cerrado por vacaciones
Julio 29, 2007
Mirando al mar, soñé…
No, todavía no está en la wikipedia, sin embargo es un término curioso para referirse a los autoretratos que la gente se hace a sí misma utilizando una cámara digital. Podría decirse “autoretrato” o “selfportrait”, pero son términos que no harían justicia a este nuevo género fotográfico que tiene mucho que ver con que las imágenes se cuelguen en la red. De hecho, parece un término acuñado en la fotologsfera para indicar que no se pongan fotos que no se haya hecho uno/a mismo/a. En cambio, “Selfportrait” se usa más bien como tag en Flickr con 359.167 fotos. “Autoretrato” cuenta con 8.179 photos en el mismo medio. Finalmente, “egoshots” tiene solo 79 fotos. Fotolog no permite la búsqueda por tags, así que me quedo ahí con mi recuento cuantitativo.
La búsqueda cualitativa da resultados interesantes. Hay quien reclama “solo EGOSHOTS!” y otros que expresan su pesadumbre por no poder ofrecer algo más cool: “ODIO mis egoshots, pero no tengo nada mejor q subir … No odies tus egoshots. No tienes xq odiarlos, estan todos y cada uno de ellos muy ways.” Y yo estoy de acuerdo. Hay quien se queja de tanta egolatria en la red e incluso augura el final de la cultura refinada y con criterio, ahogada en un mar cacofónico de egos diletantes. Otra vez el tópico de la vacuidad y vulgaridad de la cultura popular y/o de masas. Pero, como una etnóloga en el metro, me gusta descubrir por mi misma estas prácticas regularmente caóticas, singularmente comunes, de pautas juguetonas en Internet. Y el juego… el juego siempre presenta ambigüedades.

Paseándome por lightstalkers un blog de fotógrafos profesionales, me ha llamado la atención el post zen and the art of non photography. he seguido el link y me ha llevado a una propuesta artística: una escultura temporal (calendar sculpture) que consiste en señalar un día para dejar nuestras cámaras en casa, se trata de una performance colectiva para expandir nuestra conciencia. El día de la no-fotografía se propone que sea el 17 de julio. La cuestión que plantea la calendo-artista la hemos estado debatiendo en nuestro grupo de investigación, y es que el fotografiar se ha convertido en una práctica rutinaria y especialmente convulsiva más allá del periodo vacacional y tiempo de ocio.
La observación de esta estudiante de fotografía pienso merece ser reseñada pues atañe a nuestra reflexión sobre la mediación tecnológica en las prácticas cotidianas: “me di cuenta -nos dice- que la gente a mi alrededor interactuaba con el paisaje a través de la mediación de la cámara” (I noticed that the people around me were mediating much of their interaction with this landscape with a camera). La cuestión que plantea es que la mediación de la cámara hace menos auténtica la experiencia vivida. En su intento por capturar el instante, la acción curiosa o el paisaje supremo, están poseídos por la cámara de manera que la mediación tecnológica se convierte en un acto de posesión en el doble sentido: a) fotografiar es un acto de posesión: la cámara los posee y los abstrae del lugar al mediar en la experiencia, haciéndola menos auténtica, como en un trance en el cual un “algo” nos posee llevándonos a experimentar un estado alterado de conciencia, b) tomar fotografías es un acto posesivo, que responde al deseo de poseer el objeto a partir de la captura de su apariencia visible -y este siempre escapa a su representación.
Sin embargo, la idea que planteábamos en nuestras discusiones más bien planteaba la mediación tecnológica de un modo más creativo, en términos de “apropiación“, y las posibilidades que abre de resignificar nuestra experiencia y nuestra relación con el espacio a partir de la manipulación de la imagen.
La foto es de Guate, en Canal Gitano,
romà mothen de ladime, gitanos transmiten desde móviles
Una net-performance participativa de Antoni Abat.

Hoy me han pasado la noticia desde el ICA de una entrevista realizada a Rosa Maria García, presidenta de Microsoft en España y publicada en ADN , en la cual afirma que han contratado antropólogos para viajar por el mundo y ver cómo las personas se relacionan con el ordenador. Cito textualmente:
¿Cómo se crea un programa como Windows Vista?
Microsoft ha invertido cinco años y 20.000 millones de euros en investigación y desarrollo, que equivale al I+D de toda España en tres años. Además de los errores que envían los usuarios, tenemos, por ejemplo, un grupo de antropólogos.
¿Antropólogos?
Sí, se dedican a viajar por el mundo y ver cómo las personas se relacionan con el ordenador. También tenemos unos técnicos, las sombras, que observan cómo las personas de la calle trabajan, a qué menús se dirigen o por qué se enfadan con el ordenador. Al final, los prototipos van a unos centros que se testan y el último paso es la versión beta.
¿Los otros programas tienen tanto recorrido?
Sí, con la mensajería instantánea, por ejemplo, hay técnicos que se van a vivir con familias algunos fines de semana.
De momento, la noticia se ha comentado en blogs de alguna manera relacionados con la informática. En el de Mijarosoft el tema se presenta como un último recurso de Microsoft para intentar aumentar su prestigio. Solusan comenta que “Es normal que tengas que poner ‘espias’ para saber si tu producto funciona por que sólo lo puedes cambiar tu y todas las posibles ergonomías que haría cualquiera que pudiera retocar el código fuente de sistema operativo, te las pierdes.” Y me encanta el comentario de Pablonetrix: “
Aaah. Ya veo.
Antropólogos…
¿Tan malos son los desarrolladores de MS? xDDD
Como comenta Jose Ant. en el mismo post citado, hace tiempo que las empresas desarrolladoras de software incorporan antropólogos en sus equipos, lo curioso es que eso se destaque en el titular de la noticia y que despierte extrañeza en la entrevistadora y respuestas jocosas en los comentarios de amantes de la tecnología y el software libre. ¿No deberíamos haber superado ya esta dicotomía entre lo técnico y lo social? ¿No pueden l@s antropólog@s aportar su conocimiento y su práctica en el desarrollo de tecnología destinada a la comunicación además de reflexionar sobre ella? Y aún más cuando lo social se considera una de las características fundamentales de la llamada Web 2.0 y las miras estan puestas en el desarrollo del llamado “software social”… pues eso! Hay antropólog@s estudiando y colaborando con el movimiento por el software libre, del mismo modo que los hay participando en proyectos de desarrollo tecnológico en grandes corporaciones (aunque la mayoría siguan siendo un poco pedestres y amantes de las tecnologías sin cables y sin ondas electromagnéticas).


No llegué a tiempo para asistir al festival de cine etnografico de la RAI. Una vez más me quedo sin. Es de las veces que más lo siento, pues se trataba entre otras cosas de un programa en el cual se exploraban las posibilidades de reunión entre la experimentación artística y la práctica etnográfica. La foto que utiliza el festival es de una escultura efímera de Antony Gormley, the waste man o el anthropos desperdicio. Una falla de 25 metros de altura que ardió en media hora. Caroline Deeds dirigió un documental sobre el proceso y como el artista quiso implicar a la gente del pueblo en su obra, contribuyendo a reunir material… incluso sin que muchos de ellos supieran que el objetivo era que la cosa ardiera hasta su raíz. Como en las fallas valencianas, un aspecto importante del proceso era la implicación de la comunidad, participar en una acción colectiva. En la antropología frazeriana se clasificaría como un ritual de fuego o festival ígnico, y dentro de esta categoría, podria pertenecer al subtipo de “cremación de efigies”. Pero a prácticas parecidas, no se sigue que puedan aplicarse las mismas interpretaciones, o que podamos explicar esta obra artística a partir de la función simbólica del fuego como elemento de purificación y destrucción del peligro. Según el autor, es un signo de aquellos que han sido despojados de su hogares o se les a negado un sitio, alzándose desafiantes y clamando ser reconocidos.