de la etnógrafa con sus datos lo que da sentido al texto etnográfico.  Lo que da sentido al relato de campo es el propio proceso de aprendizaje del autor.

Por eso,  la “descripción densa” es una construcción fundamentada en una búsqueda personal de sentido, y por tanto, nunca definitiva, nunca un relato meramente factual, nunca pura ficción.  Por otra parte, reconocer que la descripción etnográfica es un relato, un producto cultural, un texto, no significa que renunciemos a hacer esa cosa llamada ciencia, que pidamos que el texto se valore críticamente como un objeto de conocimiento.

Para mi, es difícil valorar una memoria de campo sin caer en la posición de juzgarla “como si”  fuera una antropóloga.  Tiendo a buscar en el texto la confirmación de que se trata de una “verdadera etnografía”.  Pero si me preguntan “cómo sabes que es una ‘verdadera’  etnografía”, no sé qué contestar o debería escribir un tratado sobre ello -y ya se ha dicho mucho. La reconozco cuando la tengo delante, aunque también sé que se puede imitar -o que me puedo equivocar.  No puedo decir “normativamente” como debería ser una etnografia, porque cada texto debe buscar su propia consistencia entre lo que se narra, cómo se narra, desde donde se narra y para qué se narra.  No obstante, a veces, cierta escritura etnográfica me provoca estupor.  Siento que la utilización excesiva de recursos retóricos  -expresivos-  para recrear en el lector una emoción personal supone un riesgo para la descripción etnográfica. El peligro es “narrarse a sí mismo” y esconderse tras esa narración, no la emoción personal.  Ante un relato etnográfico deberíamos desprendernos de toda afectación e impostura para aprender a pensar llanamente qué retos plantea su escritura.

Hace tiempo, en una de mis reflexiones de campo anoté: “cuando actúo ‘como si’ fuera una antropóloga me siento insegura y adopto una posición normativa; como si mis conocimientos se situaran por encima de mis compañeros y pudiera valorarlos desde una visión más amplia y compleja (…) Recordé que un antropólogo no puede pensar que sabe más que su informante, sino que aprende de éste; lo difícil para mi entonces era saber qué estaba aprendiendo”.

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8 comentarios en “el relato etnográfico”

  1. Gracias, Edgar por tu comentario y reflexión, yo creo que la sesión de trabajo de ayer fue fructífera en el sentido de que empezamos un diálogo profundo sobre la escritura etnográfica que me hizo pensar cosas que ya tenía medio olvidadas o creía medio sabidas y que deben repensarse en cada nuevo trabajo, así que de algún modo, la conversación sirvió para ponerse las pilas! Seguimos…

  2. “Siento que la utilización excesiva de recursos retóricos -expresivos- para recrear en el lector una emoción personal supone un riesgo para la descripción etnográfica”

    He aprendido en muchos textos (entre ellos algunos de tus libros en los que me he basado para hacer mi tesis doctoral) que las etnografías y la antropología no puede ser objetiva porque depende de la “mirada”.
    Utilizo el video y sobre todo la fotografía para hacer mis trabajos etnográficos, pero también como medio de expresión, como arte (http://www.flickr.com/photos/jodaloji). ¿Cómo separar arte (lo que uno siente esa “emoción personal”) y ciencia? A mi me es realmente dificil y creo que se plasma en mi tesis. ¿Debo separalas?
    No pretendo que contestes a estas preguntas, son cuestiones que me rondan y creo que estan relacionadas con lo que has escrito.
    Un saludo.
    Daniel.

  3. Mmmmm, Daniel, depende de lo que te propongas, pero coincidimos que no es una cuestion de “objetividad” versus “subjetividad”, sino cómo utilizamos los recursos retóricos, inevitables, para la descripción.

    (es una respuesta breve y rápida, ya que el tema da para mucho más… seguimos)

  4. Busca en el navegador cualquiera de Angel Diaz de Rada te puede ir bien…
    Los primeros de la clase y los últimos románticos: una etnografía …
    La lógica de la investigación etnográfica: un modelo de trabajo …
    o bien el clásico:
    Etnografía y diseño cualitativo en investigación educativa
    de J. P. Goetz, Margaret Diane LeCompte

  5. Hola Elisenda,
    desde mi (pequeña y humilde) experiencia etnográfica durante el master SIC llegué a la conclusión, mientras iba redactando poco a poco las conclusiones de mi investigación, que el texto etnográfico es una fotografía que intenta inmortalizar con palabras un momento concreto de nuestra vida, donde con más o menos recursos estudiamos la experiencia de otros en su contexto, desde la proximidad de ser un nativo más al mismo tiempo desde la distancia de un investigador que intenta ser (sub/reflex)objectivo.

    Des de mi punto de vista, al igual que una fotografia, es la mirada del autor la que se intenta dejar plasmada sobre un soporte (tangible o intangible) en el cual se intenta preservar la memoria de un instante que ya nunca más volverá a existir. Al igual que la fotografía es a la vez evidencia del recuerdo de un momento, como de testimonio de que aquello representado que nunca más se volverá a dar (en circunstancias estrictamente temporales-contextuales) simplemente porque ya pasó, ya no existe. Es por este motivo que no estoy demasiado de acuerdo que se tenga que recurrir a un exceso de recursos estilísticos orientados a captar la atención y el disfrute del lector cuando se trata de redactar nuestra propia experiencia, nuestras propias emociones, nuestros miedos y sensaciones que obtenemos interactuando en el contexto de estudio. Aquel conjunto de subjectividades que sentimos durante el trabajo de campo y que intentamos plasmar como datos para ser (re)interpretados con posterioridad, són precísamente lo que hace que nuestra ‘mirada’ sea única, diferente de otro investigador, como una misma fotografia realizada por dos personas diferentes, dos melodías interpretadas por dos músicos distintos.
    Tal como comentas: ‘Recordé que un antropólogo no puede pensar que sabe más que su informante, sino que aprende de éste; lo difícil para mi entonces era saber qué estaba aprendiendo’: el contexto, la experiencia del momento, las sensaciones que percibes, el ‘roce’ directo con los actores dejan una huella imborrable que esta sujeta exclusiavamente a la interpretación de la própia persona que experimenta su impacto y que como ‘autor’ decide compartir su enfoque dando la oportunidad que otros vayan al mismo sitio (antropológico) ha hacer su propia fotografía, donde el conjunto de ‘miradas’ construirán un álbum de relatos donde en cada uno se plasmará una experiencia distinta aunque posiblemente estrechamente relacionada. En conclusión, no creo que el relato etnografico deba ser clasificado de género literario pero si ser leido siendo consciente de ello ya que de otra manera lo podriamos confundir con una novales de ficción.

    Es solo una opinión, seguramente poco acertada, pero es única como la experiencia etnográfica.

    Cèsar.

  6. buenos días Elisenda, tengo un a pregunta.
    Primero contextualizare mi momento y luego te hago la pregunta.
    Mi coordinadora de equipo habla de etnografía fotográfica y nos pide hacer el trabajo de una forma poética, no he podido empezar el trabajo que para mi seria una descripción fotográfica, me podría dar una pequeña orientación sobre como hacer un buen trabajo descriptivo o si es posible etnográfico de una fotografía, ¿cual seria el orden en el cual se debe escribir? muchas gracias.
    Adriana Contreras.

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