De vuelta de Kobenhavn. La conferencia anual de la asociación internacional de investigadores de internet proponía como lema “rethinking comunity, rethinking place”, pero también se podría haber puesto “rethinking internet” y es que el repensar supone ajustar de nuevo el enfoque teórico en relación con las prácticas observadas, y lo que nos dice “el campo” es que internet es un conglomerado de tecnologías interconectadas cuyos dispositivos van más allá de la pantalla y el teclado del ordenador y que las prácticas en torno a ese objeto distribuido trascienden cualquier intento de acotación del campo al estudio a un “lugar” o a una “comunidad” del “ciberespacio”.
En estos días hemos asistido a la presentación de muchas investigaciones “locales” sobre la red. Estudios empíricos sobre una website o sobre una “social network” entendida a mi ver, también como un “site” en el cual la gente inscribe sus perfiles, y generando asociaciones entre perfiles, supuestamente por afinidad electiva, pero poca cosa más, como decía Marianne van den Boomen, se trata de la aplicación de una metáfora de “red”, del desarrollo de una “sociedad” de perfiles, basada en la idea de convertir la wwww en un espacio para la sociabilidad. Lo que sucede “allá” en esas “redes sociales” no puede deducirse de la observación de su interfície, ni a partir de cuestionarios o entrevistas sobre si los “amigos” de tu perfil son amigos físicos o virtuales y a cuales prefieres más. Lo digo con ironía porqué una de las impresiones generales que me llevo del congreso es la necesidad de parar. Las cosas suceden demasiado rápido y las investigaciones apresuradas aportan muchos datos empíricos, pero no una reflexión teórica que posibilite distanciarse de las metáforas incrustadas en los objetos.
Por ello, Martijn Oosterbaan nos proponía en un paseo post-congreso, tomando un café cerca de Christiania, la necesidad de re-emplazar una “fast science” por una “slow science”. No sé si esto debe ser un precepto o un movimiento colectivo, pero a título individual, me apunto a la “slow science”, además, la impresión que me llevo de la ciudad de Kobenhavn, es de un impulso a un paseo tranquilo, a una pausa sosegada, a una conversación delicada, a una apreciación de los detalles.
Escrito por Elisenda 
