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nacionalismos: en recuerdo de J.R. Llobera

libertad
Pronto hará dos años que nos dejó J.R. Llobera, insigne y querido antropólogo de nacionalidad británica por voluntad propia y que  dedicó gran parte de su vida al estudio de la idea de nación como un invento de la Europa moderna.

Nos guste o no, el mundo en que vivimos está organizado en estados nacionales, aunque cómo se constituyeron esos estados sea fruto de distintas y muy variadas coyunturas, de manera que hay naciones sin estado, varias naciones dentro de un mismo estado y  naciones que no tienen ni quieren tener estructuras de estado porque se consideran ciudadanos del mundo, como los gitanos. En fin, todo eso y más lo cuenta Llobera  en su capítulo “Las políticas de la identidad cultural: nacionalismo, identidad, raza y multiculturalismo“. Cómo se mire el nacionalismo depende en gran parte de la posición que ocupa el observador y de qué nacionalismo se trate.

Llobera parte de desagregar las cosas que se presentan como revueltas para poder llegar a entendimientos comunes, lo que no implica necesariamente  posiciones políticas compartidas. El primer paso, sugiere, es ver que en la Europa moderna coexisten dos ideas de nación: la política y la cultural.  Rousseau fue el creador de la concepción política de la nación porque equiparó la categoría de nación con la expresión de la voluntad colectiva de un pueblo. El énfasis se pone en un elemento consciente, subjetivo, de manera que nación y ciudadanía son limítrofes. El filósofo alemán Herder fue el fundador de la concepción cultural de la nación. Equiparó la categoría de nación con las características étnicas de un pueblo. En este caso, el énfasis recae en los criterios objetivos, es decir, en una filiación, una cultura y una lengua comunes.  Ambas nociones participan en la creación de los estados europeos modernos y en la concepción de un estado-nación, fundamentada en la fusión de la definición cultural con la política, es decir, el estado-nación se define como una comunidad política, centralizada, territorialmente definida, soberana y culturalmente homogénea.

Mientras que muchos procesos nacionales surgen de un movimiento de unificación y homogeneización cultural, como Alemania e Italia, muchas naciones surgieron de una voluntad popular de soberanía frente a una posición subalterna o colonial, como EE.UU o Argentina, donde prima más el eje de ciudadanía  que el de la búsqueda de una homogeneidad cultural de raíces étnicas. Estado, nación, etnicidad y raza son nociones que intervienen en la configuración histórica de las políticas de identidad colectiva modernas, pero también la noción de independencia, ciudadanía y de soberanía popular. No todos los nacionalismos tienen un carácter necesariamente esencialista ni están basados en principios raciales, étnicos o de pertenencia excluyente, sino más bien en principios de ciudadanía, que implica derechos y deberes y la participación en la vida pública de forma libre y responsable. Los nacionalismos, hegemónicos o subalternos, de resistencia, de liberación o de unificación,  deberían medirse por la calidad de sus ciudadanías.

Pero bueno… ahí está Llobera… viviendo en sus palabras… para explicar estos enredos de una forma precisa y clarificadora, aun que como él mismo dice, no siempre al gusto de todos. Sentía que le debía una entrada en estas mediaciones.

Talleres enseñar antropología online


Dentro del proyecto de Visualidades Compartidas y conjuntamente con mediaccions hemos organizado unos talleres sobre la enseñanza de la antropología con medios digitales y audiovisuales y los abrimos a las personas que puedan estar interesadas.

El programa:

Taller tecnologías digitales y abiertas para la enseñanza online
Martes 27 de Noviembre 15:30-18:00

16:00-16:30 Tecnologías audiovisuales – Antoni Roig,  UOC
16:30-17:00  Descanso Cafè
17:00-17:30  Tecnologías colaborativas – David Gómez-Fontanills, UOC
17:30-18:30 Tecnologías para un  conocimiento abierto –C.  Communia

Taller enseñanza de la antropología online y con medios audiovisuales
Miércoles 28 de Noviembre, 9:30-13:30

09:30-10:00 Josep Martí, UOC Antropología Social y Cultural
10:00-10:30 Eliseu Carbonell, UOC Etnografía, investigador ICRPC
10:30-11:00 Descanso Café
11:00-11:30 Alessandra Caporale, UOC, Metodologías audiovisuales
11:30-12:30 Francesca Bayre, UB Antropología Visual
12:30-13:00 Isidor Fernández,  UAB Antropología Visual y Elisava
13:00-13:30 Discusión de grupo

El lugar:
Sala Reuniones Planta 7
MediaTic / C/ Roc Boronat, 117 08018 Barcelona

Para más información: mediacciones // Vicom

 

visualidades compartidas

Seminario: Diversidad Cultural y Nuevas Tecnologías

Lima, 30 de Mayo, 2012, PUCP

Para la Antropología Visual es importante preguntarse por la diversidad cultural en los medios de comunicación. Ello la Maestría en Antropología visual organiza el seminario Diversidad cultural y nuevas tecnologías evento que contará con la participación de la Dra. Elisenda Ardevol, especialista en antropología social y cultural, profesora en los Estudios de Humanidades y Filología de la Universitat Oberta de Catalunya, así como colaboradora en el Programa de Doctorado Interdisciplinario sobre la Sociedad de la Información y del Conocimiento de dicha universidad. Además, tendremos la presencia de otros destacados profesionales como Débora Lanzeni, Marian Moya, Maximiliano Rúa, Juan Ignacio Robles y Rocío Trinidad.

notas sobre la representación


Ante un mundo tan revuelto, una intenta seguir con sus lecturas a trancas y barrancas. Esta vez leyendo la introducción de Ben Anderson y Paul Harrison sobre teorías no-representacionales en geografía humana (2010). Esta orientación teórica, según entiendo y entresaco de aquí y de allí, propone buscar una explicación de lo social, del sujeto y del mundo centrándose en los cuerpos, contextos, acciones y desempeños. Como conceptos clave señalan: las prácticas, el entorno, la relación, la vida y el acontecimiento.

Sugieren que el significado de las cosas no proviene tanto de su lugar en un orden simbólico que de su actuación en contextos contingentes y prácticos; las bases de la acción no están tanto en el pensamiento deliberativo o en la voluntad, sino más bien en las posibilidades de acción que abre el entorno y  de disposiciones y hábitos encarnados. El mundo no es algo que esté  “ahí fuera”,  como un fondo inerte sobre el que proyectamos nuestros deseos, esperanzas y miedos…  El término “mundo” no describe tan solo una experiencia de nuestra percepción del entorno, sino los contextos y campos que se iluminan por nuestros movimientos interesados y que hacen de la multiplicidad de seres un orden, un cosmos. Conocemos y traemos a la existencia un mundo al habitarlo.

Las disposiciones de las cosas, gestos o expresiones lingüísticas no necesariamente “expresan” o “representan” significados culturales, valores o modelos, no están “en lugar de”  algo, ni son vehículos para la elaboración simbólica, sino actos de creación en los cuales lo simbólico es una parte, pero solo una parte. Las representaciones se entienden como presentaciones, como cosas y acontecimientos que traen mundos a la existencia, más que intermediarios o mediaciones a los cuales se les asigna el trabajo de representar alguna fuerza o algún orden pre-existente. En su “llevar a cabo” tienen un poder expresivo como intervenciones activas en la co-fabricación de mundos.  Entonces, no se trata de descubrir un código en ellas o de desvelar su ilusión, sino que las representaciones se consideran en ellas mismas como hechos. Las representaciones no son reflejos de un orden a priori que aguarda ser descubierto, desvelado, decodificado. Lo hacen. Las teorías no-representacionales no son anti-representacionales, proponen ir más allá de la representación,  señalando la importancia del acontecimiento, de lo que ocurre, porque permiten poner el énfasis en la contingencia de los órdenes que se crean, en la posibilidad de la aparición de lo nuevo y en las oportunidades que abren la invención y la creatividad.

antropologías del mundo

Durante los días 30 de Marzo al 4 de Abril se ha celebrado en Delhi el encuentro bianual del Consejo Mundial de Asociaciones de Antropología (WCAA) coincidiendo con un congreso organizado por la Asociación India de Antropología sobre antropología y globalización y más tarde, con el congreso de la ASA.

Seis días en Delhi. Seis días de mucho trabajo y compañerismo. Apenas nada para poder apreciar esta ciudad, capital de todo un continente. Apenas nada para acostumbrar mis ojos a su orden. Apenas nada para asimilar sus sonidos. Apenas nada para acompasar mis sentidos. Suficiente para experimentar sus resonancias en el cuerpo y en la mente… en el alma.

Apuntes sobre creatividad


Estos días estoy inmersa en la lectura de Creativity and Cultural Improvisation de   Elizabeth Hallam y Tim Ingold (coordinadores).  La propuesta, según sus autores, es que no hay un guión preestablecido  para la vida social y cultural. Las personas lo resuelven a medida que avanzan.  La creatividad forma parte de nuestra matriz social. El libro explora las formas en que se atribuye la agencia creativa en las artes gráficas y escénicas y en la ley de propiedad intelectual. Muestra cómo las fuentes de la creatividad están incrustadas en las instituciones sociales, políticas y religiosas, y examina la relación entre la creatividad y la percepción y el paso del tiempo. También hay un artículo reflexivo sobre la creatividad y la calidad de improvisación en la propia práctica antropológica. Es una buena lectura para repasar el concepto de creatividad en la historia de la teoría social moderna, y cuestionar su aplicabilidad como un concepto para el análisis intercultural. También se pone de relieve las dimensiones sociales y políticas de la creatividad para desafiar la idea de que la creatividad surge sólo de talento individual y de la libre expresión.

A mi me ha interesado especialmente la idea de la creatividad vinculada a las nociones de innovación e improvisación. Generalmente se asocia a la creatividad la capacidad de generar algo nuevo, de innovar, mientras que la improvisación se relega al margen de lo contingente, como una solución adaptativa a las convenciones establecidas. Sin embargo, Ingold propone que esta diferencia no se sostiene, ya que la gente no improvisa porque esté operando en el interior de un cuerpo establecido de convenciones, sino porque no existe un sistema de códigos, reglas y normas que pueda anticiparse a todas las circunstancias posibles.

La diferencia entre la improvisación y la innovación, entonces, no es que una trabaja dentro de las convenciones establecidas, mientras que la otra rompe con ellas, sino que la improvisación caracteriza a la creatividad en su proceso, mientras que la innovación la caracteriza por sus resultados o productos.

Entender la creatividad como innovación, es si se quiere, re-seguirla hacia atrás o leerla en términos de lo producido, en vez de seguirla hacia adelante, en los términos de los movimientos y procesos que la producen.  Dicho de otra manera, leer la creatividad como innovación es leerla al revés, en términos de sus resultados, en lugar de hacia delante, como improvisación, en términos de los movimientos que le dieron origen.

La vinculación de la creatividad a la improvisación, y no solo a la innovación, nos permite recuperar una visión prospectiva, no solo retrospectiva, que posibilita recuperar los procesos productivos que generalmente han sido pasados por alto en los estudios culturales, centrados casi exclusivamente en el análisis del producto.

La creatividad de la improvisación es aquella de un mundo creciente en vez de creado, siempre en el hacerse, no en lo ya hecho. La improvisación es generativa, relacional y temporal.

El objeto antropológico


Rosana Guber se preguntaba en un artículo ya clásico de 1986 cuál era el objeto de la ciencia antropológica. El artículo es interesante porque muestra una experiencia de estudiantes de maestría en la definición de su proyecto de investigación.  La construcción del objeto de estudio -¿qué investigar?- es el eje estructurante de la elaboración del proyecto y que va a definir la relación entre el referente empírico y la reflexión teórica.  La ciencia no estudia “cosas”, sino “problemas”. En antropología, el investigador “media” entre el referente empírico y el marco teórico en la práctica de hacer su objeto. No es suficiente con desear ser antropólogo, es necesario saber cómo hacerlo…. y leyendo a Guber, cómo hacerlo deviene casi un tratado alquímico.

El objeto de estudio antropológico es una relación construida teóricamente y en torno a la cual se articulan explicaciones a cerca de una dimensión específica de lo social:  el estudio de las relaciones que generan diferencias, desigualdad y diversidad.  El objeto se constituye a partir del problema teórico que se plantea y del referente empírico a partir del cual esa problemática se trabaja.

Se trata de seguir una serie de pasos, un método de sucesivas transformaciones:
elección de un tema, conversión del tema en un problema de investigación mediante un proceso de problematización y desnaturalización, para llegar a una sistematización que permita la “bajada” del objeto al campo, al terreno.  Pero eso no es suficiente, ya que el objeto así formado carece de la perspectiva del actor; es decir, en el proceso se ha “desubjetivizado”, y por tanto, hay que añadirle un componente fundamental mediante un proceso de reconstrucción de la lógica con que los actores sociales organizan la diferencia, para reconocer la legitimidad de ese mundo alternativo, sin subordinarlo ni confundirlo con el sentido común del investigador/a, ni con su marco teórico.  Esto solo puede realizarse mediante el contacto directo con el campo.  En este proceso, los datos -procedentes de esta dialéctica- se aíslan, se entrelazan y adquieren sentido.

En síntesis: la peculiaridad antropológica de la relación entre referente empírico y teoría, es decir, del objeto de estudio antropológico,  consiste en la mediación necesaria de la perspectiva del actor. Así,  “La relación fundante para la investigación, expresada en el objeto, es la que justifica qué y dónde buscar, delimitando el terreno de lo significativo y lo irrelevante.”

Para seguir sus arcanos:
La construcción del objeto en la investigación en antropología social, una aproximación, con Ana M. Rosato. Congreso Argentino de Antropología Social, 1986.

Y un magnífico manual para hacer etnografía:
El salvaje metropolitano

o uno más breve:
La etnografía

Seguimos…

antropología zen

Estos días ando pensando en la etnografía y como explicar su metodología y lo que pretende de una forma intuitiva. Hace tiempo que expreso que la antropología es una ciencia paradójica, en el sentido, por ejemplo, de que basa su metodología en la unión de contrarios aparentemente irreconciliables como la misma técnica de la observación-participante… o se observa o se participa… pero ¿por qué se pide que hagamos las dos cosas? Choca con el método clásico de la ciencia empírica que se basa en la observación añadiéndole el mandato de la participación. La antropología no reniega de ser ciencia, pero también se sitúa en las humanidades.

Además, la enseñanza de la metodología etnográfica implica siempre un tipo de enseñanza que va más allá de la enseñanza de los modelos teóricos y que requiere que la persona aprenda a hacer haciendo, es decir, integre los conocimientos de un modo experiencial y corpóreo, además de cognitivo. Son conocimientos procedimentales que implican no sólo entender la lógica de la investigación, sino también su ethos y su pathos. Por eso propongo una enseñanza zen de la antropología, como método o camino de conocimiento.

Según la wikipedia, el zen es un modo de conocer que, apartándose del conocimiento teórico o intelectual, busca la experiencia de la sabiduría más allá del discurso racional. Este conocimiento se practica fundamentalmente a través de dos vías: la meditación postural (zazen) y el planteamiento de problemas aparentemente absurdos (koan).  El zazen puede ser útil para comprender en qué consiste la observación participante. La postura en el campo es importante, es decir, hay que aprender a “estar entre la gente” en un modo de “alerta meditativa”,  estando al mismo tiempo presente, inmerso en las cosas, y distante, tomando nota de ellas. Se adquiere el estado mental adecuado al practicar la forma de estar corporal adecuada. Como en el zazen, no hay separación entre mente y cuerpo en la práctica etnográfica.

Para ahondar en el conocimiento que buscamos en el trabajo de campo, y sobre todo, para saber si vamos bien, necesitamos también el koan. Según la wikipedia, muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras. En nuestro caso, tenemos dos maestros: nuestro maestro “teórico”, que nos propone métodos basados en principios aparentemente contradictorios, y que debemos resolver, y nuestro “maestro el campo”, es decir, el koan que nos propone el contexto de nuestra investigación y la gente con la que trabajamos, a la cuáles debemos entender de un modo distinto al esperado, literal o de sentido común, y a la vez, desde su sentido común, que puede más o menos coincidir con el nuestro.

El koan tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia. En una antropología zen, buscamos lo mismo: el chock cultural; hacer familiar lo extaño y extraño lo familiar.  Necesitamos desprendernos del sentido literal y común de las cosas para poder comprender su lógica cultural, a la vez que necesitamos aproximar lo extraño, precisamente para lograr el mismo efecto de conocimiento.

El koan no es un acertijo, no hay necesariamente una respuesta correcta, sino que es útil para evaluar la progresión del discípulo. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria. Esto es útil para explicar cómo evaluamos un conocimiento metodológico. En nuestro caso, para evaluar la progresión en el conocimiento del método etnográfico, no podemos atender solo al producto o resultado correcto, como en otros métodos, sino que debemos evaluar de una forma indirecta, mediante el koan, que el alumno ha comprendido la técnica de la observación participante. Por ejemplo.

 

 

 

 

lecturas sobre mimesis

Retomando la lectura de Michael Taussig y su ensayo sobre la noción de mímesis a partir de buscar una forma de enlazar distintos tipos de relación entre la persona y sus imágenes.

Siempre me fascinó en ese aspecto, la lectura de Lévi-Bruhl y su noción de “participación mística”: “Para nosotros la semejanza consiste en una relación entre dos objetos de los cuales uno reproduce el otro. Nuestra imagen, lo mismo que nuestra sombra, que es nuestra imagen en el suelo, o el reflejo de nuestra persona en el agua, resulta algo exterior a nuestra persona. La imagen es ciertamente una reduplicación de nosotros mismos y en ese sentido nos afecta muy de cerca. Decimos al mirarla: “soy yo”. Pero sabemos, al mismo tiempo, que experimentamos con ello una semejanza, no una identidad.

Sin embargo, añade: “en la idea que otros pueblos se hacen de la individualidad, ésta no es tan limitada. Las fronteras permanecen indecisas por el hecho de que las pertenencias, las secreciones, excreciones, huellas, restos de alimentos, vestidos, armas, etc. forman parte del individuo y constituyen una “extensión de su personalidad” (…) La semejanza no es simplemente una relación efectuada por el pensamiento. En virtud de una participación íntima, la imagen, lo mismo que la pertenencia, es consustancial al individuo” (Lévi-Brhul 1985: 128-129).

Taussig explora esta misma cuestión bajo el concepto de “mímesis” y conecta las distintas formas de representación en procesos chamanísticos (esculturas, dibujos sanadores) con la cámara fotográfica. Para Taussig, la cámara es una máquina mimética y crea un nuevo sensorium, implica una nueva relación entre sujeto y objeto, y por tanto, una nueva persona. Aboliendo la naturaleza mística y el áurea de los objetos de culto y de las obras de arte, estas máquinas re-emplazan la mística por un nuevo tipo de implicación objetual, como la cirugía, penetrando el cuerpo de la realidad del mismo modo que el del espectador (Taussig, 1993: 24).

Taussig explora la relación entre la visión y el contacto: ver algo o escuchar algo es entrar en relación con ese algo, establecer un contacto. La distinción entre la copia y el contacto, así como la naturaleza de esta relación permanece oscurecida y es una fuente de imaginación. Identificación, representación, expresión, etc. son términos que dependen, o están en relación con, o son conjurados por la noción de mímesis (Taussig, pág.21). Conecta con Benjamin y su ensayo sobre el surrealismo al hablar del “inconsciente óptico”; las imágenes no solo son una producción mental, sino también se vinculan con las reacciones corporales (como por ejemplo, la risa que surge de ver las imágenes surrealistas) y este es su potencial de transformación revolucionaria (pág.23).

Lévi-Bruhl, L. 1985 [1927]. El alma primitiva. Ed. Península.
Taussig, M. 1993. Mimesis and alterity. Routledge.

A Sensory Approach to Digital Media

Digital Culture: Innovative practices and critical theories.
ECREA Digital Culture & Communication 3rd workshop
Barcelona, Spain, November 24-25

Abstract plenary session
Sarah Pink, Loughborough University

In recent years there has been a ‘sensory turn’ in scholarship across the social sciences and humanities. This focus on the senses has had some influence in media and communication studies and visual studies. However, the existing literature in this area remains emergent rather than proposing a wider re-thinking, and the ways the senses are understood in these fields have sometimes been rooted in approaches that focus on culture and representation. In this lecture I examine the consequences of engaging such theoretical and methodological tools for thinking about media and the senses. In doing I so argue that we need to go beyond representational approaches that simply add other senses to the audio-visuality of media, or engage with the senses as a series of separate faculties. Instead I suggest how a strand in scholarship that attends to anthropology, philosophy, and the neurosciences might offer alternative routes to understanding how digital media become implicated as part of our practical activity in perceptual and material environments.

co-organised by the
ECREA Digital Culture & Communication (DCC) section,
Humanities Department and Information and Communication Sciences Department, Universitat Oberta de Catalunya,
with support from the
Centre for Material Digital Culture (DMDC),
University of Sussex, UK