Ya de vuelta en Barcelona he pasado a limpio las anotaciones para la comunicación en el RAM Lo visual como objeto de estudio antropológico en la era digital, y para la conferencia en el IDES, Las técnicas de los sentidos: transformaciones de la práctica antropológica. He intentado mantener su tono oral y ser fiel a su línea de exposición, añadiendo solo la bibliografía y algunos detalles. Son borradores de cosas que estamos trabajando en mediacciones, y tambien, tentativas por mi parte para pensar los sentidos desde las concepciones de Mauss sobre las técnicas del cuerpo y que me llevan de nuevo al terreno de la mediación tecnológica. En fin, las dejo ahí, espero que sean útiles tal como son, probaturas, ensayos, esbozos.
Han sido unos días fantásticos en Buenos Aires en los cuales me re-encontrado con colegas y amigas que esperaba y que no esperaba encontrar, he tenido la oportunidad de conocer personalmente a colegas que conocía por sus escritos y actividad, he disfrutado de la compañía de jóvenes estudiantes apasionados y apasionadas por el reto de la antropología visual y de los media, y por ir más allá de las etiquetas en el desarrollo de una antropología seria, empujando sus propios límites.
Y ahora… tengo el despacho abarrotado de urgencias que resolver… voy pàllà!
El humor en el cine documental de viajes y exploraciones suele aparecer en la yuxtaposición de elementos de contraste entre dos culturas, la del viajero y la del nativo, creando situaciones cómicas, generalmente, a costa del sujeto representado. Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja, ya que el humor puede utilizarse para reforzar los estereotipos y clichés hacia la cultura representada o como mirada crítica hacia el propio marco cultural, y a veces, cumple ambas funciones. La risa es un universal humano, pero de que se ríe la gente, no lo es. Las inversiones, contradicciones y transgresiones, el romper las reglas establecidas mostrando sus arbitrariedades, el cruzar las líneas invisibles de la normalidad que caracterizan el fenómeno humorístico puede tener algunos giros y fórmulas universales, pero a la vez el humor es un fenómeno local que permanece íntimamente vinculado al contexto en su matiz y contenido. La risa y el sentido del humor (un sentido tan social como el sentido común) genera dinámicas de inclusión y exclusión, de identificación y ruptura social que hace que la risa y el humor sean fenómenos muy significativos para su estudio antropológico. Para el propósito de examinar el humor en el documental etnográfico y de viajes me he centrado, por una parte, en el análisis de los elementos de comicidad inscritos en el documental, y por otra, en cómo estos elementos son recibidos por el público para discernir qué nos hace gracia del encuentro cultural, cuáles son los elementos que destacamos como divertidos o graciosos y por qué.
La verdad es que no es un artículo gracioso, pero me lo he pasado muy bien escribiéndolo y pienso que el cruce entre el humor y la antropología es otra de esas intersecciones fructíferas en las cuales es apasionante perderse. Ciencia y humor, representación y risa, tecnología y risa…. Como dice Antonio Lafuente “Lo más obvio es que la risa revela la existencia de un mundo común, con ciertos códigos para interpretar las normas y las transgresiones de esas normas. Siempre que hay risa, se están explicitando esos códigos que se comparten.”
Si la risa no es sólo una respuesta biológica y el humor no es solo un recurso retórico para divertir al público, ambos son una manera de señalar los límites sociales y culturales, reafirmar o redefinir los marcos de inclusión y exclusión social. Y si la risa es contagiosa y nos hace cómplices, el humor permite meta-operar sobre las propias reglas o patrones y elaborar una crítica cultural que pueda ser también compartida.
A vueltas con la identidad digital, parece que no hay más estudio que el de Turkle sobre el tema, y sin embargo, cuando ella escribió su “Life on screen” la experiencia de el “yo digital” todavía era una aventura exótica, una rareza, que permitía por fin, poner sobre la mesa la experiencia del “yo postmoderno” fragmentado, ubicuo, múltiple y saturado. La cuestión era antes la separación entre el “yo digital” enmascarado tras un “nick” y el “yo físico” sujeto a las convenciones sociales, y los peligros de falsedad y engaño, incluso de patologías que podía conllevar. Ahora el dilema parece ser la sobre-exposición del “yo físico” en el “yo digital” y los peligros de ser trazados y reconocidos en la red, en la publicitación ingenua de nuestra vida íntima. Tíscar apunta un artículo de La Vanguardia de Eva Dominguez en el cual plantea la “trampa” en la que hemos caído al poner en juego nuestra identidad personal y pública en la red. Cita también el blog “Yo digital“, una entrada que plantea formas de representación de la identidad a partir de las redes de interconexiones que programas como TouchGarph son capaces de trazar a partir de un tag -que pongamos por el caso, es un nombre-, pero sigue ingénuamente con la idea de un yo=un nombre=una identidad para afirmar que “mi yo digital es la suma de mi graph y mi memoria”. El “yo moderno” sigue viviendo en la era digital…